20 de mayo de 2018

MIRADAS


Soy de natural curiosa, intuitiva, con capacidad de asombro, observadora, con el ojo siempre atento a lo que ocurre a mi alrededor o a través del objetivo de mi cámara.
La mirada es capaz de trasmitir un cúmulo de sensaciones maravillosas. Las miradas forman parte de la comunicación no verbal y nos enseñan infinidad de cosas de los demás.
Dice Gustavo Adolfo Béquer: "El alma que hablar puede con los ojos también puede besar con la mirada" Y también se suele decir: "Los ojos son las ventanas del alma" Quizá podamos disfrazar las palabras, pero la mirada cargada de emociones es más difícil.
Pero bueno tampoco pretendo traer aquí un tratado sobre la mirada. Simplemente os voy a relatar las pequeñas cosas que mi mirada ha contemplado a lo largo de la semana.
Es lunes y camino por la plaza sin prisa. Comienza una nueva semana y me dispongo a vivir con toda la intensidad de la que soy capaz. A mi derecha  un obrero toma su bocadillo de mortadela  al sol.  Es un muchacho joven de algún país sudamericano. Le observo al pasar y me conmueve su actitud . Saborea con fruición su almuerzo mientras le da  a la teclas del móvil. Quizá esté poniendo un WhatsApp al amor de su vida, o lea el periódico o la prensa rosa.  También se me antoja que rumia su soledad en un país que no es el suyo añorando sus raíces. También puede ser que por las circunstancias de su país, esté mejor aquí. Le sonrío al pasar mientras le doy los buenos días. Por un instante su mirada se cruza con la mía y me devuelve la sonrisa. El sol se detiene para contemplar la magia de un saludo en la mañana.
Un poco más allá unos niños muy pequeños juegan en el nuevo parque que el Ayuntamiento les acaba de poner. A su cargo los abuelos se afanan por ir tras ellos no sin esfuerzo. Hace años que el cuerpo no responde como antes. Algunos sobrepasan los setenta años. Ahora se tienen los hijos demasiado tarde.
Aun así se refleja en su cara la felicidad más completa. Ser abuelo es volver a ser padre, pero tomándote la libertad de ser permisivo y disfrutar de otra manera.
Una nena muy pequeñita viene hacía mi corriendo, dispuesta a alcanzarme. Me agacho para ver su preciosa carita que me busca picarona. Le beso su pequeña manita, mientras su abuelo la intenta atrapar.
Una vez que lo ha conseguido gracias a que la retengo, se despide con un adiós recién aprendido.
Es martes y me dispongo a ir al centro. Para ello tomo el autobús al pie de casa. Aquí le llaman "La Villavesa" . El origen del nombre proviene de "La Villavesa" la primera sociedad destinada al transporte de pasajeros interurbano que tenía su sede en Villava surgida en los años veinte.
En apenas un cuarto de hora, estoy en el centro. El cielo amenaza lluvia y he venido sin paraguas.
Comienzo a caminar deprisa porque unas gotas de agua comienzan a calar mi chaqueta. Observo a los viandantes de muy variadas nacionalidades en su ir y venir por la Avenida Carlos III . Pamplona se ha convertido en una ciudad cosmopolita en pocos años.
La famosa calle Estafeta tiene un encanto muy particular. Algunos turistas merodean en grupos por las esquinas. En los escaparates lucen las pastillas de café y leche "Dos Cafeteras"con la misma fórmula artesana desde 1886 como incentivo para llevarse de la ciudad un dulce recuerdo.
