22 de septiembre de 2025

FIESTAS DE ZIZUR MAYOR

 


Aquí estoy de nuevo.

Cada año cierro mi blog para vivir el verano intensamente en la calle. 

Lo cerré con una fiesta y lo abro con otra.

No suelo estar aquí para la fiesta de Zizur, pues paso los veranos en mi querido, Guardo, pero este año como no he podido acudir a mi cita, he aprovechado para vivir a tope estas bonitas fiestas.

La fiesta comienza con el lanzamiento del Cohete que pude ver desde el balcón del Ayuntamiento, con invitación personal.

En la foto que os muestro, estoy con mi amigo, Jon Gondán Cabrera, alcalde de Zizur.


El ambiente se palpa en al plaza y grandes y pequeños se disponen a vivir unos días de fiesta.


Este año, la Asociación de Comerciantes, Hostelería y Servicios de Zizur han sido los encargados de lanzar el Cohete con el objetivo de impulsar el consumo de la gente de la localidad en el propio pueblo y crear comunidad.


Aquí os dejo el vídeo del evento. Lo viví al lado de la prensa, gracias a Andoni, Concejal de Seguridad Ciudadana, que me invitó a entrar dentro. Eso si, los mejores sitios estaban copados por los profesionales de la comunicación y como soy muy bajita tuve que echar mano de mi palo de selfie.


Después del lanzamiento del Cohete, tiene lugar un pequeño refrigerio en las instalaciones de la Casa Consistorial donde nos reunimos dispuestos a celebrar la fiesta.


Y comienza por calles y plazas la alegría de la fiesta. 

El alma de la fiesta es la Comparsa de Gigantes y Cabezudos, junto a los Kilikis, Gaiteros de Zizur, Gaiteros Baztan, Txistularis Ilunabarra, Zizurko Trikitilariak.


Caras sonrientes se prestan a posar para mi.

O yo me brindo a posar con los amigos.


Los Kilikis corren detrás de los niños con porras de espuma tratando de darles en plan divertido y juguetón.


Los pequeños se acercan a ellos a veces con un poco de temor, pero en plan de juego.


Este pequeño diablillo me persigue sin darme tregua...jejeje.


Unos ojos misteriosos me observan.


Mis amigos gaiteros no se libran de un posado.






He descubierto puedo grabar desde mi ventana a la Comparsa y no falto a la cita.


Ellos saben que estoy allí y me saludan. Tengo verdadera admiración por ellos. Hacen un magnífico trabajo entregando su tiempo libre a lo largo del año para conservar las tradiciones e ir pasándoselas a las nuevas generaciones.


También están con su alegría y su música a pie de calle los Zizurko Trikitilariak.


Solo me queda aprender euskera para poner sus nombres bien puestos. Recuerdo el primer año que me hacía un lío con los grupos...


Los Txistularis Ilunabarra también forman parte esencial de las fiestas y las actividades a lo largo del año.

Es impresionante la complicidad entre los colectivos que ponen su entusiasmo para hacer "pueblo" y conservar la esencia de su cultura.


Las dianas con los gaiteros llenan de música y alegría los rincones.


La magnífica Banda de Música de Zizur también es el alma del pueblo. Siempre participando con la belleza de sus composiciones en todos los principales eventos.

Este año le pude pillar en su rinconcito donde ensayan y allí que me metí para agradecerles personalmente su trabajo.


Ahí os dejo el concierto que dieron con motivo de la fiesta.


Y otro...

Quería poner uno donde salen, Piluca, Andrea, Alex...pero YouTube no me deja por los derechos de autor.


Siempre acudo a felicitarles y hacerme una foto con ellos.



La fiesta continua con la celebración de la Santa Misa cantada en honor de Santa Cruz, organizada por la Parroquia de San Andrés.


Y tiene lugar un Pasacalles con la Banda de Música, la Comparsa de Gigantes y Cabezudos y la Corporación Municipal.







Los Gaiteros siempre están ahí.


Y algunos que pillo al azar.


