22 de febrero de 2026

TARDES DE INVIERNO


 Esas largas tardes de invierno en las que me propongo publicar algo nuevo en el Baúl de Laika y no sé por donde empezar.

Suelo aprovechar cuando las musas acuden a mi encuentro, pero esta tarde parece que me han abandonado.

Quizá escriba sobre lo políticamente correcto.

Sobre lo que se esconde de falsedad, miedo y engaño en esas actitudes.

Esta mañana salí a pasear. Lucía un sol maravilloso.

Anduve por prados y senderos desde donde se dibujan en el horizonte las siluetas de pequeños pueblos que siempre me fascinan.

Unos perros corrían en libertad. Parecían tener alas.

Les grité con la intención de acariciarles, pero no se dieron por aludidos.

Después, me paré unos instantes para contemplar a un precioso bebé que llevaba una joven madre en su carrito. Me sonrió y se iluminó la mañana. 

La belleza de la vida se paró en ese momento.

Me alejé canturreando mientras el sol me besaba descarado y tibio.

Llegué a casa hambrienta y me hice una tortilla de patata para reponer fuerzas.

La Primavera acecha por las esquinas.

Los árboles comienzan a brotar y a llenarse de flores que iluminan los caminos.

Yo, saboreo cada instante que me ofrece la vida.

Nunca voy a saber cual será el último.

15 comentarios:

Francesc Cornadó dijo...

Hay momentos esplendorosos, el aire y la naturaleza parece que nos acaricien y aunque las musas se hayan jubilado o anden por ahí de parranda, el caso es que la primavera ya nos anuncia sus frutos y la dichosa y magnífica alteración de la sangre.
Saludos,

Sara O. Durán dijo...

Esos paseos, esos instantes llenos de vida y de alegría, que no te falten jamás.
Un abrazo con cariño.

Macondo dijo...

Nadie sabemos dónde está nuestro último suspiro. Afortunadamente.

Tomás B dijo...

Debemos disfrutar cada momento de la mejor manera posible y si es al aire libre mejor.
Una bonita foto de Guardo con el tren de la Robla en primer plano.

Saludos.

ETF dijo...

Hay tardes en las que parece que nada llega… y, sin embargo, la vida se cuela por cualquier rendija: en el sol que acaricia, en los perros que vuelan libres, en la sonrisa luminosa de un bebé que detiene el tiempo.
Tu relato convierte una caminata sencilla en un pequeño milagro cotidiano, de esos que nos recuerdan que la belleza no necesita anunciarse, solo estar atentos para verla.
Y sí, la primavera ya asoma, pero leyendo tus palabras uno siente que también en pleno invierno puede brotar algo cálido y verdadero.
Gracias por compartir estos instantes que nos reconcilian con el día. ¿No es maravilloso cómo, incluso cuando creemos que las musas no vienen, la vida misma termina dictándonos el texto?

Pedro Luso de Carvalho dijo...

Olá, amiga Maripaz, continuo gostando muito de suas crônicas, e esta
é mais uma delas, na qual você mostra a beleza desta estação do ano,
e seu passeio pela cidade, encontrando com os cães, crianças e adultos.
É uma crônica do nosso cotidiano com muita beleza.
Uma ótima semana, amiga.
Abraços!

diego dijo...

Maripaz, has "escrito" un cuadro colorido. Con tu estilo tan particular, sin dobleces ni esquinas.
La tortilla de patata... ¿con cebolla, o sin? :)
Un abrazo, mujer vital :)

Maripaz dijo...

Jajaja, Diego, la tortilla, siempre con cebolla...

J.P. Alexander dijo...

Uno debe aprovechar el momento. Te mando un beso

TORO SALVAJE dijo...

Después de tanta lluvia el sol es una maravilla.
El sol acaricia las emociones.

Besos.

diego dijo...

"Jajaja, Diego, la tortilla, siempre con cebolla..." Sabía que en algo teníamos que estar en desacuerdo, Maripaz, era imposible tanta empatía :D Para mí, quizás por herencia de mi madre manchega, la tortilla de patatas siempre siempre siempre sin cebolla. Soy un "sincebollista" absoluto :))
Un abrazo.

Manuel dijo...

Hola, Maripaz. Yo, y metiéndome donde no me llaman, siempre con cebolla. jeje.
Y aunque dices, que las musas andas un poco perdidas, no te hacen falta; y como muestra un botón, con esos perros que intentas acariciar, y con la mirada de ese bebé que te alegra el día, hay más que suficiente para convertir tu relato en algo muy especial, con perfumes de primavera.
Un fuerte abrazo, amiga.

Maripaz dijo...

Jajaja, Diego, menos mal que el desacuerdo no es en algo grave...
Me encanta tener un amigo "sincebollista".
Abrazo grande.

Maripaz dijo...

Jajaja, Manuel, tú eres de los míos. Sin embargo, Diego, es de los "sincebollistas" ...
Lo importante es que nos entendemos entre nosotros muy bien en este rinconcito de la blogosfera.
Abrazo grande.

Teo Revilla Bravo dijo...

Qué reconfortante leerte, apreciada Maripaz.
Esas sensaciones, ese recorrer caminos, el olor a primavera, la sonrisa de un niño,
el estímulo de sentir la vida con esa intensidad... No necesitas musas, querida guardense,
porque musa inspiradora eres tú. Y música, y alegría;
y casi, casi, esa primavera de mil colores agazapada entre los rincones de la vida.
Un gran abrazo.