20 de octubre de 2019

LA NIÑA Y EL SOL.


Se desperezó el barrio lentamente al igual que los vecinos. Se fueron abriendo persianas y poco a poco se llenó de vida.
Un olor a café recién hecho salía por las ventanas cercanas, y hasta le llegaba cerca el humo del primer pitillo.
Un saludo de una vecina le hizo mirar hacía arriba hasta dar desde donde provenía.
-¡Buenos días!
- ¡Buenos días!
El sol a lo lejos amenazaba con salir a escena. En apenas unos minutos se coló por el balcón inundando con su luz la estancia.
Atrevido, curioso, vacilón y un puntito canalla, fue recorriendo una a una las habitaciones de la casa. Aún se podía ver la cama con las sábanas desparramadas de acá para allá. Eran blancas con tira bordada, una de tantas manías de la mujer que allí habitaba. Bueno, tampoco eran demasiadas las manías de la muchacha. Simplemente necesitaba el orden y la limpieza para vivir, pero sin exageraciones.
El audaz astro siempre aprovechaba a besarle la cara sin pedir permiso alguno a la tímida muchacha de ojos color almendra, cuando menos lo esperaba.
Eran besos robados aquellos. Inocentes y bellos.
Un cortejo que se alimentaba de aquellas citas que les brindaba la vida sin proponérselo. Las cosas del amor ocurren simplemente.
Unas notas musicales se escucharon de repente. Provenían de alguna casa cercana.
La muchacha comenzó a bailar descalza, mientras el sol la expiaba sonriente. Su espigado cuerpecillo se movía con enorme soltura llevando el compás de manera sublime. Su larga melena jugaba a taparle la cara y los ojos. Sus brazos, sus pies, sus caderas se contoneaban al unísono con verdadero frenesí.
Si alguien la hubiera observado desde fuera, la habrían tachado de loca sin dudarlo un instante.
Fuera, el sol brillaba con fuerza, y su calor le llegaba a sus huesos fortaleciéndolos.
Cerró los ojos dulcemente y se dejó acariciar una vez más, mientras comenzaba un nuevo día.
Las gentes iban y venían con sus afanes.
Es el idilio secreto que nadie sabe. Son los amores que se guardan al amparo de miradas curiosas, mientras la vida sigue.

PD.


La foto de la niña la he cogido de internet. He buscado entre las mías y no he encontrado ninguna del barrio. Pero os dejo esta maravillosa fotografía de Laika y Leticia juntas en el balcón donde me he inspirado para el relato.

4 de octubre de 2019

OTOÑO


Cada año por esta época, los chopos y los demás árboles de la orilla del río Carrión se llenan de colores.  El Otoño por esta zona suele ser cálidos y son muy apetecibles los paseos saboreando el sol de media tarde.



El sol se va filtrando por la ramas y las hojas amarillas y brillan como el oro. Desde siempre me han fascinado esos altivos y majestuosos chopos que forman parte del paisaje de mi infancia.


También aprovecho para hacer alguna ruta en la Montaña Palentina y disfrutar de un entorno sin igual rodeado de bellos paisajes.


Hace unos días estuve en la Senda de la Tejeda de Tosande, donde pude entrar en un bosque que se me antojaba encantado por la magia que me iba encontrando al adentrarme en él.


La Tejeda de Tosande, pertenece al Parque de Fuentes Carrionas y Fuente Cobre.  Una ruta de enorme riqueza botánica. Durante el recorrido se pueden ver encinares, robledales, y hayedos, hasta llegar a una de las tejedas más importantes de la Península Ibérica. Existen cerca de 800 ejemplares , algunos milenarios, un árbol cada vez más escaso.




La belleza asoma a lo largo del camino de manera natural. Tan solo uno se tiene que dejar llevar...


Y con mi calenturienta imaginación, hasta me pareció ver en un recodo del camino a la serpiente tentadora de la madre, Eva...




Aunque hay que subir una zona escarpada antes de llegar a un mirador, desde donde se contempla el Pico las Cruces, Peña Celada y la Cumbre de Peña Redonda, el esfuerzo vale la pena.
Todos los datos los he recopilado de un blog que se titula: "Excursiones y Rutas por Castilla y León".