Los chicos de la Comparsa atentos y solícitos para comenzar el desfile.


Las autoridades serias desfilando.


Nerea, con su madre, feliz.


Yo haciendo amigos...


Oscar, posando orgulloso con sus padres.


Martín y su hermano posan para mi sonrientes.


Foto para el recuerdo.



También tuvo lugar una comida popular donde el pueblo disfrutó enormemente.

La tradicional Comida del Pato.


Y pude saludar a mis jóvenes amigos y fotografiarme con ellos.


Mis amigos tocan en en la Txaranga Galtzagorri y no podían faltar.


Ni mi amigo, Iker y su padre tocando juntos. Una saga de músicos que aman su arte.


Ni mi amigo, Juanito y su preciosa familia.


Puro Relajo llenó la plaza.


Verbenas repletas de gente.




Y por supuesto mis chicos de la Txaranga Delirium.




Y el toro de Fuego.



Bailes populares por los rincones.



Improvisados cocineros.


Juanjo, pillado infraganti...


Mi pequeño amigo también pillado...

Este simpático perrillo llamado, Nano, también estaba celebrando la fiesta con su pañuelico rojo.


Mis amigas celebrando la fiesta.


Comienza la despedida.


Esto ya no hay quien lo pare...


Pobre de mi, pobre de mi...

Un vídeo que pensaba no había grabado, y no es verdad...aquí está la prueba.


La mujer protagonista de las fiestas. Quiero pedir disculpas, por no poder recuperar un vídeo que les hice durante la comida y que me hubiera gustado poner aquí para darles voz.







No quiero dejar de mencionar al Club de Pelota de Ardoi. Ardoipilota Elkartea que también ha participado en las fiestas. Aunque no he podido disfrutar de sus partidos en ellas, si pude acompañarles ayer. Agradecerles su encomiable labor para que entre todos los zizurtarras como dice mi amigo, Juan, Barriola, podamos seguir haciendo pueblo con ese deporte tan bonito.


Para rematar este intenso reportaje, aunque no está todo lo ocurrido ni muchísimo menos, os dejo con mi voz deseando hayáis pasado un verano genial, amigos blogueros.

18 de julio de 2025

SAN FERMÍN

 


Ha terminado la fiesta de San Fermín y quiero contaros un poco como la he vivido.

Cada año me hago una foto al lado del santo en la iglesia de San Lorenzo imitando a los numerosos ciudadanos que guardan fila para verle de cerca. 




La devoción popular es inmensa y, el día siete sacan en procesión al santo morenico por las calles del casco antiguo con gran afluencia de gente.

Mi primer año aquí quise vivirla desde dentro a pie de calle y fue una experiencia única en mi afán de ser reportera y contar lo que mis ojos ven. Pero no he vuelto a repetir por el esfuerzo que comporta. Eso si, lo vivido ya nadie me lo puede arrebatar y ahí ha quedado en una entrada en mi blog para dejar constancia de ello.


La víspera me encanta acudir a ver el ambiente.

Se ven los reporteros con sus cámaras dispuestos a contar todo lo que ocurre en calles y plazas. Incluso puedes ver a algún famoso que ha llegado a la capital navarra con la intención de disfrutar de estos días de fiesta.

El ambiente era muy divertido y en la Plaza el Castillo me encontré a una novia celebrando su despedida de soltera que posó para mi.


La mañana del Chupinazo, como en un ritual, uno saca el pañuelico rojo y la ropa blanca y se va vistiendo despacio conmemorando una tradición ancestral.


La gente se va reuniendo con su cuadrilla, familiares y amigos a tomar el "almuercico" donde no falta la chistorra, huevos fritos, magras de jamón...

La ciudad se llena de gente y algarabía, mientras los más osados van acercándose a la Plaza del Ayuntamiento a coger sitio para ver en buen lugar el lanzamiento del Chupinazo.

Son muy cotizados los balcones adyacentes a la plaza. Incluso se llegan a pagar enormes sumas para poder verlo desde ese lugar privilegiado.