A la vuelta, el autobús se va llenando de jóvenes estudiantes que salen de clase en los institutos cercanos. La algarabía propia de su edad, las risas cómplices, las voces, las confidencias se adueñan a lo largo del trayecto hasta llegar a casa. Algunos son desgarbados, con la cara afilada y numerosos granos que la afean. Otros de rasgos perfectos y con su belleza recién estrenada , desafían al mundo. Inseguros a veces, llenos de vitalidad, laboriosos en algún momento, audaces, creativos, ilusionados, valientes, perezosos, con la alegría a flor de piel y con el atrevimiento descarado en la mayoría de sus actuaciones. Son el futuro y me fascina observarlos.
Es miércoles y salgo a hacer la compra en el barrio. Me encuentro con mi vecina, Victoria. Victoria tiene tres o cuatro años más que yo, el pelo blanco inmaculado y una sonrisa encantadora. Va acompañada casi siempre de su perrita, Nora. Cuando Victoria sonríe, se ilumina el barrio y hasta el mundo entero... Es de esas personas con luz propia. Siempre va a la última con colores alegres y muy elegante. Me gusta charlar con ella, porque es de las mías...jejeje.
Una mujer libre, de mente abierta, con una vida profesional plena relacionada con la atención a la gente. Cuando paseo con ella todo el mundo la conoce y la saluda. Ese es un buen síntoma de la huella que ha ido dejando a su alrededor ejerciendo su profesión aunque ahora está jubilada.
Es enfermera, pero  ella siempre quiso ser periodista.
Recuerdo la primera vez que la saludé en el descansillo de la escalera recién llegada. Me cautivó desde el primer instante. Es amante de la buena música, del teatro, de las flores, del campo...
Victoria es una mujer valiente que esconde su dolor y sonríe a la vida. Victoria y Nora, forman ya parte de mi vida de manera especial.
Es Jueves por la tarde y me voy a pasear con mi cámara en ristre. Hace días que quiero lograr hacer una foto a los pájaros que me salen al encuentro por los caminos. En el jardín me encuentro a mi amigo, Luis. Luis tiene diez años y se acaba de cortar el pelo. Le comento que está muy guapo y él se fija en mi cámara con enorme atención.
-Quieres hacer una foto- le digo sonriendo.
-Si- me dice ,con su pícara mirada.
Toma la cámara en sus manos y dispara una y otra a unas flores que acaban de nacer hace unos días en el jardín.
-¿Oye, y se pueden hacer en blanco y negro?
-Claro, y en sepia y en dinámica alta y en proceso cruzado...
-Uff...que maravilla!!
La magia inunda la tarde de belleza a través de los ojos de mi pequeño amigo, mientras le prometo dar alguna clase de fotografía cualquier día de estos.
Viernes por la mañana. Día de Mercado.
Aunque no es tan grande como el de Guardo, se puede comprar fruta, verduras de la huerta Navarra, frutos secos, aceitunas, quesos...
Y ropa de temporada.
Voy recorriendo uno a uno los puestos y eligiendo lo que quiero comprar. Los fresones de Huelva se ven exquisitos. El melón y la sandía comienza a llegar. Y los melocotones y hasta papayas y piñas inundan de colorido los puestos como en un cuadro impresionista de belleza sin igual.
La gente compra, ríe charla de sus cosas mientras les llega el turno.
Yo, hasta me atrevo a probarme una camiseta que me ha gustado, oculta en un probador improvisado en la furgoneta de la señora del puesto.


