29 de enero de 2023

KINGS OF ROCK- TRIBUTE

 


Últimamente me he propuesto dar voz a los grupos que hay en Guardo y que con su música nos alegran la vida.

Las zonas rurales no pasan por su mejor momento, pero las gentes que viven en ellas se niegan a morir en vida. Una manera de seguir viviendo es amando la cultura. El teatro, la música, la literatura, la danza, la escultura, la pintura, el cine...

De esa manera es más fácil seguir luchando por los derechos y el deseo de seguir viviendo en el pueblo.

Este pueblo al que amo, tiene una Escuela de Música, Danza y Teatro de primer nivel.

Muchas veces me habéis comentado la riqueza cultural que encierra Guardo a través de sus gentes inquietas y con mucho potencial para el arte. A lo largo del año las actividades culturales van pasando sin cesar por mi mirada a través de internet, ya que en el invierno no puedo seguirlas in situ.

No así, durante el verano, donde acudo ilusionada a mi cita y procuro participar en todo lo que puedo.

Este concierto que os traigo, fue en el verano pasado, con motivo de un homenaje a una persona muy querida por todos y que se fue demasiado pronto.

Cada año se le recuerda con enorme cariño.

Como estaban a ras del suelo, les pude grabar a mi antojo, pues cuando están encima de un escenario es difícil hacerlo con el móvil. Hace tiempo, me implicaba más en hacer los vídeos con la cámara fotográfica con un buen zoom que me permitía captar pequeños detalles de lo que allí ocurría, pero ya no me tomo tan en serio los reportajes, entre otras cosas porque acabé saturada. La vida del reportero es dura y, yo como tan solo estaba jugando a serlo, era una jubilada curiosa y atrevida y que no lo necesitaba para subsistir, opté por abandonar.



El grupo lo componen: Chris, Edu, Dani, Isma, Pipe y Chano.

Tengo que pediros disculpas por la mala calidad de las fotos, pues están hechas con el móvil, aquí te pillo, aquí te mato, con la sola intención de lanzarlas a las redes sociales en el momento. Mi intención entonces, no era hacerles un reportaje en mi blog. 

Bien es verdad, que les podía haber pedido a ellos alguna, pero mi amigo Pipe, que ha sido con el que he contactado para que me contara la historia del grupo, es un currante nato en su vida profesional y no he querido robarle más minutos de su tiempo.



Como me la ha contado, Pipe así os la cuento. 

Su historia es esta.

Chano, en la foto, llevaba tiempo pensando en formar un nuevo grupo para tocar temas de rock clásico en inglés.



Pipe, hacía poco que había empezado con la guitarra en la Escuela de Música, pero le apetecía ¡Tocar más!


Edu, había formado parte del grupo "Dispersos" también de la localidad y del que ya os hablé en su día.


Dani, a la derecha de la foto, el batería del grupo, también había formado parte de los "Dispersos"

A ambos, no les importaba juntarse alguna vez para tocar unos temas.



Un día, Chano tuvo que ir a casa de Chris, a la izquierda de la foto a cambiar una cerradura y, a raíz de una llamada de móvil con un sonido rockero de guitarra, le tiró la caña...

Pero no fue hasta varias cañas después, otro día, en que él aceptó la invitación a cantar y a tocar el teclado.



El último en llegar, fue Isma que también tocaba un poco la guitarra y se sumó al proyecto.

El resto fue rodado...

Después del estreno en Barrios de la Vega en 2018, vinieron varios conciertos en los alrededores de la zona.

El repertorio se hizo amplio y variado, teniendo que cantar algunos temas tanto, Edu como Isma o la armónica entre Pipe y Chris.

¿Dónde acabará esto?

Ni ellos mismos los saben. Lo que tienen claro es que les gusta pasárselo en grande en los conciertos, viendo disfrutar al público.

Hasta aquí, la historia que me ha enviado Pipe por WhatsApp.

Respecto a lo de pasárselo bien, viendo disfrutar a público, doy fe de ello. 

Y vosotros también a través de los vídeos que os muestro.









Personalmente, disfruté cual adolescente locuela. Tanto el grupo, como la gente, totalmente entregada.

Estábamos en casa y eso se percibía.

Fue un día entrañable, donde al llegar la noche tuve que ir a casa a por una sudadera, porque las noches de Guardo son fresquitas...jejeje.