Al mismo tiempo que llegamos mi amigo y yo, un grupo venido desde Madrid disfrutaba al igual que nosotros del magnífico día. Y a lo largo del camino, nos fuimos encontrando con gentes muy variadas haciendo la ruta. Unos de edad madura, y gente joven con sus chiquillos a la espalda y los más mayores caminando. Y no una, sino varias familias. Cosa que me encantó, pues es muy socorrido llevar a los peques a un centro comercial a pasar las horas de asueto, algo que no les beneficia tanto como disfrutar de la naturaleza.




Eso si, a lo largo del trayecto no faltó el buen humor...




Las vacas pastaban en el prado, dueñas y señoras del lugar.


Pero con el Otoño llega también la hora de mi marcha.
Regreso a Navarra con un halo de nostalgia, pero feliz de haber podido disfrutar de un nuevo verano en Guardo y sus maravillosas gentes.
En mi recuerdos más entrañables, estarán estos días ya para siempre, junto con el deseo de volver cada año.

12 de septiembre de 2019

LA SILLA COQUETA


Erase una silla tremendamente coqueta, alegre y dicharachera que cumplía su misión en un lugar muy lejano. Tenía un porte elegante y distinguido que la hacía diferente a las demás. Sus dueños a lo largo de muchos años, la trataron muy bien, y hasta le consentían caprichos de vez en cuando.
Marcó tendencia su elegancia en una época concreta y fue la envidia de muchos.
Ella se dejaba mimar por unos y otros, sintiéndose casi una estrella.
En la placidez de aquella peluquería de caballeros, pasó sus mejores años, hasta que sus dueños se hicieron mayores y tuvieron que cerrar el negocio.
Entonces decidieron llevarse con ellos a la coqueta silla. No era cuestión de dejarla desamparada después de los largos años de servicios prestados.
Y siguió otros largos años sirviendo de admiración a todo aquel que se acercaba a visitar a sus propietarios.
Ah, pero llegó un momento que sus dueños se fueron para no volver y se quedó sola.
Por ella también habían pasado los años, y con ellos los deterioros propios de la edad. Su vieja tapicería requería atención, su metal había perdido brillo, y una capa de polvo la envolvía restando así su belleza.
Los herederos de sus dueños, no la prestaron la mínima atención al recibir el legado de sus familiares. Es más, la consideraron un trasto viejo e inútil y la confinaron en un viejo, frío y lúgubre sótano.
Su tristeza era inmensa, recordando su esplendor de antaño y la soledad en la que se encontraba ahora. Pero su espíritu luchador la hacía no dejarse morir ansiando que alguien por fin la rescatara de su encierro y le devolviera a la vida.
Y si...el milagro ocurrió...
Un joven restaurador la descubrió por azar, e hizo lo imposible por comprarla.
Una vez en su poder, comenzó un proceso largo para curar sus viejas heridas de guerra.
Con enorme cuidado fue limpiando la capa de polvo hasta sacar su color natural al exterior. Después con mucha precisión fue deteniéndose en cada una de las piezas para intentar ponerlas al día y que funcionara su mecanismo. Tras unos días de intenso trabajo, llegó la hora del proceso de tapizado. Al final, la silla se miró al espejo y se vio muy guapa.
Había recuperado su belleza y servía de nuevo.
Pero su historia no termina aquí.
Una joven peluquera con cara de niña traviesa y ojos chispeantes de estrellas, se encapricho de ella  e hizo lo imposible por rescatarla de nuevo y darle vida trayéndola  a su trabajo.
Esa joven peluquera de mirada limpia y sonrisa picarona, la ha devuelto la dignidad perdida. Ahora ocupa un puesto de honor en su peluquería unisex. Aguanta estoicamente las posaderas de los clientes que acuden a que su dueña les preste el servicio de un buen corte de pelo, mientras las féminas que también acuden por allí le echan piropos.
Ella es la reina del local. Con su arte vitange es la envidia de las demás sillas del resto de peluquerías del pueblo.
La joven peluquera la trata con mimo, porque es amante apasionada de su profesión que ha querido compartir con ella su local por simple placer de disfrutar de las cosas bellas.
Las manos de esta joven peluquera, mueven la tijera con soltura y precisión. Hasta parece que bailan en sus manos. Iniciando así una obra de arte en cada cabeza que se atreve a pasar por ellas.
Ambas, escuchan las historias de las clientas que llegan una y otra semana a ponerse guapas y comparten las cosas buenas y malas de cada una de ellas. Porque en las peluquerías se crea un clima de confianza mutua, una hermandad de confidencias, un respiro en nuestra vida de duro trabajo, una complicidad entre mujeres, o entre hombres...
Y es bien bonito recuperar viejos objetos cargados de historia y darles vida de nuevo.

