20 de abril de 2026

LA BELLA IRUÑA


 La bella Iruña rebosa de sol en sus calles.

Dos enamorados se besan en un rincón.

Pasa a mi lado una madre amamantado a su hijo. Lo lleva acurrucado en sus brazos. El pequeño succiona con enorme placer el pezón lleno de vida. Es un crio precioso.

Ambos, madre e hijo, se pierden por la famosa calle Estafeta bajo mi atenta mirada.

De repente, en la Avenida Carlos III escucho las notas alegre de un pasodoble a toda marcha. A mi lado pasa un señor con el móvil en su mano. Atiende a una llamada a grandes voces.

¡Eh, hola!

El tono de llamada es muy sugestivo y popular.

Mickey Mouse me sale al encuentro. Suele estar al lado del Monumento al Encierro. Despierta la fantasía de grandes y pequeños. Todos quieren fotografiarse con él. Yo lo he hecho un día durante la fiesta de San Fermín. 

Bajo el atuendo se esconde, Juanjo López, un burgalés que ha perdido su trabajo y su familia. Con su disfraz intenta ganarse la vida y sobrellevar su pena.

Entro en una tienda repleta de ropa primaveral de alegres colores. Un marido aburrido espera paciente a que su mujer salga del probador una y otra vez para mostrarle los modelitos. Una clienta se suma a dar su opinión sobre como le quedan. 

Yo también opino. 

El marido sonríe satisfecho.

Algunas personas revuelven y tiran la ropa al suelo sin ningún cuidado. 

A la salida, veo una mujer saltarse un semáforo. Le consume la prisa. Da pasos atrevidos, desafiantes.

O quizá le gusta saltarse lo establecido cómo a una amiga mía.

Hay personas así. 

Los pies de las gentes con las que me cruzo llevan las zapatillas de moda. Mujeres de edad avanzada las han hecho suyas. Quizá por la comodidad. Personalmente no me parecen elegantes. Son deportivas. Pero todo el mundo las lleva. Incluso yo. La esclavitud de la moda.

Hay una preciosa luz por los rincones de la bella Pamplona en la mañana.

Me gusta perderme por sus calles y avenidas con mi curiosa mirada rescatando historias mínimas.


8 de abril de 2026

PRIMAVERA

 


Ya se asoma la flor de colza por los caminos.

La Primavera se viste de gala al igual que mi corazón.

Y es que mi amor por la vida sigue fiel a esos encuentros con la belleza de la naturaleza en cada estación.

Me gusta perderme por el campo en soledad. Sentir bullir la poesía en mi interior. Allá donde solo yo habito.

Caminar sin prisa, cantar al viento, dejarme besar por el sol, sentir el arrullo de los trinos de los pájaros.

Y saludar al pasar.

Dejar el eco de mis palabras y mi sonrisa en cada caminante con quien me cruzo.

Esas rutinas me reconfortan el alma. 

hacen que mi equilibrio interior se relaje.

Necesito ese refugio para encontrarme, sentirme, aceptarme...

Me oculto de la vorágine de los acosadores acontecimientos que solo traen desgracias y un futuro incierto.

Quiero vivir mi presente con toda la intensidad de la que soy capaz.

Es lo único de valor que poseo.

Un día más, un regalo.

Una Primavera nueva, una aventura que se abre pletórica de belleza.

Seguiré mi camino ilusionada como cuando era una adolescente con la cabeza llena de locos pajarillos.

Con la inconsciencia de los pocos años.

 Sin miedo al compromiso de hacer en mi pequeña parcela un mundo mejor con mis actos. 

Con la mirada fija en un horizonte que se abre ante mi misterioso y cautivador.

Una vez más, daré la bienvenida a las flores y lentamente las  acariciaré una a una para llenarme de vida recién estrenada.