20 de junio de 2024

LAS LETRAS


 Me han abandonado las letras.

Estoy en dique seco.

Una enorme pereza me invade y se me pasan las horas volando sin apenas hace algo de valor.

Bueno, estoy leyendo un libro y eso ya es un logro muy interesante.

Os tengo, amigos blogueros, abandonados.  Hace tiempo que no os visito, ni comento, ni interactúo con vosotros.

Con la llegada del buen tiempo, y aunque es muy variable la temperatura, apenas paro en casa.

La luz y la vida me llaman a salir a la calle insistentemente.

Con la lluvia que ha caído estos días, está el campo precioso.

Ayer, un atrevido girasol ha tenido la osadía de abrirse a la vida antes que ningún otro.

Era bellísimo y hasta creí verle sonreír cuando me acerqué a robarle una instantánea. 

¡Bienvenido a  la vida! (le dije bajito)

Y hasta me atreví a acariciarle.

El mundo es de los valientes que arriesgan, que no ponen freno a sus ilusiones, que sueñan, que aman, que lloran...

Después, me alejé cantando a la vida.

Y al llegar a casa, mis pies, comenzaron un romántico baile, sentido, de corazón abierto de par en par, bailando también a la vida.

El hecho de estar viva y con salud, es de agradecer. Por eso canto y bailo a la vida.

Mientras pueda...

Oye, que quizá llegue un día en que sean arrebatados estos dones que poseo.

Por eso, vivo intensamente el hoy y el ahora.

El mañana ya se verá...

¡Vaya, han acudido a mi encuentro las letras!

Estaban adormiladas, perezosas como yo.

Tan solo hay que hacer el esfuerzo de desperezarse y todo llega con fuerza.

P.D. Perdonar, si no os visito a cada uno. Estoy tirando de mis relatos antiguos porque me han abandonado las letras. 

Espero visitaros pronto.

Miles de besos. 




12 de junio de 2024

FACEBOOK

 


Abrir Facebook se parece mucho a estar sentado en la plaza del pueblo cotilleando lo que allí ocurre.

Van desfilando delante de nuestros ojos, personajes más o menos conocidos que captan nuestra atención.

Nuestro espíritu crítico se deja llevar sin más y somos capaces ejercer de "modista" o "modisto" y cortar los más exclusivos modelitos a cada cual.

Es algo propio del ser humano y no estamos exentos de practicarlo.

En la plaza del pueblo.

Mira fulanita y su novio. ¡Menuda pinta!

Menganita ha engordado muchísimo. ¡Con lo guapa que era esa chica!

Zutanito es más creído...

Me han contado que Piluchi sale con Manu y ha dejado a Mateo.

En Facebook sería así.

¡Uy, ya está fulanita con sus fotos y postureo!

Madre mía que pesado este tipo con sus "chapas" sobre política.

¡Ah, o sea, que este es hermano de fulanito y primo de zutanito.

Esta se ha creído que escribe como Dostoyevski, Allan Poe, miguel Delibes. ¡Qué ridícula!

Me parto de risa y siento verguenza ajena al ver a fulanita haciendo tontadas. ¿No le dará apuro? Ya no tiene edad de hacer cosas de críos.

Y así hasta el infinito.

Facebook no deja de ser un escaparate de nuestras miserias y grandezas y la necesidad que tenemos de hacernos oír y ser aceptados por los demás.

En las Redes Sociales tendemos a proyectar lo mejor de nosotros mismos, por lo tanto no es real casi nada de lo que allí plasmamos.

Todos ejercemos en mayor o menor medida, lo que en psicología se llama voyerismo. Observar la vida de los demás.

Esta es una buena herramienta para ello, además, ejercida la mayoría de las veces desde el anonimato.

Tiene además, Facebook una característica que no tiene la plaza del pueblo. Es una ventana abierta al mundo entero, con lo cual uno tiene más posibilidades de  ser visto y escuchado.

Y es muy curioso, porque en la actualidad se habla mucho de falta de comunicación en la vida ordinaria. Entre padres e hijos, marido y mujer, novia y novio, amigo y amiga...

Y sin embargo todos acabamos atrapados en las Redes Sociales como medio de comunicarnos unos con otros.

Quizá porque nos amparamos en el refugio de una pantalla y nos es más fácil salir de nosotros mismos y saltar el parapeto de nuestras inseguridades.

