Regresaba de hacer unas compras, cuando al pasar por la frutería de unos amigos, mis ojos se toparon con la noticia del día. No pude por menos de entrar a la tienda y con la ayuda del dueño hacer una foto de la revista donde se anunciaba la exclusiva de la ceremonia.
Monica y Roberto, se casaban. Les conozco de hace tiempo. La madre de la novia es de mi pueblo, Valderrueda, y amiga de mi madre.
Una media hora mas tarde y ya en casa, me llegaron unas voces jóvenes al pie del balcón preguntando por mi. Eran unos chavales amigos míos y de los novios que venían a invitarme a la " Enramada" .
La "Enramada" es una tradición del lugar que la gente joven se ha encargado de recuperar de nuevo y la incorporan a su boda. Consiste en que la noche anterior a la boda se adorna la puerta de la novia con flores formando un bonito ramo en su puerta, de ahí el nombre. La reciben sus amigos y familiares junto al novio que posan y se cobijan debajo del arco. Se celebra un ágape y la alegría inunda la víspera de tan esperado día.
Como el hermano de la novia toca en la charanga la Rotonda, junto con sus compañeros fueron los encargados de amenizar la fiesta.
En este video se puede ver bailando a la novia rodeada de familiares y amigos.
La fiesta se prolongó durante varias horas y los bailes alegraron la noche y el barrio.
En la fotografía se puede ver a Mónica y Roberto pasando por un arco formado por las cachabas de los de Coros y Danzas que les sorprendieron a la salida de la ceremonia. No en vano la familia de Monica está ligada desde hace varias generaciones a este grupo folklorico participando en el. También el padrino, el hermano de la novia, Paco, le tocó la dulzaina, un instrumento musical típico de la zona, en la ceremonia y les bailaron la jota de la boda.
En esta fotografía se puede ver a Mónica bailando con su sobrino Julián. Debió de ser muy bonito. Lástima que no estuve allí para mostraros un vídeo.
Era un ciempiés alegre y divertido con rizos en el pelo y ojos almendrados. Su mamá le había lavado las zapatillas de colores y las había colgado en la ventana para secarlas al sol. Vivía en una casita del bosque y solía acudir a la escuela del pueblo cercano cada mañana.
Por la tarde, se dedicaba a jugar con sus amigos. Era un ciempiés muy guapo, de alegres colores azules y violetas. Poseía una bonita cabeza y un largo cuerpo segmentado por anillos, y en cada uno de ellos, un par de patas, de ahí la cantidad de zapatos con los que tenia que cubrir sus pies.
Su especie se caracterizaba por tener veinte segmentos y estaban preparados para sufrir varias mudas a lo largo de su vida.
Lo que mas le gustaba era escarbar bajo tierra y jugar al escondite con sus amigos, dado que tenian una respiración de tipo traqueal como la mayoría de los artrópodos.
Con su naturaleza depredadora lo que mas les gustaba cazar eran todo tipo de insectos arañas y escorpiones.
Una de sus diversiones favoritas era subirse a los árboles y robar besos a la hojas. Se desplazaba sigilosamente y cuando menos lo esperaban, zás, les plantaba un beso, tratando de seducirlas. A ellas les agradaba su presencia, porque era muy alegre y juguetón. Con su llegada se llenaba el bosque de risas y besos, y la monotonía se disipaba como por arte de magia.
Lo que siempre le hubiera gustado hacer, era jugar con los niños. Pero corria una leyenda por el lugar, de que su presencia debido al veneno que portaban, no era bien recibida. Los niños si descubrian algun ejemplar, solian pisarlo o tirarle una piedra hasta deshacerse de él. Por eso siempre les observaba de lejos y soñaba con tener un amigo de la especie humana.
Un dia permamanecia oculto entre unas ramas, cuando el balón con el que jugaban los niños, fue a parar muy cerca de él. Al acercarse a recogerlo uno de ellos, de repente le descubrió en su escondrijo.
- Hola, le dijo suavemente uno voz infantil cautivadora.
-Hola, le contestó temeroso.
-¿Me llamo Pablo, y tu?
-Yo me llamo Leo.
Sus miradas se cruzaron y se sintieron muy bien desde aquel momento.
