22 de noviembre de 2021

LA TORMENTA


 Ruge el viento en mi ventana y las gotas de agua bailan al son de su furia.

Parece se hayan desatado por la calle todos los demonios vivos con sus voces broncas, malhumoradas, irrespetuosas, insultantes...

Se me antoja que es un poco el reflejo de nuestra sociedad en los últimos tiempos.

Me refugio en las letras al compás de la tarde y de un té con un rosco de vino. También una roja manzana, insinuante, tentadora, apetecible...

Todos procuramos buscar un refugio donde apoyar nuestra vulnerabilidad y sentirnos seguros.

Fuera, el viento sopla cada vez con más fuerza y la lluvia empapa los cuerpos, e incluso las almas, de los que se atreven a plantar cara a la tormenta.

Las letras, compañeras amadas en estas largas tardes, revolotean a mi alrededor mientras intento darles vida uniéndolas entre si.

Y muerdo la manzana de la tentación, porque amo el riesgo, mientras el té caliente penetra en mis huesos y me salva del frío, de la indigencia y la soledad.

Escucho al viento gruñir como a un matón de barrio que se cree el mismo Dios del universo. 

Hasta mi llegan las voces, los insultos, la furia, la intolerancia y el miedo de algún transeúnte que pasa debajo de mi ventana. 

La tarde se va alejando en el horizonte, dejando entrever la noche. Me cobijo al amor del fuego de la chimenea, degustando el rosco de vino, recobrando fuerzas para la lucha que me espera mañana cuando acabe la tormenta.


12 de noviembre de 2021

FIÓDOR MIJÁILOVICH DOSTOYEVSKI


Los hombres quieren volar, pero le temen al vacío. No pueden vivir sin certezas. Por eso cambian el vuelo por certezas. Las jaulas son el lugar donde viven las certezas.

Fiódor Dostoievski. Los hermanos Karamazov.



 La tolerancia, llegará a tal nivel, que las personas inteligentes tendrán prohibido pensar para no ofender a los imbéciles. 


Se sufre de dos clases de celos: los del amor y los del amor propio.



Es mejor equivocarse siguiendo tu propio camino que tener razón siguiendo el camino de otro.


Es al separase cuando se siente y se comprende la fuerza con que se ama.


En el mundo no hay nada tan difícil como la franqueza y nada tan fácil como la adulación.

P.D. Os dejo estas frases célebres de Dostoyevski.

3 de noviembre de 2021

COLOR ROSA.

 


Últimamente tengo las ideas dormidas en los mundos de yupi.

Me refugio en el color rosa de mi pelo intentado olvidarme de la realidad.

Porque la realidad a veces es de un color poco atractivo.

Las letras, junto a las musas, me han abandonado a mi suerte.

Después de un mes, que más parecía Primavera o casi Verano, que Otoño a mi regreso de Guardo, no he parado en casa ni un minuto.

El sol, la luz, la alegría de la vida me llamaban con insistencia.

He recorrido plazas, calles, avenidas, parques de la bella Pamplona para sentirla muy mía.

Y es que me gusta ser una más allá donde quiera que voy, única manera de enriquecerme.

A mi edad, me bebo la vida a sorbos hasta emborracharme de ella.

Mis pasos caminan decididos hacía donde hay algo bello o bueno que me haga sentirme viva.

Dicen que el color rosa simboliza la amabilidad, lo positivo, sentimental, sensibilidad, cortesía, buena educación, infancia e inocencia.

Según la psicología del color, el rosa es señal de esperanza, y que inspira calidez y sentimientos de comodidad.

Pero también hay quien lo identifica con lo cursi, lo sensible, lo ridículo.

Condicionado por los estereotipos de género.

Pero yo, me atrevo a sonreír a la vida, con mi melena rosa al viento sin hacer demasiado caso de todo ello.

La fotografía me la hizo un buen amigo, una tarde en la tienda de los chinos de Guardo.

Siempre quise tener una larga melena lisa y apenas en alguna etapa de mi vida lo pude conseguir.

Mi pelo era fuerte, abundante, ondulado, rebelde.

Lo más cómodo era tenerlo corto.

Herencia de mi padre.

La foto describe muy bien mi talante gamberro que se ha ido magnificando con el paso de los años.