Al observar a los demás a veces nos sentimos identificados. Podemos aprender de su conducta, o su forma de enfocar los problemas o vivir la vida.

En esas experiencias están también nuestras propias emociones y sueños.

Las Redes Sociales nos hacen ver otra cara de nuestra vida. Lo que nos gustaría ser, dejando de lado nuestras frustraciones y miedos.

 En la plaza del pueblo, además de los cotilleos negativos, se alza alguna voz que elogia, que defiende, que disfruta con lo que sus ojos ven.

En las Redes Sociales también hay miradas agradecidas que gozan con lo que observan y son capaces de conmoverse.

Nada es blanco o negro.

Hay infinidad de tonalidades que hay que saber descubrir.

Después de esta "chapa" que os he metido por el cuerpo, deciros, que siempre nos quedará Facebook para reunirnos aunque sea de manera virtual.

Adaptarse o morir.


8 de junio de 2024

VECINAS

 


Subió mi vecina y amiga ha hacerme una visita.

Hacía días que no nos veíamos, aunque si nos sentimos cerca.

La escucho a través de la pared de la cocina trastear entre pucheros.

Ella es una excelente cocinera. 

No así yo, que cocino simplemente para subsistir.

También la escucho, cuando cierra y abre la puerta de la calle, cuando sube y baja en ascensor.

Me traía unas exquisitas rosquillas que le había regalado su hijo.

Charlamos un rato de lo que cada una había hecho en estos últimos días.

Algún familiar suyo ha fallecido y otros han enfermado.

Los años no perdonan.

Teníamos pensado hacer un viaje a Barcelona, al igual que el año pasado hicimos a Valencia, pero no se encuentra con fuerzas debido al calor.

Personalmente tenía mucha ilusión.

Pero no va a poder ser de momento.

Quizá para el final del Verano o principios de Otoño.

El tiempo pasa veloz.

Un mes y otro. Una estación y otra. Una semana y otra, un día y otro...

Se escapa la vida, pero no la ilusión.

Cuando se tiene una edad provecta, el organismo a veces se rebela y no quiere acompañar a vivir intensamente aquello que se ama y nos mantiene vivos.

Es como si te cortasen las alas y te impidieran volar.

Y uno se va replegando poco a poco.

Hasta que despiertas del letargo invernal, y te lanzas a vivir una nueva Primavera.

Hasta que el cuerpo aguante. 

Hasta que el amor por la vida resista.

La muerte acecha por las esquinas intentado cobrarse su presa. 

Por más que una intente esquivarla, ahí sigue con su enorme poder.

Una lucha cuerpo a cuerpo.

Un afán hasta el final de vencer la batalla.

Aún es tiempo de contemplar la belleza.

Todavía quedan días para hacer el bien, antes de que llegue la noche.



27 de mayo de 2024

PASEOS POR LA CIUDAD

 


Paseos por la ciudad en una tarde de una loca Primavera.

El sábado que salí por la tarde  a escuchar cantar en los balcones del Ayuntamiento de Pamplona a la Asociación Gayarre Amigos de la Ópera en Navarra. AGAO.

Hacía un calor sofocante que me llevó a quitarme la chaqueta y llevarla en la mano toda la tarde, con el incordio que comporta.

Pero hoy, que he ido en mangas de camisa a descambiar una prenda al Corte Inglés, casi he pasado frío.

Total, que no sabe una como vestirse...jejeje.

Ando perezosa para la escritura.

Hay mucha gente delante de mi con el ticket de compra en mano, dispuestos a cambiar prendas variadas.

Detrás de mi hay un sacerdote. Lleva dos camisas en su mano.

Se acaba de encontrar con un amigo, también sacerdote.

Se preguntan por la salud.

-Mira, me he tenido que comprar ropa nueva. He adelgazado veinte kilos.

-Anda, pues yo diez.

Menuda suerte (pienso para mis adentros)

Yo he puesto algún kilo de más. Lo descubrí el otro día cuando me he probado la ropa de la nueva temporada.

Siguen contándose su vida y no puedo evitar enterarme de todo. Están muy cerca.

-Esta tarde tengo un funeral a las siete.

-En apenas unas semanas he tenido siete.

La vida es fugaz, no cabe duda. 

Una vez realizado el cambio, me pierdo por la ciudad.