Cada tarde tenian una cita y recorrian juntos el bosque. El sueño del aquel ciempiés simpático y alegre se vió cumplido. Tenia un nuevo amigo y desde entonces se dedico a cultivar su amistad.
Hoy dia del Alzheimer, la Asociación AFA de Guardo, ha querido rendir un homenaje a los enfermos de la localidad y con ellos a todos los que se encuentren por el mundo y padezcan esta terrible enfermedad, organizando un acto en la plaza encendiendo unas velas simbólicas y animando a los presentes a compartir algun recuerdo que quisieran conservar siempre.
A lo largo de la semana han tenido lugar varios actos organizados por la Asociación AFA. Ayer jueves tuvieron jornada de puertas abiertas en los locales de la asociación donde obsequiaron a los presentes con una chocolatada.
Hoy viernes han estado en una mesa informativa aprovechando que era el dia del mercado, tratando de captar nuevos socios y dando a conocer la labor de voluntariado.
Mañana sábado, se celebrará una Eucaristia en la iglesia de Santa Bárbara por los enfermos y difuntos de Alzheimer y sus familiares.
El miércoles dia 26, tendrá lugar la actividad de Musicoterapia a cargo de Laura Rojo en los locales del AFA.
Yo queriendo colaborar con ellos les he hecho este pequeño video.
Aún me dura la emoción de lo vivido con ellos esta tarde. Para ellos y sus familias mi afecto.
Os dejo también el video de la lectura de un manifiesto y el ambiente que habia en la plaza. Se estropeó el microfóno y tuve que acercar la cámara para hacer el video con el mejor sonido posible.
Me gusta observar los huertos que hay en una zona del pueblo por donde suelo dar mi paseo habitual. Con llegada del otoño, se van recogiendo los frutos que quedan de la cosecha, pero este hecho ha tenido por delante un arduo trabajo que por mucho que nos empeñemos en idealizar hay que vivírlo para saber de que hablamos.
La vida en la zonas rurales y los trabajos del campo cuando la mayoría de los pueblos vivían de las tareas agrícolas fue durísima.
Aunque no lo he vivido en primera persona, si he oído contar a mi madre sin ir más lejos, como eran esos menesteres.
De todas las maneras actualmente el trabajo en las grandes ciudades donde el ser humano se tiene que pelear con el asfalto, no está exento de una dureza extrema. Largas jornadas maratonianas lejos de casa, a varios kilómetros de distancia, sin apenas disfrutar de la familia, donde para llegar a fin de mes tiene que trabajar la pareja, y donde queda muy poco tiempo para disfrutar de los niños y su infancia. Teniendo muchas veces que echar mano de abuelos y cuidadoras.
El hecho de vivir en un pueblo alejado de la capital, a veces no es tan perfecto. Muchos servicios como la sanidad se ven afectados por la distancia. Personas que tienen que recorrer cien kilómetros para una sesión de radioterapia y quimioterapia con el traqueteo de una ambulancia y el malestar que eso lleva consigo. Con los recortes de la actualidad se ven afectados por falta de subvenciones los medios de transporte para desplazarse a las ciudades. Los coches de linea y los trenes se ven obligados a prestar menos servicios con el consiguiente problema para los usuarios...
Es la lucha del ser humano por la supervivencia.
No hay nada perfecto en la vida. Podremos optar por una cosa u otra pero nuestra vida no será facil de ninguna de la maneras.Mucho menos con la que está cayendo...
Todo este pensamiento me lo han sugerido los productos de la fotografia con los que mi amigo Paco me obsequió el otro dia al volver del huerto familiar. La cebolletas todavia conservaban la tierra con su peculiar olor . No pude por menos de acercarlas a mi nariz no queriendo perderme esta sensación que acababa de salir de las entrañas de la tierra.
Una de las ventajas de vivir en una zona rural, es que a media mañana, se asome tu vecino por el balcón y te haga entrega de los productos de su huerto con enorme amabilidad.
Eso es lo que me ha ocurrido a mi con mi vecino Sines. Es un hecho aparentemente sencillo y que por la cantidad tampoco te va a solucionar tus problema con la crisis, pero que está lleno de un simbolismo ancestral .
Compartir con los demás los frutos que tanto trabajo ha costado sacar adelante, como deferencia con las personas que significan algo para nosotros.