No tengo remedio.

Me sale mi puntito de locura, y sin miedo al ridículo me dejo llevar por él.

Hay demasiados colores oscuros y feos que me acechan por las esquinas.

Por eso, mi melena color rosa, le pone una tonalidad dulce e inocente a los días que me queden por vivir.

Por supuesto que con ello no trato de esconderme en una coraza pueril donde no llegue la dureza de la vida.

Con eso ya cuento.

Está ahí.

Seguiré atrapando nubes y sueños como cuando era adolescente.

La curiosidad de la "buena" será mi compañera.

Mis manos estarán atentas a esas otras manos que me necesiten.
Mi corazón será refugio de otros corazones rotos y necesitados.


23 de octubre de 2021

FIESTA

 


Era un día de fiesta y se puso su vestido de colores y una flor en el pelo.

Se calzó los zapatos de tacón para ver el mundo desde un poquito más arriba que su altura le permitía y salió de casa.

Contoneándose camina dispuesta a saborear la mañana recién estrenada.

A lo lejos, las notas de un pasacalle pone alas a su corazón mientras aligera el paso.

Va en busca de esas notas musicales, mientras saluda a un lado y otro con la mano.

Por las ventanas algunos curiosos la van siguiendo.

Después, al llegar a la plaza, Manuel, la toma por la cintura y ambos emprenden un baile loco, con frenesí.

Los viejos del lugar sonríen con sus desdentadas bocas, haciéndose un guiño de complicidad.

Los niños, acompañan con palmas y se atreven a a marcar algún paso de baile con sus pequeños y torpes pies.

Un perro callejero aparece por una calle y observa la escena curioso. 

Una mujer asomada al balcón llama a su hijo a voces.

Una niña pasa debajo estrenando vestido. Lleva unos lazos de colores en sus trenzas.

Suena y suena la música cada vez más fuerte.

Los pasos de los bailarines se enlazan entre si llevando el son de la música. 

Dos enamorados se besan en un portal, al amparo de miradas curiosas.

Una joven niña suspira de amor.

Un grupo de adolescentes canta hasta desgañitarse.

El bullicio inunda la plaza y la alegría es contagiosa. 

Es mediodía y la fiesta acaba de comenzar.


13 de octubre de 2021

PUEBLO

 


Atardecía, y una vez más me perdí por los viejos barrios.

Parecía como si mis pies me fueran llevando muy despacio a los rincones donde estaba escrita mi historia.

Una fresca brisa me salió al encuentro, mientras una fuerza interior me llevaba a adentrarme por las callejas donde aprendí a amar el arte de vivir.

Iba sola, tarareando una canción. 

A mi paso, me iba encontrando con las gentes que regresaban a sus casas, mientras escuchaba el eco de su saludo al pasar.

De vez en cuando, siento la necesidad imperiosa de perderme con mi cámara rescatando rincones llenos de mi propia historia.

Me conmueven esas casas vacías que guardan en su interior el alma de sus moradores. Esas familias que las habitaron en una época, y que hoy permanecen huérfanas de sus amores.

Testigos mudos de tantas vivencias, que se quedaron prendidas detrás de esos viejos muros.

El silencio lo llena todo.

Quizá en otros tiempos, pequeños niños correteaban llenando de bullicio el lugar, como bandadas de pájaros surcando el cielo, esperando la llamada de su madre dando por terminado el día.



El horizonte se tiñe de rojo pasión, mientras un gato callejero, sentado en lo alto de una escalera, me observa curioso.

Una mujer asomada a la ventana, me saluda moviendo su mano.

Cerca, pasan dos enamorados bebiéndose la vida. Se miran a los ojos, se abrazan, se besan...

En una esquina, se ha parado el tiempo. Puedo escuchar las risas y gritos de los niños en el patio del colegio.

Recuerdo una a una las caras amigas.

También la complicidad de la amistad recién estrenada.

En algún camino cercano, se perdieron los pequeños desencantos.

En una calle próxima, puedo escuchar las notas de una orquesta de baile. Caras adolescentes sonríen y bailan al amparo de las ilusiones más bellas.

El viejo cine, ha muerto de nostalgia.

Los amores de antaño caminan por la avenida, como si no hubiera pasado el tiempo.