El Monumento a los Toros está cerca.

Y cerca están ya los Sanfermines.

En unas semanas será el chupinazo y se llenaran las calles de la marea rojiblanca.

El tiempo vuela, aunque suene a tópico.

Una mujer de un país lejano habla con su hijo por el móvil.

Como tiene puesto el altavoz, escucho al pasar: ¡Felicidades, mamá!

Puedo ver la emoción a flor de piel de la mujer y un halo de añoranza. Su hijo le habla desde su país.

-¡Uy, la familia de Alberto! No abren la boca para nada. No cuentan nada de lo suyo. Tan solo para enterarse de la vida de los demás.

Es una mujer de mediana edad que se explaya en pequeñas confidencias a una amiga.

Amenaza lluvia.

Dos amigas se abrazan.

-No sabes como me duelen las articulaciones.

-Yo tengo muchos dolores musculares.

-Te digo yo que ha sido la vacuna del Covid.

-No levanto cabeza desde hace unas semanas.

-Claro que si. Ha sido la maldita vacuna que nos obligaron a poner aunque ahora lo nieguen. 

Hay teorías para todo.

Porque la vida, como me gusta decir, está en la calle.

Me siento en un banco de la Plaza el Castillo saboreando la vida y descansando. Creo que la astenia primaveral se ha adueñado de mi.

Me faltan las fuerzas.

Pasa una cuidadora con una mujer en silla de ruedas.

Las saludo y las sonrío.

Después, una gran dama vestida de rojo pasión, con el bolso y los zapatos a juego, hace su aparición como en un desfile de modelos.

Un poco más allá está ya puesta la Tómbola de Cáritas.

La gente compra su boleto por el módico precio de un euro, tentando a la suerte. Es tradición desde hace casi ochenta años dejando constancia de la cercanía de las fiestas de San Fermín.

Por  fin, parece que la lluvia está perezosa como yo y se niega a salir a escena.

Camino lentamente de regreso a casa.

No pienso cansarme inútilmente.

Dos enamorados se besan.

Una niña canta una canción. Va de la mano de su madre.

La tarde se ilumina con su presencia.

La avenida es un fluir de autobuses que van y vienen a los barrios de la periferia.

La vieja Iruña es señorial, acogedora, incluso maternal.

En ella soy muy feliz.

15 de mayo de 2024

NOCHES DE INSOMNIO

 


Me perdí por un camino repleto de amapolas mezcladas con la flor de la colza saboreando la vida.

El espectáculo era maravilloso.

Después, al volver la esquina, me encontré con mi amigo, Gabriel, su tata, y su pequeña hermanita.

Le vi entrar en la tahona cercana y pidió una barra de pan, mientras le mostraba una moneda al dueño.

Salió feliz.

Le gusta jugar a ser mayor, aunque acaba de cumplir tres años.

Tengo un regalo para entregarle. A ver si el próximo día lo llevo encima y se lo puedo dar.

Encontrar a, Gabriel, por las calles de Zizur, es el mejor regalo del día.

Me ha contado su tata, que cada vez que sube al autobús, le pregunta si voy a subir yo también. Es en el autobús donde nació nuestra bonita amistad. Y donde hemos coincidido varias veces.

De ahí que espere ilusionado nuestro encuentro.

Llevamos el mismo camino, pero yo llego antes a mi casa.

Me despide con un "beso bomba"y le veo alejarse lleno de vida por la calle cercana.

Amenaza lluvia, pero no hace frío.

Es una Primavera un poco loca.

Así estamos todos. Un poco locos también.

Para aliviar la locura, me he comprado unos pasteles rellenos de crema de chocolate.

Subo caminando por la escalera.

Le tengo pavor al ascensor.

Eso si, meto el carro de la compra dentro.

Llega antes que yo...jejeje.

Estoy perezosa para escribir en el blog.

Paso las tardes viendo series. Últimamente, me he aficionado a ellas.

Alguna de la época victoriana, donde los amores y desamores se entrecruzan con las tradiciones, el dinero, los nuevos ricos, los poderosos, la posición social, el afán de poseer, el servilismo, los juicios...mostrando así una peculiar manera de vivir.

Aunque en realidad, se repiten en la actualidad más o menos los mismos comportamientos, en todo lo relacionado con el alma humana y sus pasiones.