Nunca he podido disfrutar de ese privilegio, y por supuesto, dada mi claustrofobia, no se me ocurre meterme dentro de semejante bullicio por temor a ser sepultada...jejeje.


La tradición va pasando de padres a hijos y de abuelos a nietos. Desde muy pequeños los niños luce en su cuello el pañuelico bordado con su nombre a hombros de sus padres o en su silleta.

Además, disfrutan como nadie de la Comparsa de Gigantes y Cabezudos, acompañados de los kilikis con sus simpáticos nombres: Barbas, Coletas, Verruga, Patata, Napoleón, Caravinagre...


Cada año me hago una fotografía con "La Abuela" ya que la chica que la lleva es un encanto y posa pacientemente conmigo, pues ya me conoce.


Y este año me hice una fotografía con la Reina Asiática que la bailan los chicos de Zizur. 


Javier Azqueta lo hace como nadie por amor a la tradición y a sus raíces.

Es un arte que implica dedicar tiempo libre en los ensayos y estar dispuesto a colaborar en los eventos por amor al arte. Este armazón inmenso con 60,2 kilos de peso y 3,7, centímetros de altura, es bamboleado al son de la música, acompañado de los gaiteros con pasos armoniosos llevando el compás, acompañados por una inmensa multitud.

Además, Javier y sus compañeros mueven también la Comparsa de Gigantes y Cabezudos de Zizur con todo lo que ello implica.


Las calles y plazas se llenan de multitud de espectáculos callejeros donde los artistas regalan su arte por unas monedas.

Numerosos conciertos llenan las noches de música con artistas de renombre.







Bailes tradicionales, bandas de música, txarangas...muestran en cada rincón la alegría de la fiesta sana.

Bien es verdad que las fiestas populares se han masificado y tienden a perder un poco su esencia, pero la fiesta bonita existe y hay que salir a buscarla, dejando atrás el morbo de la televisión que a veces solo cuenta lo feo.

Pamplona y sus gentes son acogedoras y tan solo hay que dejarse llevar por la marea rojiblanca y vivir esa bonita experiencia.







México y Navarra tienen una bonita hermandad.

Cada año me suelo sacar una fotografía con ellos y su clásico sombrero charro. 





 Con su buen humor y su música tan alegre llenan calles y plazas.



La gente joven sin ningún reparo se ponen delante de la cámara para dejar constancia de su alegría.


Y te instan a que les hagas una foto para el recuerdo. Estos chicos me llamaron para que disparara mi objetivo. Creo que eran argentinos.


También hay lugar para la reivindicación por la pérdida del puesto de trabajo en una manifestación donde me encontré con Marta y su familia. 


Duro golpe para la plantilla y numerosas personas afectadas por el cierre de BSH Esquiroz que se quedan en la calle.

La manifestación fue secundada por miles de personas y en defensa de la industria navarra.


Cómo colofón de la fiesta pude acudir con unas amigas a una comida popular, donde también estuvo presente la música y los bailes.


Ahí os dejo un vídeo.



Y otro.


Y otro.
















Y otro montón de vídeos para que os divirtáis.

P.D. Con este reportaje cierro el blog hasta Septiembre.  Aunque este año no voy a acudir a mi cita con Guardo, estaré en este bello rinconcito navarro. Os deseo un feliz verano.

14 de junio de 2025

LA TORMENTA

 


De repente, unos enormes goterones de agua me salieron al encuentro. 

Bien es verdad que desde mi ventana se adivinaba tormenta.

Negros nubarrones se asomaban en el cielo pidiendo guerra.

Y comencé a correr para que no me pillara su furia. 

Las calles estaban llenas de vida gracias a los jóvenes que celebraban su graduación y ponían una nota festiva en el ambiente.

Ellas, con vistosos vestidos de colores alegres, melena al viento, sonrisa abierta y el corazón en bandolera. 

Ellos, con trajes oscuros y camisa blanca; bien peinados para la ocasión y la felicidad esculpida en sus juveniles rostros al igual que ellas.