Por eso, con el otoño en puertas, me gusta una vez más obervár esos huertos familiares que muchas veces sirven para entretenerse en la jubilación y mantenerse en activo ayudando a la economía familiar ofreciendo la posibilidad de comer cosas selectas, aunque no sin esfuerzo.
En breve, la tierra descansará de nuevo con un letargo invernal mientras se nos escapan los días...
"Los vanidosos no traen más que problemas" me dijo un día el señor Jacinto mientras fruncía el ceño y me animaba a tomar asiento a su lado.
Mira, se muy bien de lo que hablo, me susurraba casi al oído mientras mi curiosidad se iba haciendo cada vez más grande.
Te voy a contar una vieja historia que me contaron.
Erase una mujer muy bella, de pelo negro como el azabache y piel morena. Sus rasgos se asemejaban a las mujeres andaluzas aunque por parte de padre y de madre tenia raíces castellanas. Nació y se crió en un pueblo pequeño de montaña. Su vida transcurría con sencillez y sin mayores sobresaltos pues sus necesidades más perentorias estaban cubiertas, ya que sus padres, aunque humildes, tenían un negocio familiar del que vivían holgadamente.
Ella se jactaba de su belleza y hacia tiempo que había sucumbido a la vanidad sin ningún reparo por su parte. Tal era el grado de su tontería, que causaba risas maliciosas entre sus amigos y conocidos. Es verdad que la mayoría de las veces solía tratarse de las féminas del lugar que envidiaban su éxito con los mozos del pueblo. Pero su comportamiento era tan altanero y orgulloso que en cada acto manifestaba su necia vanidad. Este tipo de personas suelen debilitar al débil e irritar a los hombres independientes poniendo barreras en el entendimiento de las relaciones humanas.
Su egolatría era tan intensa que jamas reparaba en nada ni en nadie que no fuera ella misma. Producto de su narcisismo era su manía en hablar de ella siempre hasta rayar en lo ridículo con sus ínfulas de grandeza.
Su pedantería se hacia notoria a la hora de elegir pretendiente dado el número elevado de ellos.
Un día elegía a uno, y al día siguiente le despreciaba con insistencia sabiendo que podía seguir eligiendo.
Así el corazón de un joven de mirada inquieta y soñadora se vio eclipsado por su capacidad de seducción. Y ella se sintió atraída por él al instante. Comenzó el guapo mozo a pretenderla con nobles artes hasta conseguir su amor. Y si, al principio hizo realidad su sueño, pero no tardo mucho en darse cuenta de su error.
Las personas enfermas de vanidad les cuesta mucho querer de verdad porque solo se quieren a si mismas.
Un día el joven enamorado terminó rompiendo su fotografía al mismo tiempo que se le rompía el corazón.
Pasado el tiempo, ella se casó con el rico del pueblo, porque seguía pensando que podía seguir eligiendo...
Él, nunca se repuso. Es más, la sigue amando en silencio. Es como si la hubiera idealizado para siempre.
Hace poco después de muchos años la ha vuelto a ver. No es la misma. Su belleza se ha marchitado como las cosas efímeras de la vida.
¿ Se habrá desencantado después de su encuentro?
-Sonrío divertida ante la pregunta del señor Jacinto. Quien sabe, el corazón humano es misterioso...
Había pateado cada rincón de la plaza con sus zapatillas de colores aquel verano que comenzaba a extinguirse.
Eran un regalo que le había hecho alguien que la quería bien. Su alegría de adolescente se reflejaba en su preciosa carita. Ojos grandes y expresivos con ganas de comerse el universo, pelo suavemente ondulado, sonrisa picarona y ademanes de niña traviesa. Se acurrucaba en el hombro de su madre cuando le insistía en regresar a casa pronto pues tenia que madrugar al día siguiente porque empezaban las clases de nuevo.
A lo largo de aquel caluroso verano, ella y sus zapatillas, habían saboreado la libertad y su mundo se había llenado de la magia de los colores de la vida.
Se la podía ver por los lugares más variopintos tontear con los chavales de su clase. Ella y sus amigas ejercían sin reparos el arte de cautivar al género masculino poniendo en juego sus artes de niñas- mujeres.
Es verdad que al observarlas uno no podía por menos de sonreír. Hacia tan poco tiempo que jugaban con su muñecas, que su inocente niñez aún se vislumbraba en sus cuerpecillos con incipientes formas apenas recién estrenadas...