Se sirvieron bebidas, jamón y cosas ricas de la zona de la Montaña Palentina.


La alegría se podía adivinar en los asistentes.



Ambiente festivo y desenfadado. 



El final del concierto fue apoteósico.

Aquí os dejo el vídeo completo.



Como colofón, una foto de despedida.



No se me ocurrió haberles prestado mi palo del selfie para su fotografía.

Yo estaba a lo mío...

Espero os haya gustado mi reportaje, hecho con enorme cariño para ellos y para vosotros.

El día 24 no faltaron a la cita de mi cumpleaños y me dedicaron una canción. 

¡Gracias, chicos!

Me gusta dar a conocer a las personas que ponen ilusión y trabajo, en dar vida a los pueblos.

Los pueblos son de capital importancia en la vida de los países. No les dejemos morir.

23 de enero de 2023

CUMPLEAÑOS FELIZ.

 


Apenas me quedan unas horas de mis 74 años.

Cumplo 75 en nada...

Esta bonita fotografía, me la hizo este verano, mi vecino Pablo en el jardín, junto a las rosas que plantaron nuestros padres y que de alguna manera están presentes en ellas.

Soy muy fotogénica. Os aseguro, que al natural pierdo bastante. Las manchas se han adueñado de mi epidermis, los ojos hundidos y la piel flácida me delatan.

Pero soy coqueta, presumida, alegre. Me encanta la ropa bonita y arreglarme.

¡Ah, y me quiero muchísimo!

No sé la hora en que vine al mundo el día 24 de Enero de 1948.

Aunque por mi edad, soy una anciana hace años, la llegada de los 75 son palabras mayores...jejeje.

Comienza la cuenta atrás.

Se me antoja que la ancianidad ya es un hecho.

No me quejo de la vida. 

La amo apasionadamente.

La amo, con todos los claroscuros que conlleva. Paisajes en blanco, negro, gris... que componen mi pasado. 

Tengo salud, familia, amigos, vecinos, conocidos...

Dinero, lo justo.

Ilusión, a raudales.


¡ Pero mi alma es joven!

Y me refugio en el mundo de la fantasía para seguir siendo niña.

Todavía creo en los cuentos, y me atrevo a surcar los mares de mi imaginación para sentirme viva por dentro.

No pienso renunciar a mi puntito de locura.

Me sumerjo en el mundo de los cuerdos lo justo y necesario.



Me encanta leer.



Adoro los veranos en Guardo, a orilla del Río Carrión.



Me pierden los perros.



Y los gatos.



Y los caballos. 

Todos los animalitos.



Mis raíces son mineras.



Me encanta grabar y hacer fotos.
Durante varios años, fui cronista de la vida del pueblo.




Y hacerme selfies cual adolescente.

Eso si, los defectos no os los pienso contar.

Aviso, que son bastantes...




Amo a Guardo y sus gentes.



Y también a Sevilla y sus gentes.




Y por supuesto a Navarra y sus gentes, que es donde vivo actualmente.

Porque nuestra historia está escrita en los rincones, las calles, las plazas, las grandes avenidas, donde aprendimos a amar la vida.



Desde hace unas semanas, imitando a mi amigo, Rubén, llevo dando la chapa a mis seguidores en las Redes Sociales, intrigándoles con qué la fecha que ellos y yos sabemos, se acerca...

Algunos, preguntan sorprendidos, otros ya saben de que va esta movida y sonríen divertidos, aunque no los vea. O quizá muchos de ellos digan: "¡Ya está aquí la pesada esta!

Me gusta contar lo que mis ojos ven. Para ello casi siempre me acompaño de mi cámara o el móvil.

La magia de la vida puede aparecer en cualquier momento y hay que estar atenta para atraparla.



Tan solo quiero vivir intensamente este nuevo año que me brinda la vida.

Cuento con vuestra valiosa compañía, amigos blogueros y seguidores del Baúl de Laika.

10 de enero de 2023

HISTORIAS MÍNIMAS

 


El año pasado en Navidad estuve en Conil de la Frontera. Cádiz. 


De esos días conservo unas cuantas fotografías.

Fueron días maravillosos a orilla del mar.


Fotos para el recuerdo.


Instantáneas que conservo en mi memoria.