Sábado por la tarde. Aprovecho para ir a pasear lejos, muy lejos...
Al regreso, me siento en un banco para descansar y veo llegar a lo lejos una preciosa perra pastor alemán. Va con su dueño,un hombre joven.
Al pasar cerca me saluda con afecto. Respondo a su saludo y le pido permiso para fotografiar a su perra que se llama, Noa.
Noa, posa para mi como una auténtica modelo. Su dueño, se llama, Alberto y apenas unos minutos es como si nos conociéramos desde siempre. Es un navarrico de mirada noble y conversación interesante que me ha cautivado.
-Que gusto, Maripaz encontrar personas tan abiertas y agradables como tú- me dice sonriendo.
-Lo mismo digo de ti, Alberto.
Me cuenta que a veces se encuentra con personas cerradas al trato con los demás, que apenas ni te saludan.
De la manera más natural y bajo la mirada atenta de Noa, hoy ha nacido una bonita amistad en el parque.



Un poco más allá después de despedir a mis nuevos amigos, veo llegar a una perra galga con un chico. Me encantan los galgos y sin pensarlo dos veces me acerco a acariciarla. Es una perrita muy tímida pero muy cariñosa. Tiene en su cuerpo la huella de la brutalidad humana. Obligada a cazar por su antiguo dueño, conserva enormes cicatrices de mordidas de jabalí. El terror se refleja en su mirada, pero se deja acariciar por mi como queriendo olvidar tanto dolor acumulado.
David, el chico que la acompaña, me cuenta que la tenía un cazador y cuando vio que no servía para la caza, intentó deshacerse de ella.
David trabajaba de jefe de ventas en el Corte Inglés con un buen sueldo, pero no le acababa de gustar su trabajo. Un día decidió dejarlo y buscar algo que le llenase más, pues pensó que en la vida no todo es ganar mucho dinero...
Ahora trabaja en una cínica veterinaria y es feliz. El dueño de la clínica a adoptado a Yuca, que así se llama la perrita galga.
David y yo hemos conectado al instante. Me cuenta que tenía un perro que falleció no hace mucho y que aun le llora.
Acaricio una vez más a Yuca y me despido de mis dos nuevos amigos.
Es Domingo y me voy a leer a Unamuno al parque. Luce un sol maravilloso y la mañana festiva se llena de las risas y juegos de los niños en el césped recién cortado.
La terrazas están llenas de gente, pues es la hora del aperitivo.
Este es un barrio joven y hay muchos niños.
También ancianos que salen a tomar el sol.
Levanto la mirada del libro y observo una escena encantadora. Una familia con la abuela en silla de ruedas se afana por mimarla. Hijos, nietos, nueras...la acompañan con enorme cuidado. Se diría que celebran quizá su cumpleaños, o simplemente se han reunido todos para estar a su lado.
De repente ella quiere caminar y un nieto muy joven la toma de un brazo con inmensa ternura. Una mujer que bien podía ser la madre del chaval la coge del otro.
La llevan casi en volandas, sin que apenas toque el suelo. Con una suavidad exquisita la besan y casi la mecen al compás de sus pasos.
Me conmueven esas escenas donde se devuelve amor por amor en los momentos cruciales de la vida. Bien es sabido que hemos ido creando una sociedad inhumana que esconde a los ancianos en maravillosas residencias huérfanas de amores sin volver por allí apenas para llevarles el calor de un beso.
Y sin casi sin darme cuenta hemos llegado al final de la semana y de mis miradas por ahora...

14 de mayo de 2018

AMGu


Os quiero hoy traer a mi rincón la historia de AMGu- Escuela de Música de Guardo.
Esta foto la hice la noche que celebrábamos Santa Cecilia patrona de los músicos.



Para ello os animo a ver este magnífico reportaje que la televisión 8 de Palencia  en su programa "Te Damos Ideas" les ha dedicado. Felicito desde aquí por su trabajo a estos estupendos profesionales. En el se explica muy bien la vida de la escuela, por eso me voy a limitar a animaros a que lo veáis hasta el final.
Podréis ver por dentro las instalaciones y escuchar a Manuel Dos Santos, el director explicar a, Nacho el reportero la variedad de actividades que se realizan a lo largo del año.

AMGu, es un referente a nivel nacional que apuesta por la cultura en las zonas rurales.
En el vídeo también se puede escuchar a su presidente, Carlos Monge y al tesorero, Tomás Macho junto a profesores implicados en esta noble tarea.
A esas personas anónimas que no salen en el vídeo pero que aportan tu tiempo y dedicación, también va mi pequeño homenaje.









Personalmente he seguido muy de cerca la magnífica labor que realizan y me he implicado en darles a conocer en el mundo virtual a través de mis fotos y vídeos.

Una asociación sin ánimo de lucro que abarca la Música, la Danza, el Teatro, las Artes Plásticas y la Banda de Música e infinidad de proyectos que tienen en mente en un futuro.
Cuentan con la ayuda de la Diputación de Palencia, el Ayuntamiento de Guardo y las cuotas de sus alumnos. El resto, horas intensas de trabajo bien hecho sin pausa y dedicación plena.
Una labor preciosa, no exenta de mucho esfuerzo por parte de personas amantes de la música y el arte que se han empeñado en hacer realidad esta hermosa iniciativa dedicando sus mejores fuerzas en ello.




Serafin Zubiri  y varios artistas conocidos han acudido a la cita con AMGu cuando la escuela ha  querido reconocer su trayectoria profesional con un homenaje.







Os dejo alguno de los vídeos que les he grabado. Quizá no sean los mejores, pero es que AMGu siempre está por las calles de Guardo con su arte y sería imposible traer aquí todo lo que hacen.






Os dejo alguna de las fotos que les he hecho cuando he acudido a algún evento. En mi Facebook es donde tengo más álbumes .