Miro el móvil, y no tiene sonido.

Y vuelvo a mirar y remirar.

Nada de nada...

Acudo al señor Google, y entre alguna de las respuestas, creo tener la solución.

Ayer, al volver del paseo, me olvidé desconectar los auriculares inalámbricos y ese es el problema. Se han acoplado al móvil.

Pensaba tenía que acudir a la tienda, pero no.

El señor Google es mi aliado.

El sueño me ronda.

Anoche, apenas pude conciliar el sueño.

Como mucho, tres horas.

¡Eso del insomnio...!


Se ha muerto la buganvilla y las mimosas aún no han salido. 

Pero la flor de la colza está en todo su esplendor.

La belleza de unas margaritas me acompañan en mi paseo.

Un señor, le comenta a un amigo que ha venido con su mujer a hacer la compra, porque ayer la hizo él solo y ella le ha dicho que la ha hecho mal.

Sonrisas cómplices de ambos amigos, bajo la atenta mirada de la mujer.

Una señora, le pide a la dependienta que despacha el pescado una ramita de perejil.

Como antaño. Como toda la vida...

Pero no.

Ahora hay que comprarlo.

Ya nadie regala nada.

la cesta de la compra está imposible.

Un obrero de la construcción compra un mísero bocadillo de salchichón a buen precio.

Lleva la ropa manchada, sus manos cansadas, la mirada herida.

Una señora de edad avanzada introduce muy despacio la compra en en el carro.

La gente se impacienta.

Nos corroe la prisa.

Me niego a pasar por las cajas de autocobro.

Menos puestos de trabajo. 

Más trabajo para los consumidores.

Aumentan las ganancias.

Hay una luz en el exterior que me alivia.

Camino despacio.

Me siento en un banco y me dejo acariciar por el sol.

He dejado mi cámara fotográfica en casa.

Pesa mucho.

Pero es imposible sin ella, captar la belleza de los pequeños gorriones que salen en mi camino.

Con el móvil hago lo que buenamente puedo.

Peor calidad en las fotografías, pero muy práctico.

Es mediodía.

Comienzan a salir del instituto la chiquillería de Zizur.

Como bamdadas de pajarillos curiosos y atrevidos se van cruzando conmigo al pasar.

Les miro, les sonrío.

El futuro está en sus manos. 

Las calles se llenan de savia nueva.

Gritan, hablan, ríen, se empujan unos a otros...

La vida me sale al encuentro cada amanecer y yo me la bebo a sorbos.

Es lo de más valor que poseo.

Todo lo demás no importa.

El sol me arrulla hasta llegar a casa.

P.D. En las noches de insomnio acuden las letras a mi vera y yo las voy dando vida en pequeños relatos que luego cuelgo en la redes sociales.

1 de mayo de 2024

DÍA INTERNACIONAL DE LA DANZA

 


Estaba a punto de llegar a la Plaza el Castillo por la Avenida Carlos III, cuando unas notas musicales llamaron mi atención.


Al llegar de donde provenían, pregunté que ocurría, y me contaron que era el Día Internacional de la Danza.


Numerosos grupos de jóvenes mostraban al público con su actuación el arte de la danza celebrando su día.

Gente joven que se había reunido allí junto con profesores, familiares y amigos para hacernos una preciosa demostración de su arte.


El ambiente era espectacular y la gente se agolpaba para verles.

Compañerismo, alegría, unión, belleza artística, sonrisas, música, danza...


Como buenamente pude me hice un hueco para poder grabar y hacer alguna fotografía.

Algún niño bailaba al unísono, llevado por la fantasía de los pasos al aire de los jóvenes artistas.


Había en sus actuaciones una gran profesionalidad, a pesar de su juventud, y se mostraba la riqueza del folclore de cada región.

La emoción me iba embargando, mientras grababa lo que allí ocurría. Y comprobé rostros a mi lado con la misma emoción a flor de piel.


La tarde amenazaba con lluvia, pero no hizo acto de presencia y gracias a ello pudimos disfrutar enormemente.


Había allí, turistas, gente de Navarra, de varios países, emigrantes, jubilados...

Todos unidos por la música, la danza y el arte.


Fue como un regalo de la vida que me había salido al encuentro.


Por la mañana había estado planchando como suelo hacer todos los lunes. Es el día que pongo la tele mientras lo hago.