Pero este año las fiestas navideñas las he pasado en Zizur. 
He disfrutado mucho de la Cabalgata del Olentzero y los Reyes Magos, pues apenas he estado en estas fechas.
Una vez terminadas, comienza la vida normal.
Esta mañana, al volver la esquina, me salió al encuentro una abuela que cuidaba a sus dos nietos. 
El más pequeño iba en cochecito, el otro andando.
La abuela cantaba a San Fermín, mientras perseguía con el coche al chiquillo como si fuera un toro que trataba de embestirle.
Los dos críos chillaban divertidos bajo mi atenta mirada.
La escena me cautivó por su ternura.
En una calle cercana, hay un grupo de jubilados sentados en un banco.
Pasa un matrimonio y se queda hablando con ellos, pues se ve que se conocen.
Entre los jubilados, sobresale la voz de uno de ellos que ha trabajado en una cantera y se siente revivir cada vez que lo recuerda.
-Sacábamos mucha arena; arena fina, arena pasta...
No es la primera vez que le escucho al pasar, hablar de su antigua profesión.
Habla con tal pasión y a grandes voces, que no puedo por menos de poner atención.
El matrimonio hace ademán de marcharse.
-Me voy, se me pasa el asado (dice el marido)
-¡Uy, pues el asado pasado...!
Y se alejan, mientras los demás escuchan nuevas teorías sobre la arena.
Dos hombres entrados en años, rememoran sus quince años apoyados en la pared de la Casa de la Cultura.
-¡Ah, los quince años!
-¡Madre mía, que bonitos los quince años!
-¡Cuanta belleza!
- ¿Recuerdas a Beatriz?
-¿Y a María, Lidia, Marta...y tantas...?
Cerca de casa, observo a una pequeña niña que lleva una bicicleta infantil y su muñeca sentada en un sillín adaptado para ella.
Es morena, de ojos oscuros, manos regordetas y sonrisa cautivadora. Su pelo, cae en bucles por los hombros. 
Habla y habla sin parar.
Sus padres la siguen de cerca.
Al llegar a mi altura, la hago saber que me gusta su bebé, el que lleva en la bici.
Ella, se para muy sería y señala la tripa de su mamá.
-El bebé, está ahí.
-¡Ah, que ilusión!. 
-¡Hay otro bebé ahí escondido!
Sonríe la madre, el padre, y sonrío yo.
La mañana se ha llenado de la luz de la vida en ese instante.
Les felicito por ese regalo que esperan con enorme ilusión los tres.
Me ha conmovido la calidez del momento vivido.
Se alejan por una calle cercana, mientras la peque me dice adiós con su manita.
Ha compartido su secreto conmigo y ya me considera su amiga.
La magia puede aparecer en cualquier rincón. Tan solo hay que saber rescatarla.
Historias mínimas desde mi curiosa mirada.



16 de diciembre de 2022

NAVIDAD


 Apenas he dormido anoche. De vez en cuando me desvelo y el insomnio se adueña de mi.

Me pongo entonces la radio, con los auriculares, para ver si así me canso y puedo por fin conciliar el sueño.

Voy cambiando de emisoras, según los programas nocturnos. Son entretenidos y me sirven. Pero claro, llega la hora de dar las noticias y mi gozo en un pozo. Todo lo que cuentan es negativo, tremendista, doloroso...

Entonces, mis ojos bailan una danza imaginaria donde la desazón se adueña de mi. Imposible cerrarlos.

Como consecuencia, me levanto casi sonámbula, con la mirada perdida, los huesos molidos y el ánimo por los suelos.

Menos mal, que con el paso de las horas me voy recomponiendo.

Ya tenemos las fiestas navideñas aquí.

En el supermercado se pueden ver a las familias llenar el carro de la compra. 

Ardua tarea, pues con la subida de precios hay que hacer malabares para cuadrar las cuentas.

Se miran concienzudamente las marcas blancas, las ofertas, los chollos, hasta decidirse por algo.

"Pollo campero con salida al aire libre" leo en una etiqueta. 

Sonrío para mis adentros. Habría que preguntarle al pollo...

Me gusta observar a la gente, porque me veo reflejada en ella.

Mi amiga, que trabaja en la pescadería del súper cercano, tenía hoy una cola inmensa esperando. Con enorme destreza limpia el pescado de la manera que el cliente le va diciendo. 