Y me vi sumergida por unos instantes en su fiesta, en su mundo, en su alegría bullanguera.

La tormenta tomó forma y el agua se unió a la fiesta.

Nos cobijamos como pudimos, jóvenes y menos jóvenes, mientras las gotas de lluvia bailaban sin parar por las calles.

¡Libres!

¡Llenas de vida!

Cómo aquellos jóvenes acompañantes que me habían salido al encuentro sin esperarlo.

Sus risas cantarinas llenaron la tarde de esperanzas nuevas, de ilusiones a flor de piel, de la belleza de la vida de las nuevas generaciones.

Y me dejé besar por las gotas de lluvia para rejuvenecer por unos instantes al atardecer de mi vida.

Porque a ilusión no hay quien me gane.

Y a ganas de vivir tampoco.

Un perro aullaba esperando a su dueño temeroso de los truenos. 

Alguna de las niña se acercaron y le acariciaron con sus manos.

También yo le acaricié despacito.

Los paraguas de colores salieron a pasear  formando un halo de fantasía. 

Poco a poco la tormenta fue amainando y la tarde se quedó en calma.

Y pude volver a casa.

Una pequeña niña saltaba charcos y tuve la tentación de imitarla.

Dos enamorados cruzaron la plaza.

Al volver la esquina escuché mi nombre.

Dos preciosas chiquillas me sonrieron al pasar.

Iban vestidas de gala.

Tenían prisa.

Era como si me hubieran salido al encuentro un sonido de alegres cascabeles.

Les pregunté por los estudios.

¡Bien, muy bien! (gritaron  a lo lejos)

¡Estupendo, niñas!

¡Disfrutar!

Y se perdieron de mi mirada.

El horrible calor se disipó.

La lluvia había limpiado las impurezas de la vida.

Yo, me cobijé en mi fantasía.



3 de junio de 2025

LOCA PRIMAVERA

 


La loca Primavera sigue su curso.

Ha venido provista de muchas lluvias y ruido de tormentas en la zona donde vivo. Comenzó adelantada y después ha ido a su bola. A veces con días soleados y otros casi otoñales. Puro contraste.

Los últimos días del mes de Mayo hemos tenido 36 grados que me ha llevado a pensar estábamos ya en pleno verano.


En Pamplona han comenzado a poner el vallado de los encierros por las calles.

Ya se adivina la fiesta.

Ya hay que ir preparando el pañuelico rojo y los pantalones y camiseta blanca.

Yo, este año no voy a poder participar de las fiestas como a mi me gusta. Llevo un par de meses con una fascitis plantar que me impide caminar. Camino, si, pero con dificultad y no mucho rato seguido.

Menos mal que desde mi llegada he podido vivir a tope las fiestas de esta bonita ciudad.


 

Y espero acudir a mi cita con Guardo como cada verano y disfrutar de la belleza de mi río Carrión.

Se me ha pasado el invierno en un suspiro.

Parece que fue ayer cuando volvía cargada de miel, de pastas, de legumbres y demás exquisitos productos de la tierra palentina.


No quiero dejar de faltar a mi cita con Guardo y sus gentes, pero me estoy haciendo mayor y quizá en unos años no pueda disfrutar de los encantos del pueblo.

De momento, voy a hacer lo posible por no faltar.

Como también no quiero dejar de escribir en el Baúl de Laika, rinconcito de encuentro con cada uno de vosotros.

Un abrazo para cada uno.

23 de mayo de 2025

AMADY

 


Tenía yo una cita en la tienda de Movistar, pues mi móvil después de cinco años se niega a funcionar bien y he optado por estrenar uno y allí me presenté con tiempo. 

Cuando apenas faltaban unos minutos me acerqué a la puerta donde había una familia esperando: padre, madre e hijo.

Les saludé y me di una vuelta por la calle cercana.

De repente, la puerta se abrió y ellos entraron.

Yo llegué unos segundos después. 

Y se sentaron donde me esperaba la chica, pues tenía cita concertada. Ella les comentó que me estaba esperando.