Por último os dejo aquí un vídeo muy simpático que grabé una tarde de paseo que encontré la puerta abierta y me colé dentro. Estaban preparando una actividad y Manuel me grabo recibiendo yo también mi pequeño homenaje . ¡Gracias!
Agradecerles desde aquí su magnífica labor y decirles que muy pronto volveré a nuestro querido pueblo y podré verles de nuevo.

6 de mayo de 2018

MI AMIGO SUCO




Os presento a, Suco. Hace tiempo que quería traerlo a mi rincón, pero no encontraba alguna de las fotos que me hice con él.
Os cuento su historia.


Suco era un pequeño Chihuahua que un día cualquiera salió a mi encuentro y desde entonces surgió entre los dos una bonita amistad.
Si, amistad. Ese pequeño ser se acercó a mi, me olió y me lamió la mano. Con este gesto tan sencillo sellamos nuestro afecto.
Y es que en cuestiones de amistad y de afectos, todo surge de manera natural, sin esperarlo.
Si, ya se que solo es un perro, pero os aseguro que entre él y yo, había algo especial.
No podría explicar lo que vio en mi porque entre otras cosas, no hablaba, claro...Nunca pudimos decirnos con palabras lo que ambos sentíamos, pero desde aquel momento cada vez que nos encontrábamos por la calle las muestras de cariño eran enormes.
Por más que intentara pasar de largo al verle, él siempre me reconocía a distancia.


Al verme acudía corriendo hacía mi, moviendo su cola. Su pequeño corazón latía con fuerza mientras le acurrucaba en mis brazos.
Eran unos encuentros muy divertidos donde sus dueñas reían sin parar al verle correr hacía mi. Alguna vez intentaba pasar de largo para ver si no se daba cuenta de mi presencia, pero inútil...al momento se acercaba a mi con enorme alegría.
No cabe duda de que como un ser vivo, sentía y me hacía sentir enorme ternura.


Una tarde buscaba por un barrio a un señor para entregarle una fotografía que le había hecho. Como no sabía muy bien cual era su casa, llame a una puerta al azar y mi sorpresa fue que era donde vivía mi pequeño amigo. Al verme en la puerta, le faltó tiempo para venir a saludarme muy efusivo.
Han sido muchos los momentos en que le he tenido entre mis brazos, pues era tan pequeño, tan desvalido, tan cariñoso...
Unos días antes de venir a Pamplona le vi, había estado enfermo y le noté con pocas fuerzas, pero al verme se puso muy contento. Como si de un ritual se tratara, una vez más le cogí en mis brazos para darle su ración de mimos. Estuvo más cariñoso si cabe. Quizá presentía la despedida.
No hace mucho me enteré de que que se puso muy malito y se fue al cielo de los perros.
Cuando este verano vuelva a mi querido pueblo, ya no le veré por la calles ni podremos demostranos nuestro afecto, pero para siempre le tendré en mis recuerdos. 

25 de abril de 2018

PASEOS POR PAMPLONA


Salgo temprano de casa y me dirijo hacia el centro de Pamplona. Tengo que hacer una gestión en el banco y alguna que otra compra.
El día acompaña, pues no hace el calor excesivo de ayer y unas nubes surcan el cielo.
Tomo asiento en el autobús mientras observo el paisaje por la ventana. En la primera parada veo a un matrimonio de edad avanzada esperando. Los dos muy bien arreglados. Él sostiene una carpeta bajo el brazo y mira al infinito. Ella se la ve una mujer muy dispuesta. Le observa con complacencia mientras hace ademán de quitarle una pelusa de la chaqueta. Al instante le arrebata la carpeta y la custodia ella con premura. Es como si quisiera tener todo atado y bien atado. Él, la deja hacer. Da la sensación de que hace tiempo que se compenetró con la manera de actuar de ella y se le ve contento aparentemente. Quizá es de esos hombres que necesitan una "mujer-madre" siempre a su lado. O quizá ella es de esas mujeres controladoras que se exceden en su papel. Aunque lo más seguro es que mi imaginación calenturienta se haya inventado todo, en esos fugaces instantes en que los veo a través de la ventanilla.
En unas pocas paradas más, llego a mi destino.
En nada de tiempo termino los quehaceres que me han llevado hasta aquí y decido dar un paseo.
Llego a la Plaza el Castillo atraída por las notas de un acordeón. 
El viejo Café Iruña se alza majestuoso. Testigo privilegiado del paso del tiempo y lugar de encuentro donde revolotea el espíritu de Hemingway.
Me alejo despacio saboreando la vida y la mañana. Últimamente me he propuesto gozar de las cosas más sencillas.