Se podían escuchar sus risas cantarinas al pasar, que invitaban a contagiarse de su alegría. Para ellas las preocupaciones no existían. Su única razón importante era saborear instantes de luz, una luz resplandeciente que les llevaría poco a poco a explorar el mundo de los adultos.
A lo largo de los meses estivales habían descubierto el mundo de los sentimientos con toda su fogosidad y les parecía una aventura capaz de ilusionar a cualquiera.
¿ Como pensar en aquel entorno que la vida no era bellísima?
Ya les puedes poner en la cruda realidad una y mil veces, ellas solo verán los colores de sus preciosas zapatillas.
Se dormirán lentamente mirándolas una vez más, esperando con impaciencia su primer día de clase y soñando con un nuevo verano de zapatillas de colores.
Era una vieja silla color verde cansada de aguantar las posaderas de sus dueños, amigos, conocidos y demás seres que por allí pasaban.
Tenia verde la parte superior porque un día María, su dueña, se había levantado con ganas de expresar su capacidad creadora. Había buscado entre las latas de pintura una de color verde esperanza, por aquello de que hacia poco la había recuperado.
En su adolescencia había hecho sus pinitos en la escuela con los dibujos y tareas que le mandaba Don Teodoro, su maestro. Incluso más de una vez le había piropeado delante de la clase entera diciéndole que tenia talento. Ella vergonzosa, llena de complejos y con una timidez casi enfermiza, miraba al suelo mientras sus mejillas se llenaban de un rubor favorecedor que no podía evitar aunque tratara de esconderse en un rincón del aula.
Pero pronto dejó los estudios para casarse con un hombre bueno del lugar que la amaba desde siempre. María era de una belleza espectacular. De piel blanca y mirada clara, no se sabia muy bien de que color eran sus ojos, pues unas veces se asemejaban al azul del mar y otros al verde esmeralda. Es más, nunca se supo si era de verdad hija de su padre, un labriego tosco del lugar, sin oficio ni beneficio, que se había casado con su madre, y de la que había heredado su belleza, para salvaguardar su honor, decían las malas lenguas.
María, había sido muy feliz durante años en aquel hogar que había formado. Pero Dios no le había dado hijos y nunca pudo superar aquel trance. Solía al atardecer subir a una colina cercana a su casa y hablarle al viento. Los que la veían cuchicheaban bajito palabras ociosas y rumores maledicentes.
Con el paso del tiempo, se corrió la voz de esquina en esquina, de calleja en calleja, de que estaba loca, y hasta huían de su vera al encontrarla.
Un día se dio cuenta de que el hombre bueno que la había amado, se había alejado de ella abandonándola a su suerte y se sintió perdida como antaño.
Subió miles de veces a la colina y seguía hablando con el viento. Hasta que un día apareció un caminante que venia de lejos y al verla se escondió entre las ramas y pudo escuchar sus palabras doloridas.
Preguntó a los vecinos cual era su historia y al enterarse sintió compasión de ella. A escondidas siguió escuchando sus lamentos durante un tiempo. Y así se dio cuenta de que se había enamorado.
Él era un bohemio pintor de fama mundial que agobiado por la vida se había dado un tiempo de descanso.
El amor se había encargado de unirlos, o el destino, o lo que cada uno quisiera pensar.
Por eso hoy Maria, ha vuelto a ver la vida de color esperanza pintando la vieja silla de ese bonito color.
Hace poco conocí a Mariló, una chica joven que me trasmitió un entusiasmo enorme y me habló de su bar situado en la calle Arroyal, un lugar poco visible y por lo tanto con pocas posibilidades a veces de tener éxito.
Decidí acercarme un dia con mis cámaras para hacerle un video del establecimiento y ponerlo en mi Baúl, y descubrí que la mayoria de las tiendas que habia allí estaban regentadas por mujeres. Enseguida dada mi natural curiosidad me puse en contacto con alguna que no conocia, pues la mayoria de ellas me leian y me seguian por Facebook.
Tengo que decir que mi proyecto se enriqueció al pasar unas horas a su lado y decidir hacerles una entrada a todas grabando sus rincones desde donde se ganan la vida.
