31 de julio de 2016

VACACIONES


Las bicicletas son para el verano, y los blogs para el invierno.
Nos vemos en Septiembre.
Feliz verano.

17 de julio de 2016

FIESTA EN LA MONTAÑA PALENTINA.


Mi amigo, Jonathan se ponía en contacto conmigo no hace mucho para invitarme a la fiesta de la montaña de Puente Agudín,  A pesar de que me he retirado de los reportajes, no pude negarme, porque  es mucho el empeño que (junto a los mayores que siempre han organizado esta fiesta) están poniendo estos chavales jóvenes en dinamizar los actos, aportando nuevas iniciativas con las que celebrar  esta fiesta de interés turístico nacional.


Es bueno que las jóvenes generaciones recojan el testigo de las tradiciones de los pueblos para mantenerlas vivas.
Este año se rendía homenaje a Manuel Mediavilla, fundador que presidio el CIT durante más de cuatro décadas y que falleció en Mayo. De la entrega y la experiencia de nuestros mayores, aprenden los jóvenes y ambos nos enriquecemos.
Esta romería se celebra el tercer Domingo de  Julio desde el año 1972 con el objetivo de incrementar el turismo en la zona y recobrar viejas tradiciones populares y los valores de la comarca.
Tiene especial relevancia las manifestaciones folkloricas y la degustacion de la caldereta conocida como "guiso del pastor"


La fiesta se celebra en una campa en el cruce de la Ruta de los Pantanos con la carretera de Cardaño de Arriba.



Este año se han utilizado 470 kilos de cordero para la caldereta . Salvador Varela, cocinero mayor, junto a Angel Martinez ,ayudante tradicional y Samuel Garcia, el más joven de ellos y que se ha incorporado hace poco, han sido los encargados de cocinarla.


Ejerció de pregonero, Angel Carrera, en el centro de la fotografía.


Aquí os dejo un pequeño retazo de su intervención. Siento no ponerlo entero -llegue tarde- pues fue muy emotivo.








La Coral la Reana, de velilla del Río Carrión amenizó el acto.



Tuvo lugar la celebración de la Santa Misa.









Dadas las altas temperaturas, la gente opto por buscar la sombra cerca del río.



Según me han comentado, este año parecían menos los asistentes al evento, porque se veían muy repartidos por el calor, debajo de la carpa que había instalada para la ocasión.











Había gran ambiente por los rincones. Muchos veraneantes se sumaron a la fiesta y gentes de los pueblos vecinos, junto a personas de otras comunidades.


Se podían ver los puestos de la Feria de Artesania.



Pude colaborar un ratito en el puesto de unos amigos...


El padre de, Eduardo, estaba feliz,  me lo presentó su hijo.


Mis amigos, Maeva y Tinin posaban para mi así de guapos.


Mi amigo, Alex, a pesar de tan solo haber dormido un par de horas, todavía le quedaba mucha marcha...


Esta preciosidad también quiso estar presente


Una vez que el guiso estuvo terminado, la gente se fue arremolinado para degustar su ración.



Bajo un sol de justicia esperamos pacientemente .









Alcaldes, tenientes de alcalde, diputados...charlaban amigablemente.


Y mi amigo celebraba su cumpleaños sonriente junto a su mujer, hijos y nietos, y me invitó a una cerveza.


También estaba por allí cubriendo la noticia, Lola Rebolleda y el cámara, Jorge, de la televisión autonómica y les pude hacer unas fotos y saludarles.





Pude conocer a Andrea de radio Aguilar. Me la presento, Rubén.


No podían faltar mis jóvenes amigos corresponsales del Diario Palentino, Rubén-izquierda- y Jose Carlos- derecha- del Norte de Castilla. Ellos son los ojos y la voz de la comarca.
Rubén y sus padres tuvieron el detalle de llevarme en su coche y brindarme su cariñosa compañía. Desde aquí, les doy de nuevo, las gracias.