 Al verme les explicó que tenía preferencia y me dejaron el sitio libre.

Pero claro, me tenía que pasar todos los datos y tenía repleto el móvil de fotos y vídeos. Además, estoy en todas las redes sociales y se me olvidan las contraseñas.

Al cabo de media hora larga la familia comenzó a impacientarse.

Cerca, estaba un matrimonio mayor que acababan de llegar y tan solo tenían que entregar un móvil.

La chica que me atendía, al verles, les animó a acercarse para ir adelantado y poder atender a la familia cuanto antes, pues tan solo tenían que dejar el móvil y ella dejar constancia del recibo.

Y entonces, un grito, una voz chillona, dijo: ¡Ni hablar!

La mujer, el marido y el hijo, se acercaron a la mesa en tono agresivo, con palabras malsonantes y en plan de comerla viva.

Instándole a que les diera su número de carnet, porque pensaban poner una queja por lo mal que les había tratado.

¡No hay derecho!

¡Para una vez que venimos!

La señora envalentonada gritaba y gritaba...

Ordinaria, sin ninguna empatía y con muy mala leche, hablando en plata.

Y entre los tres energúmenos estaba yo haciendo de parapeto de su violencia verbal.

Les faltó poco para pegarla.

¡Señora, por favor, contenga su enojo! (me atreví a decirle)

¿No ve que lo ha querido hacer para ganar tiempo?

Lo suyo no lo puede hacer hasta que termine lo mío, y lo de estos señores es un minuto.

¡Bueno, señora, con usted no va la cosa ( me decía con atrevimiento)

Pues si que va, señora. No puedo quedarme pasiva ante lo injusto de su actuar por algo tan simple. (me atreví a decirle)

La señora insistía en seguir dando voces arropada por su esposo y su retoño.

Al ver que no se calmaba, la chica optó por dejar mi móvil en la mesa cercana copiando los datos y me instó a que me fuera a tomar un café y volviera a la media hora.

Al salir, el matrimonio me miró con cara de perplejidad ante lo ocurrido. Personas entradas en años, con la decrepitud a flor de piel. Lo que menos necesitaban ellos, eran esas voces desagradables, malas formas y falta de educación.

Me fui calle Estafeta abajo con un mal cuerpo...

Regresé a la media hora y ya no estaban.

¿Se fueron por fin?

Madre mía, menuda gente...

Han dicho que van a poner una reseña que me va a hacer temblar.

No te preocupes, yo también voy a poner otra (le dije sonriendo)

Y la entregué unos bombones para que endulzara el resto de la tarde.

Ya con mi móvil a punto me fui a un bazar cercano a comprar un salvapantallas y una carcasa protectora.

Un muchacho procedente de algún lugar de la India atendía al público.

Y allí, delante de mi, estaba, Amady, un joven muchacho cubierto de collares y pulseras, y además del brazo izquierdo llevaba colgando unas preciosas bolsas de tela de alegres colores que ponía en venta.

Tenía unos bellos ojos de mirar profundo. El pelo ensortijado, una sonrisa cautivadora y un desarraigo  y vulnerabilidad que me conmovió hasta el fondo de mi alma.

Mientras atendía a una señora el dueño de la tienda, comencé a hablar con él.

Había llegado de Senegal en patera hacía seis meses.

Era el segundo de seis hermanos.

Las bolsas las hacía su abuela.

Aquí no tenía familia alguna y se alojaba junto a unos compañeros en sus mimas circunstancias.

Se le había estropeado un viejo móvil que le habían regalado.

Hablaba un castellano apenas entendible.

Aquí en España, mejor que en Senegal (me decía)

Me van a operar.

Y entonces descubrí su brazo derecho casi inutilizado junto a su pierna.

Había sufrido un atropello, no recuerdo bien si aquí o en su país.

¡Era un crío!

Pero se notaba que el dolor le había hecho madurar muy pronto.

¿Puedo abrazarte? (le dije emocionada)

Si, ¿Cómo te llamas?