Encontrarme con esta maravilla a pie de calle, después de ver las noticias donde solo se hablaba de enfrentamientos de unos con otros, donde la paz brillaba por su ausencia, ha sido la mejor recompensa.

Quiero poner mi esperanza en estos chiquillos, que unidos por la danza y el arte, sean capaces de construir una sociedad de cara al futuro capaz de unirnos a todos.




















Y para dejar constancia de lo que viví, os regalo estos vídeos que grabé y están en mi cuenta de YouTube.

17 de abril de 2024

FHOTOSHOP

 


Tengo un amigo que hace Fhotoshop con mis fotografías y me las envía.

Claro, que poco tiene con mi presencia real. Te quita las manchas, las arrugas, las impurezas de la piel...

En fin, que no te reconoces.

Pero yo me dejo querer...

Esta fotografía, me la hizo mi amiga, Ángeles, fotógrafa mexicana, una mañana en Guardo, que se atrevió a robarme el alma con sus instantáneas.

Recuerdo que disfrutamos mucho ambas. 

Ella, porque ama el arte de la fotografía. Yo, porque me encanta hacer teatro.

Fui sacando de los armarios, vestidos, pantalones, faldas, abrigos, y los más variopintos complementos para hacer más divertida la sesión.

Y comencé a posas de todas las maneras, como si fuera una artista del celuloide, famosa más allá de las fronteras, bajo la atenta mirada de mi gata, Leticia.

Me gusta jugar a ser.

Imaginarme mundos y situaciones diferentes a la realidad.

Soñar es gratis.

Soy una teatrera de libro.

No puedo evitarlo.

Forma parte de mi esencia.

Y por supuesto, no tengo miedo a hacer el ridículo, y me importa un higo lo que digan o piensen  los demás.

Quien vive con miedo, limita su manera de vivir.

La foto es preciosa, porque mi amiga supo captar un gesto que suelo hacer con frecuencia: cerrar los ojos, y dejarme besar por el sol y el aire, saboreando la vida.

Algo tan simple, me produce mucha paz.

Lo de más valor que tenemos es la vida, y a veces la malgastamos en minucias sin importancia.

Con este gesto, pretendo meterme en mi propio interior, allá, donde solo yo habito, para encontrarme a mi  misma, y luego, al abrirlos ser consecuente a la hora de actuar y vivir en libertad.

También, porque vivimos inmersos en la vorágine de mil situaciones que nos acosan, dispersos en multitud de afanes que se llevan lo mejor de uno mismo, y es preciso cerrar los ojos, sentir, palpar la calma, para al abrirlos, ser capaces de ver el mundo desde otra perspectiva. 

En la noche, acuden a mi, las letras, deseosas de tomar vida.

Mis viejas amigas, se cobijan a mi lado despacito.

Yo, las acaricio y las hago mías.

Después, intento dormir, aunque no siempre lo consigo.

Y mañana, cuando leo lo que he escrito, siento pudor, porque sin quererlo, he dejado al descubierto un trocito de mi alma, que queda ahí, para quien quiera hacerlo suyo o manosearlo.

Ese es el precio de exponerse en este mundo virtual, para muchos frío.

Pero quien no arriesga, no vive.

Y amo tanto la vida...



Esta es la foto original.

Este relato, lo hice una noche de insomnio, cuando vienen las letras a mi encuentro.

13 de abril de 2024

DÍAS DE SOL


Días de sol y flores.


 La flor de la colza inunda los campos.


La belleza se asoma por los rincones.


Las amapolas comienzan a llenar de rojo los caminos.



Las letras me han abandonado y apenas escribo en el blog.

Con la llegada del buen tiempo, apenas paro en casa. 

Me gusta ir de acá para allá descubriendo la belleza de la vida.

Y veo mucho cine.

Me encanta el cine desde bien pequeña.

Procuraré dejar a un lado mi pereza, y visitaros uno por uno...jejeje.

Eso si, escribo e interactúo en casi todas las Redes Sociales.

Y he abandonado la lectura hace un mes.

Tengo que retomarla de nuevo. Es más, me encanta leer en los parques y jardines.

Por lo demás, estoy bien, me cuido, me quiero, y vivo intensamente cada uno de los instantes que la vida me regala.

Os abrazo en la distancia.

26 de marzo de 2024

PRIMAVERA

 


Ya llegó la Primavera.