Apenas sin darme cuenta estoy en la Calle Mayor. Observo a la entrada de las tiendas unos letreros dando la bienvenida adornados con flores. El pequeño comercio está abocado a desaparecer y de alguna manera quiere hacerse oír emprendiendo campañas para concienciar a los ciudadanos.
A esas horas de la mañana, una gran paz inunda las calles. Estoy segura de que a la noche no será así debido a la gente que hace "botellón"
Me entretengo largo rato paseando por esos rincones que conservan la historia de la bella capital navarra.
Cuando más ensimismada estoy, aparece un hombre joven caminado deprisa. Va escupiendo a derecha e izquierda sin recato alguno. Como si quisiera sacar de su interior los demonios que lleva dentro a toda prisa para aliviarse.
No hay nada que me enoje más, que estos tipos que se creen dueños de la calle y la van embadurnando de escupitajos asquerosos.
Como puedo me repongo del mal trago y estoy a las puertas de la Iglesia de San Lorenzo. Al verla abierta entro con la intención de visitar la capilla de San Fermín y al santo.
Pamplona, es una ciudad cálida de gente alegre y acogedora. Cada día que pasa me encuentro más feliz aquí.



Al pasar por el Hotel Tres Reyes, creo recordar que mi amigo catalán,  Llorenc lo conoce porque se ha alojado en él en sus viejos tiempos y le hago una foto. No me equivoco, pues al subirla a Facebook le ha hecho una enorme ilusión. ¡Va por ti, amigo!
Llego a la Plaza del Ayuntamiento y en un bar me tomo un pequeño refrigerio.
Después, voy entrando en la tiendas de ropa que me voy encontrando. Me encantan los "trapos" pero este año la moda es horrible. No hay manera de encontrar algo que me guste.
De repente se acerca a mi un hombre y me pide cincuenta céntimos para comer. Le miro a los ojos mientras rebusco un euro en mi vieja cartera. En una calle más abajo ya le había dado otro euro a uno vestido de peregrino con su perro y un letrero que decía: "¡Tengo hambre" 
El hombre se aleja agradecido, con la moneda apretada en su mano.
Cuando me ocurre esto, no puedo pasar de largo...
Si deshumanizamos el mundo, no hay quien viva en él.
Apuro el paso, pues se me ha ido la mañana en un suspiro y es la hora de comer.
La avenida está llena de gente que viene y va. Un hombre en silla de ruedas disfruta de los rayos de sol de la mañana mecido por el suave balanceo del que le lleva.
En casa me espera, Leticia impaciente. Sabe que le llevo una tarrina de su comida favorita.

16 de abril de 2018

EL ESPECTADOR


Aquella tarde recorrió en solitario un paraje cercano sonriendo a la vida. Iba despacio, ensimismada en el paisaje con el simple deseo de vivir aquel instante.
Un pájaro desde una rama le saludó con sus trinos. Ella le miró con inmensa ternura. Esa ternura que la conmovía a veces contemplando los detalles más insignificantes de la vida.
Allá a lo lejos se divisaba una montaña. La primavera había hecho su aparición y las ramas cubiertas de flores se mecían con la suave brisa de la tarde.
Respiró con fuerza mientras cerraba los ojos. En apenas unos minutos su vida en imágenes pasó junto a ella.
El pajarillo seguía allí quieto contemplando la escena.
Abrió sus ojos y se quitó los zapatos. Sus pies descalzos comenzaron a saltar por el prado cubierto de hierba recién estrenada. La lluvia había sido generosa en la últimas semanas y los campos lucían llenos de vida.
Comenzó un baile desenfrenado de acá para allá siguiendo una sinfonía imaginaria hecha del color de la tarde, mientras sus pies se hundían una y otra vez al son de un ritmo cada vez más sensual.
Su falda volaba al viento y parecía tener vida propia. Abría y cerraba los brazos tratando de atrapar la vida que se cobijaba en aquel trozo de tierra fértil. Su cintura se contorsionaba con una flexibilidad asombrosa y hasta alguna vez estuvo a punto de ir de bruces al suelo, pero inmediatamente volvía a tomar impulso grácil y armonioso llenado de poesía el lugar.
Si alguien la hubiera visto en semejante tesitura habría pensado que estaba loca, pues los cuerdos de este mundo no alcanzan a entender las acciones que se salen de lo correctamente establecido.
Pero ella necesitaba sentirse viva cada primavera junto a la naturaleza y así continuó largo rato con su danza que formaba parte de un ceremonial tan suyo. Estaba tan metida en su papel que se le antojaba estar representando una gran obra, aunque solo tuviera como espectador aquel insignificante pajarillo.
El sol comenzaba a despedirse en el horizonte.  Ella le tiró un beso al aire a aquel pequeño ser, mientras se perdía por el camino de vuelta.