Maripaz

¡Qué nombre tan bonito!.

¿Y el tuyo?

Amady.

Espero volver a verte algún día.

Y le abracé con fuerza, además de haberle dado una generosa propina.






12 de mayo de 2025

CONVERSACIONES EN EL AUTOBÚS.


 Tenemos una Primavera un poco extraña. Las tormentas no han parado estos últimos días.

Esta mañana me fui al centro. Tenía que hacer unas gestiones en el banco y una compra de cumpleaños.

Estaba a punto de salir, cuando vi llegar el autobús desde mi ventana, sin darme tiempo de llegar a cogerlo. Pero bueno, tampoco tenía prisa y eran las once de la mañana.

Una vez en la parada no tardó mucho en llegar otro de nuevo.

De repente, comenzó a llover con fuerza.

No llevaba paraguas y pensé se me iba a estropear la mañana.

Pude coger un asiento cercano a la puerta de salida.

En la segunda parada se sentó una mujer a mi lado.

Tenía los ojos azul cielo, elegante, educada, muy guapa.

-Buenos días(me dijo).

-Buenos días( le contesté).

La miré de reojo y me pareció una mujer muy interesante, por eso me atreví a emprender una conversación con ella.

A los pocos minutos estábamos charlando amigablemente. Me contó que iba de tiendas porque le gustaban los "trapos".

Quería ir a pasar el verano al pueblo y necesitaba modelitos nuevos para lucirlos en los meses de estío.

El invierno la pasaba aquí junto a su hermano.

En esto coincidíamos las dos. Los trapos y el pueblo.

Pero además me confesó que era soltera y que había viajado mucho a lo largo de su vida.

En eso también coincidíamos de nuevo. Eso si, pensé para mis adentros, seguro que yo he viajado mucho menos que ella.

Se consideraba un espíritu libre que había huido del compromiso para vivir a su manera.

Aquí también me identificaba con ella, aunque mis circunstancias personales diferían un poco de las suyas.

Surgió la conversación sobre la serie de televisión titulada "La otra mirada" y ambas coincidíamos que estaba muy bien hecha y reflejaba bien la sociedad de una época. Mujeres en los años veinte que estaban atrapadas en un mundo conservador con un prototipo de mujer sumisa con un rol preestablecido. Hasta que una de ellas destaca por sus ideas avanzada las va haciendo partícipes a las demás. 

No es fácil por el miedo al cambio hacer ver que hay otra manera de enfocar el mundo femenino, no exento de muchas trabas por formar parte de una cultura de siglos.

Está muy bien ambientada en las calles de mi querida Sevilla y tiene una puesta en escena impecable.

Maricarmen, que así se llamaba mi interlocutora, y yo comentábamos que habíamos vibrado al ver algunas escenas donde las protagonistas tienen la osadía de ir contra corriente tratando de ser fieles a ellas mismas cambiando poco a poco esa sociedad que las marginaba.

Romper la reglas, ser auténtica sin miedo al qué dirán los demás.

La principal intérprete que tiene un perfil progresista, en una conversación en un grupo rodeada de hombres dice esta frase: "Habrá un día en que ni siquiera tendremos que casarnos para tener vida. Tendremos una propia y nos juntaremos libremente y por amor"

Mujeres revolucionarias y valientes.

-Yo nunca me quise casar (me decía ella en tono cómplice), dado que yo también le había hecho saber que soy soltera de oro, jubilada de plata y antes vivía con una gata...jejeje.

Pero aún hoy existen prejuicios hacía las mujeres que no desean casarse ni ser madres.

Lo importante es tener libertad para poder escoger vivir como cada uno quiera. 

Es verdad que hemos avanzado bastante, pero todavía es mucho lo que queda por conseguir.

Nuestra conversación cada vez era más y más interesante, cuando llegamos a la parada de nuestro destino.

Entonces ella, me presentó a su hermano que reía complacido al ver como habíamos conectado las dos.

Nos despedimos deseando volver a encontrarnos por el barrio, pues una mujer con ochenta años, tan llena de vida y experiencias. es muy interesante volver a verla de nuevo.