Mis pasos recorren como en un ritual, las calles donde amé y fui amada.

De alguna manera siempre volvemos allí. Algunas veces con la imaginación, otras volviendo sobre nuestros pasos, recorriendo las huellas de nuestro pasado.

Anochece, y me sumerjo en la magia de la luna que me sonríe burlona. Parece decirme que soy demasiado sensible para poder subsistir en este viejo y cansado mundo, huérfano de afectos.

Cierro mis ojos con fuerza, para sentir ese instante de vida que me sale al encuentro, porque ya nadie me lo podrá arrebatar.


28 de septiembre de 2021

OTOÑO

 


Ha llegado el Otoño.

Una alfombra de hojas se asoma por los caminos.

Aún puedo sentir el cálido sol de los últimos días del verano.

No se oyen las risas de los niños ni los trinos de los pájaros en el parque.


Están frescas las huellas de los veraneantes en la plaza.

Puedo escuchar el sonido de un violín, o la voz de una joven soprano que me acaricia el alma.

Las musas acuden a mi presurosas, insinuantes, atrevidas...

Es la hora de dejarme llevar por ellas.

Sin las musas, me ocurre como a esas viejas casas deshabitadas, que están huérfanas de amores.

Mis pasos bailan al compas de la tarde. 




 Mi corazón sueña y ama, intentando atrapar la luna como los locos y los niños.

Llevo enlazados en mis dedos, tantos deseos como soy capaz de acariciar mientras camino.

Me abro paso como mejor puedo, salvando obstáculos.



He perdido la cordura por algún rincón, al igual que un día perdí mi cinturita.

Cada día estoy más convencida de que la vida es hermosa, y merece la pena embarcarse en la aventura de vivir el día a día.

Bien es verdad, que no todo es bello y bueno.

¿Quién no se ha encontrado perdido, o desamparado alguna vez?

Podemos sentir el peso del viaje, el polvo de los sinsabores que nos acechan por las esquinas. El mal en toda su crudeza, y tanto desatino que nos lleva a querer claudicar y tirar la toalla.

Aún así, la vida es hermosa y a ella me aferro.

Cada amanecer, renazco un poco.

Me atrevo a llevar en mi alforja, la ilusión como bandera, la curiosidad a flor de piel, el amor como insignia de mi escudo.

En fin...que soy una guerrera a pie de calle, pisando el asfalto en mi quehacer cotidiano.

Si alguien se quiere apuntar conmigo, será bienvenido.

19 de septiembre de 2021

LAS MIRADAS

 


De repente, les vi pasar delante de mi.

Un hombre rudo increpaba de malas maneras a su mujer .

Ella, intentaba hacerle entrar en un bar cercano, donde estaba alguien conocido, pues parecía querer decirle algo.

Imposible que el hombre cediera a a su amable requerimiento.

Tan solo recibió de nuevo un exabrupto como respuesta.

Con la cara descompuesta de rabia, volvió sobre sus pasos, y le faltó poco para empujarla.

Los ojos de aquella sumisa mujer, se posaron en los míos por un instante.

Después, bajó la mirada avergonzada y siguió su camino.

Se me encogió el corazón y estuve al borde de las lágrimas.

Su mirada penetró en mi alma, causándome una herida interior.

Por un momento, pude imaginar su calvario y me llené de tristeza.

Era una mañana soleada, y me encontraba saludando a unas amigas. Nos habíamos reunido allí saboreando la belleza del encuentro, cuando fui testigo de tamaña injusticia.

Tuve la tentación de coger de la mano a la mujer y salvarla de aquel energúmeno. Invitarla con nosotras, y que sonriera, dando un salto a la libertad. 

Pero se perdió a lo lejos con su amargura, sin darme tiempo de rescatarla.

Cerca, en unos matorrales, vi una mariposa libando el néctar de unas flores que acababan de nacer. Volaba libre, sin ataduras, mientras yo la observaba extasiada.

Y volví a recordar a a aquella mujer de mirada triste que soportaba el peso de su prisión.

¡Como me hubiera gustado hablar con ella!

Aliviar su pena, intentar cambiar su situación.

Pero tan solo fue un instante en el que nuestras miradas se cruzaron.