21 de octubre de 2009

Cecilía

Cecilia, vivía en una casa con la puerta y el balcón pintado de verde, como queriendo con aquel color robarle a la vida un poco de esperanza. Era una mujer de carácter un poco huraño,que apenas hablaba con nadie, escondiendo entre las paredes de su vieja casa su capacidad de amar y su valor como ser humano.

Tenía el pelo negro y los ojos del mismo color. Su figura menuda ataviada con una bata oscura y un enorme delantal le hacían aparentar más edad de la que tenía . Su mirada reflejaba una ternura especial, y sus huesudas manos hábiles para los trabajos caseros, aunque un poco ajadas, eran bonitas.

Vivía con Pascual,su marido, y Andrea, su hija. Apenas se relacionaba con nadie más. Sus vecinos sin conocerla apenas, juzgaban que era un ser distinto a los demás, por aquello de no ser como eran ellos . Jamás se preocuparon de conocerla tal y como era. En su afán de opinar de ella la habían marginado sin darle una oportunidad.

Ella, poco a poco, se había ido metiendo dentro de sí y bajaba la mirada cuando oía cuchicheos a su paso. Aún así, mantenía una dignidad que no pasaba desapercibida.

Un día, llegó una niña morena  de pelo liso y ojos muy vivos,  con cara pícara y bondadosa al mismo tiempo. Venía por un tiempo con su familia a vivir al pueblo. Con el asombro de los niños cuando llegan a un lugar nuevo, recorrió  las callejuelas mirándolo todo con verdadera curiosidad. Fue así como se encontró con la mirada escudriñadora de Cecilia.

Carmen que así se llamaba la niña, le sostuvo la mirada como desafiándola. Fueron unos instantes un poco tensos, hasta que la niña sonrió a Cecília que le correspondió con otra sonrisa, comprendiendo que sus almas se esperaban desde siempre.
Carmen, se alejó despacio calle abajo con un latido alegre en su corazón .

Desde aquel fugaz encuentro fueron varias las veces que se vieron . Solían comunicarse con pocas palabras, no les hacia falta hablar mucho gracias a su perfecta compenetración de sentimientos y anhelos.

La casa de Cecilia, era sombría,  el suelo de barro y las paredes oscuras del humo de la chimenea la hacían muy poco atractiva. Pero un día, la invitó a pasar dentro, ofrecièndole lo que los seres humanos suelen ofrecer a los amigos, lo que tienen...
La mirada de la niña, se fue fijando en cada rincón, grabando para siempre en sus pupilas aquel lugar de su niñez donde aprendió lo que se siente con la amistad y el cariño.
Con el tiempo, su vida se alejó de aquél lugar y se llevó con ella sus recuerdo

Cuentan que Cecilia, murió porque su hígado estaba enfermo de compartir con Pascual aquél vino de la tierra que les había puesto contentos a lo largo de su vida.
A los pocos meses, Pascual no salía a trabajar y al preguntarle los curiosos vecinos, respondía  que había encontrado en un viejo colchón una suma de dinero que le permitiría de ahora en adelante vivir sin hacerlo.
La niña, aún con el paso de los años, guarda aquellas vivencias, como se guarda un tesoro.

P.D. La foto de la casa, no tiene nada que ver con la historia.
Posted by Picasa

12 comentarios:

Montxu dijo...

Como siempre tus relatos invitan a la reflexión.



Agur un saludo.

joselop44 dijo...

No sé que comentar. Está muy bien escrito; me has dejado sin palabras.
Un abrazo

Mundo Animal. dijo...

() ()
( '.' )
(")_(")
QUE LINDO RELATO
ESTAGENIALL AMIGAAA
TE DEJO UN ABRAZO
BUENAS NOCHES
CHRISSSSS

Mª Ángeles Cantalapiedra dijo...

desde que te leo siempre pienso que tus relatos tienen un algo especial... precioso

Calvarian dijo...

Preciosos recuerdos los que guarda esa niña...
Bésix

almacatamarcana dijo...

Lindo relato. Me has dejado pensando.
Un abrazo

ana dijo...

Qué misterios habrá detras de los silencios de cada persona, detrás de la mirada de cada una de ellas...
... y tesoros.

¿Es una historia real?

Rescatas muy bien la esencia de la humildad, y el asomo de la belleza que siempre hay en ella.

Un beso Marypaz.

Alfonso dijo...

Vaya, qué misteriosos. Además, lo describes muy bien, haces que parece que uno pueda ver a Cecilia. Además, el nombre ya da misterio. Enhorabuena.

Maripaz Brugos dijo...

Montxu, gracias por tu visita...es bueno a veces pararse y reflexionar...
Jose Luis, tú siempre tienes palabras...jejeje
Crhistian,me alegra que te háya gustado

Maripaz Brugos dijo...

MªAngeles, gracias por tus palabras.
Luís, los recuerdos infantiles suelen ser bonitos, aunque nó siempre...
Goyo,como buen escritor, te has quedado pensativo...

Maripaz Brugos dijo...

Ana, sí, es una historia real. El otro dia, unas amigas me invitaron a tomar un café y charlando, me contaron la historia.
Cuando llegué a casa la púse por escrito, tál y como yó la viví...
Tambíen tú, has captado muy bién la esencia del relato...
Un beso

Maripaz Brugos dijo...

Alfonso, jajajaja
Nó se llamaba exactamente Cecilia, se me olvidó el nombre y como lo escribí un poco tarde,no húbo manera de acordarme. Me inventé otro.