P.D. Últimamente de repente se me pone la letra más grande al escribir las entradas. No sé que pasa...




 

29 de abril de 2025

EL APAGÓN

 


De repente, se paró el país.

Mis vecinos salieron a la puerta para ver si el de al lado tenía luz.

Fueron apareciendo por las ventanas en su afán de saber que ocurría. 

Era la hora de hacer la comida y se quedaron los pucheros fríos encima de la vitrocerámica. 

Más de uno hubiera querido tener a su alcance algún artilugio desechado en el trastero que no tuviese nada que ver con la electricidad.

Las calles se llenaron de gente charlando en pequeños grupos.

Se olvidaron las pantallas.

Nos volvimos a mirar cara a cara.

Las palabras brotaron de nuestras bocas tantas veces en silencio.

Absortos en las nuevas tecnologías.

La comunicación se hizo vida por calles y plazas.

Se abrieron los libros olvidados largo tiempo en la estanterías.

Las terrazas se llenaron de gente charlando de sus cosas.

Los vecinos, amables, para ver si podían ayudar en algo a los más necesitados.

La solidaridad del ser humano en momentos adversos.

Los chavales contándose sus cosas en alegre camaradería sin el móvil en mano.

Una joven niña secándose su larga melena al sol.

Neveras sin hielo.

Internet que no funciona.

Comida fría.

Televisión que no va.

Teléfono sin batería.

Busca afanosa de unas velas o una linterna por si llega la noche y no se ha restablecido la luz.

Supermercados y tiendas cerradas a cal y canto.

Intentando rebuscar dinero en efectivo.

Caos circulatorio.

Trenes, parados en parajes inhóspitos repletos de pasajeros.

Aeropuertos colapsados.

Hospitales y Centros de Salud intentando solventar el problema.

Gente atrapada en el ascensor.

Personas mayores con necesidades particulares.

Enfermos enchufados a una máquina.

Imposible regresar a casa.


Incomunicados, a no ser que tuviéramos un transistor a pilas. 
Volvimos a vivir en carne propia nuestra vulnerabilidad.
Y comprendimos mejor a aquellos que por medio de las guerras y avatares de la vida no poseen lo necesario para su supervivencia.

Y al fin llegó la luz.

Y se llenaron las ventanas y las calles de vida.

Esa luz capaz de iluminar nuestras conciencias y hacernos mejores.

25 de abril de 2025

LA NIÑA Y LAS NUBES.


 

Dicen que habla con las nubes. Incluso a veces con la luna y el sol.

Alguien le ha dicho que tiene unos ojos con destellos de luz que desprenden alegría capaces de abrazar el universo, y ella ha sonreído tímidamente llenándose sus mejillas de un rubor muy favorecedor.

Cada mañana atrapa trocitos de vida y los envuelve en fantasía de colores.

Recorre las calles con pasos ligeros, como si bailara al pasar.

Esconde sus penas en los bolsillos donde nadie las encuentre.

Y canta canciones de amor para alejar el mal.

Algunas veces, llora en soledad.

Y ríe a carcajadas para espantar sus miedos.

Sueña con pequeñas aventuras cotidianas que la vida le regala.

Posa su mirada en la belleza más simple, al igual que los poetas.

Le gusta acompañarse de amigos muy variados que le enriquecen el alma. 

No le gustan las ataduras.

Ama su libertad por encima de todo.

Le gusta hacer el bien, aunque no siempre lo consigue.

Alguna noche, los recuerdos no le dejan dormir.

Pero cada mañana emprende el vuelo cual pajarillo libre y feliz acompañando a las nubes.


14 de abril de 2025

SEMANA SANTA


 Estamos en plena Semana Santa.

Días de tradiciones religiosas. 

Y también de vacaciones.

Estaciones de tren y autobuses, aeropuertos,  y todos los medios de locomoción a tope de gente.

Personalmente, estoy en plan relax.

Me limito a dar grandes paseos por la urbanización, el campo, o la ciudad. 