P.D. Este relato se lo dedico a mi amiga Maricarmen, la peluquera que me atiende, por ser una magnífica profesional y amiga que desde hace unos años se abierto camino en esta profesión dura, pero necesaria. Además, con él, quiero dar voz a la cantidad de autónomos que las pasan "canutas" en este país a la hora de sacar su negocio a flote sin ayudas de la Administración y poniéndoles trabas una y otra vez.

2 de septiembre de 2019

LA LLEGADA DEL AMOR




Aquel invierno las nieves llegaron como siempre fieles a la cita. El río se llenó de la magia blanca inundando de belleza el lugar.
Asomada a la ventana suspiraba con nostalgia, ansiando llegase una nueva primavera. Habían pasado los meses de verano veloces, quizá más veloces de lo deseado.
Era una mujer hipocondríaca rebosando victimismo por todos los poros de su piel. Siempre arañando a la vida un poco de afecto, que consideraba le había sido negado injustamente.
A raíz de su actitud de queja, su pequeño y frágil cuerpo había ido encogiendo más y más...
Sus pasos eran vacilantes, como si temiera partirse en dos al caminar. Su rostro, había tomado con el paso del tiempo un color amarillento poco favorecedor, y sus pequeños ojos denotaban un cansancio con la vida misma, que había dado paso a una mirada sin brillo alguno.
Era como si llevara tras de si negros nubarrones que la acosaban noche y día.  Parecía que el sol la hubiera dejado de lado y no la alcanzaran sus rayos.
A veces, sus vecinos, se cruzaban de acera cuando la veían llegar, por temor a que en su conversación les dejara algo de su infortunio, ya que la negatividad se pega como por ósmosis.
Vestía con ropas un poco pasadas de moda, y se apoyaba en su bastón con la intención de mantenerse erguida, pero también con un puntito de coquetería femenina. Esa característica jamás la perdió.
Lo que si perdió con el paso de los años fue el poder caminar por si misma, teniendo limitados sus movimientos.
Al no tener hijos, ni apenas familiar alguno, no le quedó más remedio que ingresar en una residencia.
Tenía esta un patio sevillano típico de las casas de la zona. Allí perdida y triste, pasó los primeros días rumiando en soledad su pena.


Pero un día, su triste y apagada mirada, se cruzó con la de un residente más o menos de su edad y algo se removió por dentro.
El amor le salió al encuentro en el último tramo de su vida.
Como un volcán dormido, despertó su corazón herido y salió volando de repente.
Una explosión de color, se filtró por las paredes de su alma y se hizo por fin la luz. Las negras nubes, se alejaron vencidas por los primeros rayos de un nuevo amanecer.
Él, pasó de ser un hombre de andar inseguro y,  con la mirada perdida, a llevar con sus brazos la silla de su amada que han cobrado nuevo vigor.
Ella lleva una flor en el pelo, y él en la solapa.
Sus miradas cómplices les delatan.
Ella sonríe embobada, mientras recorren las calles del barrio sevillano poniéndose el mundo por montera.
Y es que el amor, es así de imprevisible...

P.D. Recién comenzado Septiembre, regreso a mi blog y a mis amigos blogueros. Poco a poco iré visitándoos...


11 de julio de 2019

¡FELICES VACACIONES!