¡Madre mía! 

¡Qué trabajo más duro!

Al llegar a la caja, la cola de espera también es enorme.

La gente de edad, ya no tenemos las manos ágiles como antaño.

Una mujer, con cara demacrada, enormes ojeras, pelo descuidado y cuerpo encorvado, trata de meter la compra en las bolsas. 

Se le amontona todo en un instante según va corriendo la cinta.

De tal manera,  que no le da tiempo.

Pero no se inmuta. Hace tiempo que ha asumido que la prisa no es buena para nada, y lentamente trata de hacer su cometido lo mejor que puede.

A su lado, un señor con tan solo una barra de pan, se inquieta.

Y otra mujer, un poco más joven que ella, con el carro casi lleno.

Y yo, que no llevo prisa alguna.

De repente, se le olvida el número Pin de la tarjeta. 

Mientras trata de recordarlo, esboza una tímida sonrisa, tratando de disculparse.

Para entonces, la cola se ha hecho interminable.

Observo las caras de los allí presentes. Personas maduras, con las cicatrices del paso del tiempo, en su cuerpo, en su pelo, en sus manos...

Rostros ajados, con el cansancio acumulado en su mirada, con prisa, con la responsabilidad de llegar a tiempo, al trabajo, a la casa. 

Agotados por el peso de los días.

¿O es qué, quizá yo lo vea hoy así, por mi noche de insomnio?

A la salida, mi amigo Ahmed, pide unas monedas. 

Su blanca sonrisa me conmueve y colaboro con su mermada economía.

 Me saluda, le saludo, y me alejo con las bolsas de la compra llenas.

El Otoño expira y los árboles desnudos me atrapan en su vulnerabilidad. Quizá como la de los humanos.

Desnudos de toda hojarasca vana, en más fácil reconocerse y aceptarse para alcanzar la paz con uno mismo.

Una madre abraza a su pequeño niño, que llora, despacito, con lágrimas dulces y tiernas.

¿Pero pueden ser las lágrimas dulces?

¿Tiernas, si, pero dulces...?

Bueno...se puede llorar de alegría y emoción.

A mi me han parecido dulces, porque corren despacito por su carita cobijándose en su pena. Son los primeros sollozos que nos marcan que la vida no va ser fácil.

-No, no te puedo cargar.

-Le dice la mamá bajito, mientras hace ademán de cogerlo en sus brazos.

No sé cual es el motivo de su pena, pero me acerco a interesarme por el pequeño, evitando saciar mi curiosidad. Simplemente, la escena me ha conmovido y quiero interesarme por él.

Es un crío muy guapo, moreno, de pelo revoltoso, ojos maravillosos llenos de lágrimas que parecen perlas.

Por unos instantes, el llanto cesa y pone su atención en mi.

-¿Por qué lloras?

No me contesta. Se siente cohibido.

-Mamá, no puede cogerte en brazos. ¡Eres tan grande ya...!

Sonríe el peque y su mamá.

No insisto es saber el porqué de sus lágrimas. 

Son suyas. De los dos. 

De su mamá y de él.

-Gracias, señora.

- De nada. Ha sido un placer.

La mamá limpia esas lágrimas dulces de su niño y yo me alejo despacito.

La magia de la vida te puede sorprender en cualquier rincón.

Al volver la esquina, me tropiezo con una vecina.

Tiene la mirada color azul, el pelo claro, sonrisa abierta, de maneras dulces y amante de la ropa bonita.

De hecho, nos hicimos amigas un verano que volvía yo de pasear con un vestido de Purificación García que le gustó. 

Fue ella, la que se acercó a mi y me saludó.

Saca del carro una bolsa, y me enseña una bonita bufanda que se acaba de comprar en una tienda del barrio.

-¡Es preciosa!

-¿Te gusta?

-Si, mucho.

Después, hablamos de nuestras cosas y quedamos para tomar un chocolate en su casa una tarde de estas cercanas a la Nochebuena.

¡Ah, pero yo había venido aquí a hablar de la Navidad!

El título así lo dice.

Os confieso, que desde hace unos años, estas fiestas no tienen para mi mucho aliciente.

Es más, incluso me agobian bastante.