Con su belleza.


Con sus contrastes.


Tan pronto hace sol, como nieva.


Los parques se han llenado de vida.


Los niños juegan y ríen.

Y olvidan su mochila o su anorak.


Con la Primavera, llega también la Semana Santa.

Yo, este año estoy perezosa para acudir a las procesiones.

Una amiga me dio un ramo bendecido del Domingo de Ramos.


Atrás quedan los años de Guardo intentando atrapar la mejor instantánea.

Y los largos años pasados en Sevilla, viviendo con enorme pasión su Semana Santa. La pena, que no tengo ningún documento fotográfico de entonces, que lo demuestre. No había teléfonos con cámara ni tenía cámara fotográfica.

Me gusta cuando llego a un lugar, hacerme una más para aprender y enriquecerme.

Por entonces, en Sevilla, lo vivía con fervor religioso. Hoy día, lo vivo como algo tradicional y disfruto de la belleza de la imaginería de las tallas que procesionan por las calles de las ciudades.


He podido dejar constancia de la piedad popular y el amor por la tradición en innumerables vídeos que he grabado y que están en mi cuenta de YouTube.

Este que os muestro, es casi de un profesional. Lo grabé hace nueve años.

En él puedo ver a las gentes de Guardo con enorme emoción.

Llevo a las gentes de Guardo en un lugar especial de mi corazón.

Desde este rinconcito de Navarra, les envío mi afecto y mi recuerdo.

11 de marzo de 2024

SEVILLA.


 Ha cesado la lluvia.

Un viento peleón me ha salido al encuentro, llevándose mi paraguas volando unos minutos antes. 

Camino deprisa, desafiando a la vida.

La mirada al frente, el corazón exultante, la cabeza firme.

Voy escuchando unas sevillanas con mis auriculares nuevos.

¡Qué maravilla no llevar cables que se enredan una y otra vez!

Es el Día de Andalucía. 

Mi parte andaluza se despereza, recorriendo callejas sevillanas en el Barrio de Santa Cruz, hasta la mismísima placita de Doña Elvira.

El agua de la fuente me habla. Hasta me reconoce.

-¿Ah, eres tu?

-Si, soy yo.

-¡Cuanto tiempo...!

-Si, por fin estoy aquí de nuevo. A tu vera.

Formo parte del lugar.

Un poquito más allá, me contemplan los naranjos. Me llega la fragancia del azahar.

Una ventana, con una celosía, conserva retazos de mi historia.

Después, hago ademán de zapatear el silencio de la mañana.

Las piedras, parecen tomar vida.

La buganvilla, se asoma coqueta por los rincones. Es de una belleza singular.

Me llega el rasgeo de una guitarra.

Una voz penetra en mi alma.

Un lamento, un quejío, un susurro...

El sur y sus gentes me atrapan.

Y me acerco a saludar a la Giralda que está hablando con la luna. 

Recorro despacito la Avenida, testigo mudo de mis andares por el lugar.

En silencio.

Con el alma en paz. 

Hasta llegar al Puente de Triana.

Y allí, hablo con el río.

¡Mi río Guadalquivir!

Siempre necesito un río en mi vida.

Y me pierdo por el viejo barrio marinero, donde la vida se hace poema y cancíon por las esquinas.

Es noche cerrada.

La noche, y yo.

Se me ha pasado el día volando, recorriendo la ciudad.

O un trocito, tan solo, de esa ciudad a la que amo.

La noche, las letras, las palabras...

Silencio.

Duerme.


28 de febrero de 2024

RUTAS

 


Como las musas han desaparecido, sigo con mis recuerdos de las rutas con amigos.

La primera que hice junto con ellos fue a la Ruta del Tabayón del Mongallu en Asturias.

En la foto se les puede ver. A la derecha, Chema y a la izquierda, Luis Ángel.

En aquella ocasión ya hice una bonita entrada con fotos y vídeos.


La meta era llegar a la cascada y poder disfrutar de la belleza natural del entorno. En la foto, estamos solos, Chema y yo, porque Luis Ángel se quedó un poquito atrás.


Pero aquí si que está, sonriente, con el preciado tesoro como buen micólogo.


De la entrada anterior a esta, os hablo de la Ruta del Alba. Aquí os dejo un vídeo de la zona.


Y otro del mismo día. 