5 de abril de 2018

PRIMAVERA


El tren de la vida se va llevando el frío del invierno y las nieves, pero su trabajo va costando...
Desde mi nuevo lugar de residencia he ido observando gracias a la magia de internet la vida de Guardo y sus habitantes. Ha sido un invierno crudo donde la nieve ha echo su aparición con bastante frecuencia. Tengo que confesaros que he echado de menos esas mañanas en que me perdía por el parque y las calles de mi querido pueblo cámara en ristre, cuando veía aparecer la nieve. A las pocas horas llegaba casa con un montón de fotografías y vídeos para el placer de los que vivían fuera, ya que lo colgaba en mi blog, en Twitter, Instagram y Facebook, porque estoy en casi  todas las redes sociales.
Pero la vida me ha bendecido y también he visto la nieve un par de veces por aquí. He seguido las mismas pautas de conducta aprovechando que la tenía a mi alcance.
Pero ahora en mis paseos habituales veo los árboles florecidos con la llegada de la primavera. Cada año me sorprende la belleza de la naturaleza en ese ciclo donde se viste con todo su esplendor mientras mi tiempo parece que vuela. Se suceden las estaciones tan rápidamente, que me asusta un poco el correr de los días y los meses.
En esa vorágine de sentimientos transcurren mis días que procuro vivir con toda la intensidad de la que soy capaz.
Cada primavera procuro renacer a la luz de la vida, adornando mis días con las flores de la ilusión.
Después del somnoliento invierno, despierto del letargo y corro en busca de la luz del sol.
Aunque existe la llamada "astenia primaveral" o trastorno adaptativo que el organismo acusa en mayor o menor medida. 
Quizá sea por eso que últimamente he abandonado la blogosfera y a mis amigos blogueros y me dejo llevar de una enorme pereza a la hora de visitarlos e interactuar.
Cada día a la hora de escribir tengo la mente en blanco y no hay manera de poner nada en pie, con lo cual termino tumbada en el sofá haciendo zapping.
No soy de ver mucho la tele. Cine, alguna serie de Fusión -Movistar y poco más. Contraté una oferta al cambiar de ciudad y es por eso que lo tengo. Pero está a punto de terminar y no estoy dispuesta a pagar noventa euros por algo que no voy a utilizar apenas. Ya lo he dado de baja, aunque me han ofertado algo más económico y con 5 gigas en el móvil. Utilizo mucho el móvil para mis  vídeos en directo y es uno de los caprichos que me puedo permitir. Bien es verdad que Movistar si previo aviso cada año te sube cinco euros la cuota con el cuento de que mejora el servicio y tal y cual...
En fin, que a duras penas os he podido contar algo de mis rutinas para dar señales de vida. Espero poco a poco visitaros por el afecto que os profeso a cada uno y saber de vuestras vidas.
Os dejo este collage de alguna de mis fotografías. Os pondría más, pero no me atrevo, pues en el espacio que te da Google gratis, me quedan cinco gigas y las fotos y vídeos gastan mucho. Si lo acabo tendría que comprar espacio y no estoy dispuesta...jejeje.

¡Feliz Primavera!

26 de marzo de 2018

NALA


Os voy a contar a grandes rasgos la historia de esta preciosa perrita de raza pastor vasco que se llama, Nala.