Pero bueno, respeto a aquel que las viva intensamente desde sus creencias religiosas y su significado, o a los que les gusten las reuniones familiares.

Por eso, os deseo:

¡FELIZ NAVIDAD!

6 de diciembre de 2022

LOS FILOPALDIS


 Os presento a "Los Filopaldis" un grupo musical de Guardo.

Para mis más fieles seguidores del mundo mundial, el nombre de este maravilloso pueblo os suena casi como si fuera el vuestro propio. No me lo invento; me lo habéis dicho muchos de vosotros.
No es la primera vez que os hablo de ellos.
No hace mucho colgué en una entrada un vídeo que me enviaron por WhatsApp de una canción dedicada.


Por ese detalle para conmigo, quiero traerles a este rincón tan mío, como es el Baúl de Laika y agradecérselo.
Apenas tengo fotos de ellos, por lo que me he limitado a robarles alguna de sus redes sociales, aunque no sean de buena calidad.
Prometo, cuando regrese a Guardo hacerles unas fotos estupendas.
El grupo Los Filopaldis lo forman: Filo- voz. Santos-voz. Toni- batería. Vicente-bajo. Fran- guitarra y Chano. guitarra.


Comenzaron su andadura, según me cuenta Chano, (a la derecha de la foto) en el 25  aniversario de la Pizzería Toni.


Este este es Toni, afincado desde hace años en Guardo y conocido como el italiano. 
Tiene una pizzería famosa, donde uno puede degustar, además de unas exquisitas pizzas, platos variados de la cocina italiana.
Además de italiano, es un guardense de corazón.
Un saludo especial para él. 



Nacieron en ese aniversario con el afán de divertirse y hacer que la gente se divierta. 
Me dice Chano, que no solo esperan aplausos por su actuación, sino que la gente lo pase tan bien, que les aplaudan antes de terminar la canción vibrando de la emoción.
Son un grupo de amigos de variadas profesiones: carnicero, pastelero, hostelero, carpintero metálico...que le cantan a la vida y al amor.
 Todo empezó de manera natural y divertida. Y se unieron al grupo amigos del grupo "Dispersos" y los Kings Of. Rock.


Algo que empezó apenas hace unos años, de manera casual, y que ya forma parte de las actividades de la vida del pueblo con conciertos en fiestas y aniversarios.


En su tiempo libre, ensayan en una finca que tiene Toni y en la bodega de Chano. La "Charola Guitar", la llaman.
El tiempo libre que les queda, después de su trabajo profesional, lo dedican a preparar conciertos, a poner los instrumentos al día, a ampliar conocimientos musicales.
Todo ello sin pretender pasar a la historia musical. Simplemente  pasarlo bien y hacerlo pasar bien con su buen humor y alegría. Algo encomiable en los tiempos que corren...jejeje.




Os dejo este vídeo de una actuación en su canal de YouTube para que conozcáis un poquito más de ellos.


Y para terminar, os dejo su actuación en el Auditorio del Ayuntamiento de Guardo hace unos días dedicándome esa canción que han compuesto para mi.
Tiene un estribillo pegadizo, divertido y juguetón. 
De ahí que animen al público a corearlo.
Emocionada me tienen.
Me gusta decir, que los pueblos tienen el encanto de la calidez de lo inmediato, lo cercano, lo próximo.. Somos una gran familia.
En Guardo yo soy Maripaz, no un número más en el censo.
Por eso amo a Guardo y sus gentes y las llevo en el corazón.

24 de noviembre de 2022

OTOÑO

 


El Otoño ha llenado de color mi barrio en el parque cercano.

Por fin, la tan deseada lluvia ha hecho acto de presencia. 

Aunque muchos días seguidos sea un incordio y apenas se pueda disfrutar de los paseos que a mi tanto me gustan, sea bienvenida.

Y además, bien es verdad que se puede pasear incluso con un paraguas de colores.


Me gustan esas tardes de lluvia de sofá, manta, libros, cine. Son deliciosas.

Eso si, las musas andan perezosas. O quizá yo ando perezosa...

Me dejo llevar de mi pereza mientras la tarde se va llenado de penumbras y nostalgias.

El Otoño es muy nostálgico.

Salí a pasear un rato, pues hacía varios días que apenas había salido a la calle. Lo único para comprar el pan o algo de comida.