Queridos amigos: Leticia y yo nos vamos de vacaciones a la Montaña Palentina.
Os deseamos un feliz verano.
El verano es para estar con la familia, los amigos y disfrutar del sol.
A la vuelta nos volvemos a ver en este rincón mágico que es la blogosfera.
Os abrazamos a cada uno y os deseamos unas felices vacaciones.
¡HASTA PRONTO!

25 de junio de 2019

CENTENARIO DE LA PAMPLONESA


La Pamplonesa celebró por todo lo alto su centenario. Esta foto que os muestro es de la web Amigos de la Banda de Música la Pamplonesa.
El festival IFOB (Internacional Festival Of Bands) tuvo lugar del 12 al 16 de Junio con la participación de sesenta bandas de música de todo el mundo.
A lo largo de esos días han tenido lugar conferencias gratuitas, talleres, clases, actuaciones musicales y eventos muy variados.
La Pamplonesa está ligada a la actividad musical de Pamplona. El Teatro Gayarre acoge su ciclo de conciertos entre Octubre y Mayo. Además, participa en las Fiestas de San Fermín y otros eventos populares de la ciudad.


No me quise perder la oportunidad de participar a mi manera de la fiesta con mis fotografías y mis vídeos.
Pamplona se llenó de música y color por sus calles y rincones.
Al llegar a la calle San Nicolás me encontré con una banda francesa muy divertida.


Mientras tocaban un pasodoble español, el director de la banda se marcaba unos pases toreros con un improvisado toro, mientras los allí presentes coreaban un olé, olé y olé...







Los  canadienses muy cariñosos saludaban al pasar con un hola que se habían aprendido muy bien .


Los puertorriqueños se afanaban en hacerse una foto para el recuerdo en la Plaza el Castillo.




Los japoneses sonreían sin parar para hacerse entender con ese idioma universal y les encantaba posar una y otra vez.





Los alemanes muy jovencitos y con pajarita estaban subidos al kiosko de la Plaza el Castillo observando todo hasta que diera comienzo el desfile.





En cualquier rincón se podía ver a gran variedad de músicos esperando su hora para desfilar.








Os dejo para terminar unos vídeos para que podáis ver el ambiente.








La comparsa de gigantes y cabezudos llenaron de magia la tarde.





El desfile terminaba en la plaza de toros donde miles de personas asistían al espectáculo que daba por terminado el festejo.

11 de junio de 2019

CARMELA


Carmela se ha soltado el pelo, y con sus pies descalzos, comienza una danza con una música imaginaria.
Le suele ocurrir de vez en cuando, que le sale al exterior su puntito de locura en plena calle.
Es algo que no puede evitar.
Carmela camina despacio, como queriendo atrapar el tiempo.
Sus bellos ojos oscuros, escudriñan todo lo que ven a su paso, con vehemencia.
Así puede construir pequeñas historias que luego plasma en un cuaderno de pastas rojas.
Ama las letras desde su más tierna infancia y se refugia en ellas siempre que puede.
Carmela es de este mundo, pero parece de otro desconocido. 



Carmela es una flor, cuyo néctar es capaz de irradiar belleza por donde quiera que va. 
Su risa, suena a cascabeles y poemas de amor.
Carmela, ama, sufre, sueña, ríe, llora...
Lleva en su mochila remedios capaces de aliviar cualquier dolor.
Y siempre canta.
De vez en cuando le da un pronto y no hay quien la aguante...




Carmela ama la soledad, el campo, la montaña, la gente, la vida...
Le gusta contemplar los trigales al atardecer, cuando se mecen al compás del viento junto a las amapolas.
Se funde con la naturaleza para sentir los latidos de su corazón inquieto.
Carmela es una incomprendida, y se aísla para que no la hieran demasiado.
Sufre en silencio, como la mayoría de los mortales.
A veces no puede más y le parece que se va a ahogar en su dolor.




Carmela es un pajarillo perdido en el universo como tantos seres.
Sus miedos la acosan sin cesar cuando menos lo espera. 
Suspira una y otra vez al caer la tarde, cuando el sol se oculta en su belleza.
Carmela se canta una nana, para alejar viejos fantasmas.
Y una vez más, se suelta el pelo, y con sus pies descalzos comienza una danza con una música imaginaria al son de la vida.