P-D. Por hoy, lo dejo. Quizá mañana añada algo más relacionado con alguna carrera y otras actividades que no he vivido en primera persona y que quizá alguien me pase alguna foto o vídeo.  Os aconsejo visitar el Diario Palentino y el Norte de Castilla para más información. Ellos son los verdaderos profesionales a fin de cuentas. En mi Facebook, podéis ver más fotografías. Por último, agradecer el enorme cariño cuando os acercáis a saludarme los que estáis fuera, y pediros disculpas si no os reconozco de una vez para otra. Soy muy despistada y necesito veros como mínimo un par de veces.

15 de julio de 2016

IN MEMORIAM



Querido, Raúl: se cumple hoy el cuarto aniversario de tu marcha, y no he querido faltar a la cita.


Esta mañana te compré una rosa roja preciosa. He acudido a Eduardo, el poeta que habla con las flores, las  mima y tiene un gusto exquisito, de la Floristería Magnolia.
Nadie mejor que él para prepararme la rosa. Además, cuando le he ido a pagar, se ha negado a aceptar nada a cambio, pues le hacía ilusión que te la llevara también de parte suya.
Mi gata Leticia, cuando he llegado a casa con la rosa, la ha olido como para darme su aprobación de que era muy bonita.


Como cada año, me he puesto en camino hacía el cementerio. Hacía un sol de justicia esta tarde. De repente, sentado en el suelo, allí estaba Fortunato, un hombre de ochenta años que picaba la guadaña.
Estuve charlando un rato con él y le pedí permiso para hacerle una fotografía.
Ya sabes como me gusta escuchar de sus labios, la sabiduría de la gente de los barrios.


Me pidió que le hiciera una foto con su perra que me miraba un poco asustada y prometí llevársela en papel. Me preguntó que para quien era esa rosa tan bonita, y le conté tu historia. Mientras me escuchaba se le veía emocionado e iba asintiendo con la cabeza.




Me despedí de Fortunato y me fui acercando al cementerio. Hacía una tarde preciosa. La hierba recién cortada se apilaba en pequeños montones y a lo lejos parecía un mar lleno de olas.


Una cigüeña surcaba el cielo azul por encima de mi cabeza. Intenté captar una instantánea, pero con el móvil y su rápido vuelo, apenas la pude pillar.
Pensé en ti, que quizá me estabas viendo desde lo alto.
Si... ya se que son figuraciones mías, pero a mi manera te siento por los rincones sobre todo cuando observo las cosas bellas.


Casi sin darme cuenta, había llegado.
Todos los años, como en un ritual, hago el camino en soledad para estar un rato en tu tumba y entregarte la rosa.
Para los que no conozcan tu historia, decirles que eras un chico bueno, alegre, noble, artista, amigo de tus amigos, que nos dejaste demasiado pronto. Tan solo tenias treinta y un años.
Lo de la rosa, viene a cuento, porque en tu funeral, yo estaba en un lateral de la iglesia y vi como se caía una rosa de una de las muchas coronas que allí había.


La rosa, casi vino a parar a mis pies, y en mi dolor por tu marcha, se me antojó pensar que me la enviabas tu.
Cuando hubo terminado la ceremonia, la recogí y me la llevé a casa. Todavía la conservo, y desde entonces cada aniversario en prueba de mi amistad y mi cariño, yo te regalo también una rosa.


Una vez allí, estoy un largo rato contigo charlando de nuestras cosas.
Se que quizá alguien se sonría por mi ingenuidad, pero poco o nada sabemos del más allá y de las almas que dejan el cuerpo, por lo tanto puedo imaginarme lo que quiera y como quiera sobre tu presencia en ese lugar.
En la paz del camposanto, uno se siente muy pequeñito, y toda la soberbia y autosuficiencia se esfuman de un soplo.
Al lado de tu tumba, una mujer que no hace mucho se ha quedado viuda, se acerca cada tarde a visitar la tumba de su marido, y un poco más allá, otra...
-A mi me ayuda- me dice con la voz entrecortada- de alguna manera, siento que está aquí.
Cada cual vive el dolor a su manera y tiene unas necesidades, pero cada uno necesita recordar a la persona amada como sea.
Esta cita me conmueve cada año enormemente, porque notamos tu ausencia muchísimo tantos tus padres, tu hermana, tu sobrina, tus amigos y todos los que te quisimos.
Este año, mi emoción se ha acentuado. Cuando ya salía, una  pareja llegaba.
Una joven madre- casi una niña- traía a su pequeño hijo recién nacido para presentárselo a su padre fallecido no hace mucho.
Acaricie la cabecita del pequeño y la de la joven niña, mientras una lágrima resbalaba por mi cara .
Raúl, siempre vas a estar en nuestros corazones.
Miles de besos de parte de los que te amamos.