Así empezamos por el bar de Mariló que se llama "Malabar"
Mariló Rabanal Allende, es una documentalista nacida en Madrid y que siempre ha vivido allí, que le gusta jugar con el sentido de las palabras, de ahi el nombre que le puso a su bar. Con un presupuesto muy bajo y con la ayuda de amigos que le ayudaron en la decoración aportando sus trabajos, ella misma pintó las paredes, tapizó banquetas, y decidió restaurar una viejas sillas con la técnica del "Decoupage" que se trata de pegar servilletas telas o imágenes decorativas barnizándolas hasta que queden bien integrados en la superficie.
Ella queria que su bar no fuera un rincón como todos. Queria innovar y decidió poner el servicio de "Bookcrossing" muy de moda en la actualidad. Liberar libros en espacios públicos para fomentar la lectura. Asi ha conseguido varios libros y revistas y desde aqui quiero apoyar la iniciativa animando a la gente que quiera donar libros.
Otra de las caracteristicas de este lugar es que cualquier artista puede colgar sus obras y exponerlas al público en las paredes del local como si se tratara de un museo. Su amigo Cristian, ha sido el primero en hacerlo.
Mientras me cuenta ilusionada todas estas cosas, esta mujer de mirada profunda y vitalista me acerca divertida a los servicios. También alli hay algo peculiar, mientras se alivia uno se puede leer al mismímo Gustavo Adolfo Bécquer.
También orferta cine con una magnifica pantalla al fondo del local.
No cabe duda de que esta chica es creativa y apasionada. Me dice que ha trabajado de becaria en Madrid y como las cosas no andan muy bien por alli decidió volver a la tierra de sus padres y reinventarse. Solo me queda desearle mucha suerte. Me voy contagiada de su iniciativa juvenil.
La siguiente protagonista se llama Puri. Es la dueña del bar de "La Alegria" . Lleva 25 años con este negocio multiuso como dice ella. A su rincón acuden gente joven y mayor. Se jacta de tener muy buena relación con la gente joven, la respetan y ella pone sus normas con autoridad, pero amablemente. Apoya a los chavales y no cree para nada que esta generación sea peor que otras. Jamás ha tendo ningun problema con ninguno.
Muchos de ellos han elegido como lugar de encuentro el bar de Puri y alli han formalizado alguno su noviazgo después de conocer el hombre o la mujer de su vida. En una de las paredes se puede ver una foto de boda dedicada a Puri.
Tiene una estupenda colección de postales que le han ido enviando sus parroquianos de distintos rincones del mundo, adornando las paredes de su bar.
Entre las actividades con que cuenta, durante muchos años ha tenido un equipo de fútbol sala que ha resultado ganador en inunmerables ocasiones, por eso hay un lugar de honor dedicado a los trofeos.
Es una mujer serena, entrañable, que no quiere que le grabe...como mucho le robo algun momento mientras limpia la barra con primor.
Ha sido enriquecedor estar con ella unos momentos y se lo agradezco de veras.
Cuando suelo pasar por esta calle más de una vez me han llamado la atención los productos de la huerta frescos expuestos en el pequeño escaparate. Y es que Carmen Sierra Merino, su dueña, cada mañana renueva los productos de un pequeño huerto y los vende a la gente de su barrio.
La tienda de Carmen, es la típica tienda de siempre. Tiene el encanto del trato personal con cada cliente. Jamás podrá igualar por su tamaño y majestuosidad a las grandes superficies, pero el calor afectivo que se encuentra en este pequeño lugar, no tiene precio.
Carmen, es una mujer muy guapa, de ojos claros y sonrisa encantadora.
Cuando estoy haciendo el video, entra una clienta. Carmen, solícita, le atiende con premura mientras habla con ella de sus cosas. Muchas veces, me cuenta, ejerzo la labor de psicóloga, de maestra, de cura... mientras las atiendo. La mayoria son mujeres que se arcercan a hacer sus compras y les sirve de esparcimiento los momentos que allí pasan. De repente me fijo en la estanteria del pan. Resulta que hay pan de Valderrueda, mi pueblo natal...me alejo sonriendo con complicidad a Carmen, y con viejos recuerdos de hornera y pueblo.
Julita, es el siguiente personaje de mi reportaje. Es una chica joven y guapa con un rostro que irradia entusiasmo y alegria. Tiene un precioso bazar de regalos donde uno se pierde, y la tentación de darse un capricho se hace cada vez más fuerte.