Pero vayamos por partes.
Como ya sabéis hace unos meses que vivo en Pamplona y poco a poco voy conociendo la zona dándome largos paseos. De natural soy extrovertida y me gusta hablar con la gente que me encuentro, ya sea en el supermercado, en el paseo o en la vecindad. Por eso esta tarde vi llegar a lo lejos a una chica con su perra, un cruce de bodeguero y no recuerdo muy bien la otra raza. Como amante de los animales, cuando estuvo cerca me acerqué a acariciarla. Era, Mia, una preciosa perrita con una vitalidad enorme. Como llevábamos el mismo camino su dueña y yo nos saludamos y caminamos juntas mientra Mía corría por el campo.



 A veces hay personas que se cruzan en tu camino y sin apenas conocerlas a los pocos minutos hay una conexión especial y es como si las conociéramos de toda la vida.
Así me ha ocurrido a mi con, Yolanda, la dueña de Mía. Hemos charlado largo rato de nuestras cosas, de los problemas de la vida, de la sociedad actual, de la educación...
Un agradable paseo en muy buena compañía.


Ya cerca de casa, apareció Nala y su dueña, Natalia.
Natalia y Yolanda se conocían y se han saludado y también, Nala y Mía.
Nala acaba de estrenar un bonito abrigo y estaba muy atractiva. Yolanda le ha preguntado a Natalia donde le había comprado porque le gustaba para, Mia.
Así hemos estado un buen rato charlando mientras con el móvil hacía unas fotos.
Y así ha surgido la idea de hacer una entrada en mi blog, cuando me he enterado de la historia de Nala. A Nala y su hermana las encontraron en el monte. Eran dos preciosos cachorros que no se sabe muy bien como estaban allí. Si los habían abandonado, si se habían perdido...
Esta raza se utiliza para cuidar rebaños por la zona.
La Protectora de Etxauri se hizo cargo de ellos y es así como, Natalia decide adoptar a Nala.


Desde el primer momento, Nala fue una perrita muy temerosa y asustadiza que se escondía para sentirse segura.
 No lo debió pasar bien a pesar de su corta edad antes de ser rescatada.  Incluso hoy  le cuesta acercarse con confianza .Con enorme paciencia, Natalia y su familia la van dando el afecto necesario para que se recupere de sus traumas y emprenda una vida nueva.
Sus preciosos color canela desprenden una ternura infinita mientras me observa temerosa hacerle las fotos. Cada clic de la cámara le incomoda. Como si un miedo ante lo desconocido se hubiera adueñado de ella y no confiara en nada ni nadie.
Me acerco despacio para acariciarla mientras me agradece el mimo.


Un poco más allá está, Mia, que posa como una artista de cine al lado de un graffiti.




Me cuenta Natalia, que un día que su hija llevo a, Nala al área que el Ayuntamiento ha habilitado donde pueden estar los perros y sus dueños, de repente apareció una perra igual a ella. Nala que todavía era muy tímida y recelosa, empezó a mover el rabo y se acercó a saludar al nuevo visitante. Su alegría era enorme, saltaba, corría , lamía a la perrita como si fueran grandes amigas y le hiciera muy feliz aquel encuentro fortuito. La hija de Natalia no podía creer aquel cambio repentino y le preguntó a la dueña de donde había venido su perra. No había dua, se conocían y se amaban. El destino había hecho que, Nala recuperase a su querida hermana, pues lo habían recogido de la misma Protectora.
Nala, por fin tiene un hogar, una familia que la quiere y a su hermana cerca. No podía haberle sonreído la vida de mejor manera.
Le digo a Natalia emocionada que que suerte ha tenido,, Nala de encontrarla y me contesta con enorme seguridad que la suerte ha sido suya por haber encontrado a, Nala.


Cae la tarde y a lo lejos vienen corriendo un par de cachorros con sus dueños. Nala y Mira, se suman a la fiesta y el prado se llena de vida.
No cabe duda de que los animales sienten, como seres vivos que son. Pero además nos dan lecciones a los humanos que ya quisiéramos...
Me despido de mis nuevas amigas y sus preciosas perritas. Este mundo nuestro está muy necesitado de gente que vaya llenando los caminos de bondad y yo hoy me he encontrado con dos estupendas mujeres a las que dedico esta entrada.