8 de julio de 2016

EL "VIVIDOR"


Erase una vez un hombre guapo, con un puntito canalla en su mirada. Tocado con un sombrero como seña de identidad, además, era un gran fumador.
Poseía una sonrisa cautivadora .
Su piel, demasiado colorada a veces, delataba su otra pasión: el vino.
Y es, que cuando tomaba dos copas de más, se le ponían sonrosadas las mejillas y sus pequeños ojillos chispeantes parecía que se le iban a salir de las órbitas.
Aunque ya peinaba canas, tenía un espíritu tan jovial, que se le podía confundir casi con un adolescente o un jovencito de veinte años.
Si se encontraba con una mujer, posaba su mirada en ella con una reverencia encantadora, de tal manera que la hacía sentirse única y deseada.
Su frente surcada por las arrugas propias de su edad, se fruncía en pliegues armoniosos y se acentuaba un hoyuelo que tenía en la mejilla derecha, mientras te hablaba con zalameras lisonjas.
Sus andares lentos y ceremoniosos, le daban una prestancia, digna de un patricio romano.
Reía a grandes carcajadas, queriendo beberse la vida a sorbos, como si no hubiera ni pasado, ni futuro, tan solo ese presente inmediato que podía tocar con sus manos.
Nunca fue capaz de mantener un compromiso, de ser fiel a la palabra dada. Ni permitió que le cortasen sus alas, aunque tenía mujer e hijos. Esa era su manera de ser y vivir.
De sobra sabía él muy bien como era... Vivía prisionero de su propia esencia, aunque alardeaba una y otra vez de ser un espíritu libre.
Era consciente de que no era perfecto, pero siempre encontraba la disculpa certera para seguir con sus imperfecciones sin tener ningún interés por cambiar su conducta.
Vivía la vida con enorme intensidad. Siempre arropado por sus amigos iguales a él.
Juntos se reían de los convencionalismos de la sociedad y se consideraban unos locos revolucionarios. Incluso eran capaces de ridiculizar a los que osaban darles consejos cargados de moralina a raudales.
El paso del tiempo no le había llegado a curtir el alma, pues siempre se negó a madurar intentando meter la cabeza bajo el ala.
Soñador de utopías, libertino hasta los tuétanos, embaucador, truhan, ladrón de corazones rotos, saltimbanqui de feria en feria...
En el mejor sentido de la palabra, un vividor...


21 de junio de 2016

VERANO


Y llegó el verano.
Y con él, la luz y el sol por las esquinas.
Hay un susurro alegre de cielo azul que se mece al compás de mis pasos. Saboreo lentamente los momentos, porque amo la vida con pasión y se me escapa como el agua entre los dedos.
Me gusta perderme por los barrios buscando rincones nuevos donde poner mi mirada inquieta. En ellos se esconde la sabiduría popular al hablar con sus gentes.
Me pierdo en ellos, intentando rescatar la belleza de un instante, el amor de una mirada, la sinfonía de unas pisadas a lo lejos.



Me dejo llevar sin rumbo fijo, porque de vez en cuando es preciso deambular sin prisa alguna tratando de encontrarnos a nosotros mismos.
Llega un momento, donde la paz inunda el alma y una luz desconocida anida en el horizonte.
Es como si solo nos quedase el momento presente.
Como si estuviéramos desnudos ante el mundo tal y como somos.
Sin tener que demostrar nada a nadie...
Sin el incordio de los juicios temerarios.
Aceptándonos.


Atrás quedaron los pasos perdidos, los sueños rotos, las heridas infectadas, los besos malditos, los engaños, los olvidos, el tiempo de ser y no ser...
Libres al fin de ataduras que nos impedían volar, surcamos nuestro propio cielo hasta el infinito.


Y me subo a los tacones y me pongo el mundo por montera, porque ha llegado la luz y el sol que cauteriza y sana.

¡Feliz verano, queridos amigos!