A lo lejos escuché un ruido que venía de unas máquinas con las que los operarios del ayuntamiento recogían las hojas muertas.

Las iban apilando en montones. Eran de colores varios.

Las gotas de lluvia parecían haberles dado vida. Hace apenas unos días yacían muertas, pero secas y sin apenas color.

Siempre me conmueven. 

Incluso a veces me parece oírles llorar cuando las piso.

Si, ya sé, que forman parte del ciclo de la vida, que caen y se convierten en nutrientes para la tierra, en materia orgánica que alimenta de nuevo el subsuelo con el agua de lluvia y la luz del sol, pero me producen ternura porque me recuerdan la fugacidad de la vida. De mi propia vida.


Cada día que pasa se lleva un poquito de mi.

Como también, cada Otoño, voy muriendo un poquito, como las hojas.

Buf...me estoy poniendo lastimera...

Y mira que no quiero.

La lluvia golpea en mi ventana mientras escribo. La noche, la oscuridad, el silencio, lo envuelve todo.

Pero las musas siguen sin aparecer, las muy tunantas...



La belleza del Otoño me subyuga y me atrapa.

Soy capaz de pasarme largo rato con la cámara tratando de captar ese halo misterioso y mágico hasta conseguir una instantánea que atrape su esencia.


Y si llevo un paraguas, juego con él como si fuera un niño travieso que se cuelga en las ramas de los árboles, o se sienta en un banco a observar el paso de los transeúntes en su ir y venir.


Los que si me miraban asombrados eran los operarios que estaban inmersos en su arduo trabajo de recoger la hojas.
Mi paraguas parecía haber tomado vida, e iba de acá para allá posando a los requerimientos de su dueña.
Al final de la sesión de fotos me acerqué a saludarles y reímos de buena gana.
Total, que mi paseo se vio limitado por mi afán de hacer fotos y vídeos de todo lo que mis ojos ven.
¡Feliz Otoño!

P.D. He intentado poner la diéresis en la palabra "paraguas" pero al final no me ha salido. Lo siento.

14 de noviembre de 2022

EL RATONCITO

 


Caminaba yo rumbo al supermercado, cuando de repente un pequeño ratón cruzaba por el parque cercano.

Iba muy rápido. Se le veía muy joven, asustadizo, inseguro. Cual adolescente que huye veloz, a ninguna parte, intentado liberarse de las ataduras maternas y paternas.


Le seguí largo rato apurando mis pasos. Él corría más y más intuyendo mi presencia.


Se paró debajo un árbol observando el peligro.

Era precioso, muy chiquitín, coqueto, con unos ojos muy vivos, sus orejas en posición de escucha y su rabo largo y pizpireto.

Si hubiera tenido la cámara réflex le hubiese hecho unas bonitas fotos, pero con el móvil...


¡Mira que siempre digo de llevarla encima, pero pesa tanto...!

Emprendió su marcha hasta llegar a un paso de cebra que cruzó como un buen ciudadano más.

Al verme muy cerca aligeró el paso por miedo a que le hiciera daño.

Se paró al lado de otro árbol y me miró desafiante. 

Yo también le mire, pero con ternura.

Me parecía tan desvalido...

Unas voces vinieron a enturbiar la paz de nuestro encuentro. Dos hombres salieron de una casa cercana y hablaban a grandes voces sobre un coche aparcado cerca. Por lo visto era de uno de ellos y le habían dado un golpe.

El pequeño ratoncito, temeroso, se escondió entre las hojas muertas.

Se volvió invisible.

No para mi, que sabía que estaba oculto allí.

Permanecimos camuflados cada uno a su manera.


Se fueron los dos hombres y salió de su escondrijo cruzando la carretera.

Le seguí hasta que se paró en una pared cercana y me miró pidiendo clemencia.

Sus pequeños ojitos parecían decirme que por favor no le hiciera daño.

¿Cómo iba a hacer daño a tan hermosa criatura?

Todos los seres vivos que poblamos el planeta tenemos derecho a la vida.

Le miré por última vez antes de verle desaparecer por debajo de la puerta de un jardín comunitario.

Le deseé suerte en su aventura. 

No sin antes prevenirle de que este mundo nuestro no está exento de peligros, pero que vivir en libertad es una aventura apasionante.