Como me encanta el cine, veo como mínimo una película diaria en las plataformas de pago. También alguna serie interesante o documentales que me aporten enriquecimiento personal.

La fotografía que os muestro está hecha en la escalinata de la Plaza de España en Roma, en una Semana Santa. Es de mala calidad, porque está sacada con el móvil de la foto original que también era de mala calidad. A la derecha está Toñi, una andaluza muy dulce que bailaba sevillanas maravillosamente. Recuerdo en el aeropuerto romano a nuestra llegada, esperando las maletas, arrancarse a tocar los palillos con tanto arte, que al instante nos vimos rodeados de turistas y viajeros de las más variopintas nacionalidades. En el centro, está, Loli, otra andaluza muy guapa y un poquito más formal. A la izquierda estoy yo con unos cuantos años menos.

Habíamos acudido a un congreso universitario con la intención de vivir al lado del Santo Padre Juan Pablo II recientemente elegido la Semana Santa en ese marco incomparable de la ciudad romana.

Creo era el año 1978, porque el Santo Padre recibía a los estudiantes en una tertulia muy particular y este era el primer año después de su elección.

Apenas recuerdo mi paso por la Ciudad Eterna. Se me pasaron los días volando con tantas actividades y visitas a los monumentos: La Capilla Sixtina, los Museos Vaticanos, la Basílica de San Pedro, la Plaza España, Plaza del Popolo, Villa Borghese, el Coliseo, el Arco de Constantino, el Foro Romano, la noche romana, paseos por el Trastevere,  La Fontana de Trevi...

Éramos jóvenes, alegres, divertidas, e íbamos a pasarlo muy bien. Conocimos a chicas italianas con esos preciosos nombres: Lorenzana, Giorgia, Chiara, Giulia, Francesca...que se unieron a nosotras, al igual que otras muchas de diferentes países.

La pena, que por entonces no tenía ni un móvil ni cámara fotográfica para dejar constancia de mi visita.

¡Con lo que me gusta a mí contar lo que mis ojos ven a través de mis fotografías y vídeos!

Después volví otras dos veces.

Y aún conservo la ilusión de volver con mi cámara y haceros un bonito reportaje de mi estancia.




A mi llegada a Navarra, y con mi espíritu de reportera a flor de piel, hice varios reportajes del Domingo de Ramos.


Eso si, tuve que echarle cara, pues no era igual que en Guardo, donde era muy conocida como cronista de los eventos del pueblo. En la ciudad, tenía más competidores a la hora de realizar mi trabajo, y además eran profesionales...jejeje.

Aún así, me pude colar y grabar a la Banda de Zizur varias veces que me contemplaban atónitos.


En Guardo, fui la cronista de los eventos religiosos, como la Representación de la Pasión a cargo de la Asociación Cultural Barrio Barruelo. Me dejaban entrar antes de salir a escena y les pude fotografiar como os muestro en este vídeo con fotografías.


La Semana Santa de Guardo a ido creciendo desde mi llegada de Sevilla con la complicidad de la gente del pueblo atada a sus raíces y tradiciones.


En este vídeo se puede ver a los entibadores llevar la imagen del Cristo.

Tengo muchas Semanas Santas vividas en Sevilla con lo que eso supone. Incluso hubo una época que me hice "capillita". Era tal mi identificación con las gentes del lugar y sus costumbres y tradiciones, que no me perdía nada de nada...

Pero me ocurre como con Roma. No tengo documentos que lo acrediten, pues tampoco disponía de un móvil y una cámara fotográfica.

También me gustaría volver a mi Sevilla del alma, antes de hacerme demasiado mayor para poder viajar.

Pero ahora estoy en plan relax. 

Todo tiene su momento.

Este año, ni soy "capillita" ni ná de ná...

He acabado saturada.

La vida de reportero a pie de calle es muy dura...jejeje.

Y además, no me paga nadie.

Bueno, disfrutar a vuestra manera, cada cual como mejor pueda.

Abrazos para cada uno.