Fuimos solo, Chema y yo.


Para que podáis disfrutar conmigo, ahí os dejo esta maravilla.


La magia del agua.


Las vacas en el prado. En libertad.


Belleza en estado puro.


Recuerdos inolvidables.


Aquí la cascada.


Belleza natural.


Espero hayáis disfrutado de mis recuerdos.

18 de febrero de 2024

RUTA DEL ALBA

 


De mis veranos en Guardo conservo infinidad de recuerdos que llevo en mi corazón.

Recuerdos y amigos.



Entre estos recuerdos están las rutas con mi amigo, Chema.

Como últimamente las musas me han abandonado, no me queda otra que tirar de relatos escritos al regreso de las rutas con mi amigo.


Hacia frío esta mañana cuando emprendimos el viaje a la Ruta del Alba, en Asturias, pero una vez en la carretera, se adivinaba un día con mucho sol.

Al llegar a Riaño, las montañas se desperezaban bajo una bruma que impedía ver sus formas.

Estaban allí, aletargadas, con un halo de misterio, mientras la luna asomada al pantano se despedía silenciosa.

El espectáculo era muy bello.


Al poco rato, comenzamos a dar vueltas como en un tiovivo de esos de las ferias que tanto atractivo tienen en la población infantil.

Esas carreteras de montaña, poseen el encanto de ir descubriendo paisajes maravillosos en cada rincón, pero también, ese traqueteo, produce en mi un mareo que solo puedo subsanar con una pastilla antes de ponerme en camino.

Unas veces, el horizonte se pierde en un desfiladero de enormes piedras que parece van a sepultarnos de un momento a otro.

A la curva siguiente, de nuevo los rayos del sol iluminan la mañana junto a la ilusión de llegar a la meta soñada.

Es la aventura del camino.

Una vez llegados al pueblo, donde comienza la ruta, un buen café y a estirar las piernas en el bar más próximo. 

Luego, preparar la mochila, ponerse el calzado adecuado, sombrero para el sol, bastón para apoyarse, y en marcha.


La belleza del lugar va apareciendo apenas emprendemos la marcha.
Los verdes prados de Asturias son inmensos.


En la paz del lugar, pastan vacas, caballos, ovejas...





Se respira un silencio apacible, tan solo interrumpido por el canto de algún pájaro y el murmullo de las aguas claras y cantarinas, que acompañan nuestros pasos.

Las piedras se fusionan con el agua y forman cascadas que corren veloces en libertad llevadas por la corriente.

Si miras a lo alto, los picos te sobrecogen por su inmensidad. 

Parecen magníficas catedrales erigidas sin la necesidad de la mano del hombre, incluso se adivinan rostros de belleza escultórica en ellos.



Vamos despacio, sin prisa alguna, en silencio, para poder captar la belleza en estado puro y poder respirar un aliento de vida otoñal en cada recodo del camino.




La vegetación está impregnada de gotas de rocío que brillan como perlas a nuestro paso. Una bella mariposa las besa con inmensa ternura.

Pura poesía para los sentidos.


El sol, aparece y se esconde entre los riscos.

Parece quiere jugar con nosotros al escondite.


En algún momento, la subida se hace más lenta y costosa.

Después de largo rato, se acerca la hora de la llegada a la meta.

Una vez allí, ha valido la pena el esfuerzo.



Y como premio, el refrigerio del agua fresca, una exquisita tortilla, jamón, queso, ciruelas...


Otros caminantes se unen a nosotros. Traen a sus perros con ellos. Saltan, corren, juegan...

Es mediodía y aparecen varios grupos cansados y dispuestos como nosotros a recuperar fuerzas.

Un atrevido sol, me besa la cara, mientras paladeo los ricos manjares.


Después, llega la hora del regreso.

La bajada es más fácil. 



El mismo paisaje desde otra perspectiva, hace que la magia vuelva a aparecer por los rincones.


Seis kilómetros de nuevo hasta llegar al pueblo.



Un café, un pequeño descanso y emprendemos el regreso.

La compañía, inmejorable.

Charlamos, reímos...

O mejor dicho, charlo yo por los codos...jejeje.

Anochece cuando llegamos a Guardo.

Así de noche, comenzamos la aventura.

P.D. Disculpad por la letra. No sé que ha ocurrido que ha salido de varios tamaños.