Julita, puso la tienda hace doce años invirtiendo su pequeños ahorros y con la ayuda de sus padres los dueños del local. Su padre es un conocido artesano de la localidad que trabaja el hierro y hace verdaderas obras de arte en forja. Ella tiene varias expuestas en su bazar.
Llegó de Madrid donde trabajaba en una oficina, huyendo del asfalto de la gran ciudad. Me dice sonriendo, que la ciudad no es para ella...como decia el gran actor, Paco Martinez Soria. Es preciso dar vida a los pueblos, recuperar las raices teniendo una buena calidad de vida. Para ello, no ha dudado en invertir sin saber si iba a tener buenos resultados su inverisón. Por ejemplo ha sido la pionera en traer para los carnavales los típicos trajes, motivando a los clientes ha descargar en ella la responsabilidad de sus trajes y complementos para las dististas peñas y colegios de la localidad.
Tiene una capacidad de ilusión enorme que ha logrado contagiarme, mientras me regala un pequeño detalle de su precioso bazar. Yo le abrazo y me despido con un beso.
Gloria, es una mujer timida de mirada picarona, cariñosa, entrañable...lleva con su tienda de ropa trece años. Ahora por las circunstancias del momento, la tiene que cerrar, porque no le cuadran las cuentas. Lo dice con pena mientras me va contando como ella trabajaba para una tienda que no era la suya y cuando puso su propio negocio se vino tras ella la clientela. Y es que Gloria, tiene una dulzura y una paciencia muy particular.
A lo largo de estos años se ha hecho querer además de sus compañeras de profesión que la van a echar de menos cuando se vaya. Son como un ejército de luchadoras natas, mujeres fuertes, emprededoras,que le dan a esta calle una impronta muy especial.
La última de las protagonistas es Sandra, aunque el negocio es de sus padres y ella ayuda cuando puede.Su madre, Imelda, y su padre, Manolo, ya fallecido,un carpintero muy conocido, buen profesional, muy competente y muy querido, regentaban este comercio en otro edificio más visible antes de la crisis. Su padre, tenia un taller en este lugar y decidieron traladarse para aliviar los costes del alquiler.Además tienen una nave con muebles aparte de los aquí expuestos. Su hermano Sergio, ha heredado la profesión de su padre y hace todo el trabajo de montaje.
Es la tienda mágica por antonomasia...en ella me sumerjo mientra voy grabando la infinidad de juguetes que me sonrien por las estanterias y que me llevan de nuevo a los años de mi niñez.
Sandra es una mujer muy joven, madre de un precioso niño amigo mio. Cuando Raúl que asi se llama me ve por la calle, repite mi nombre desde su carrito y siempre me acerco a darle un beso porque es una preciosidad de chaval.Eso si, no admite que nadie más que yo lleve ese nombre, y cuando su abuela saluda a otra Paz, él dice con deparpajo infantil, que esa no soy yo...
El alma mater de este negocio es Imelda posando para mi en la fotografia. La tarde que hice el video se encontraba con el nieto en el parque.
Una mujer decidida y valiente que lleva de autónoma 32 años. Como su hijo Sergio estaba dado de alta con ella en la Seguridad Social, cuando quiso hacerse autónomo por su cuenta y montar su propio taller, no tuvo derecho a ninguna subvención con las que el estado suele ayudar a este tipo de iniciativas. Pero ella siempre ha sido la que ha llevado el timón de la nave. Con los tiempos que corren, ella no se viene abajo, me la encuentro preparando la campaña de Navidad limpiando las estanterias de los juguetes. Es previsora, perfeccionista, le gusta tener todo a punto, no en vano lleva muchos años en esta profesión.
Ha sido un placer haber compartido con estas mujeres un par de mañanas. Me han acogido con mucho entusiasmo, me han invitado a café, me han regalado judias de la huerta, hemos reido, hemos charlado...
Mi pequeño homenaje para estas mujeres trabajadoras y mi afecto para cada una.
Siguiendo con la sección del "personaje del mes" os traigo hoy a mi amigo Procopio. Nacido en Guardo en el año 44. Hijo de Fidencio Marcilla natural de Bárcena de Campos- Palencia, y de Rufina Cubillo natural de Perezancas de Ojeda- Palencia.
Es el tercero de cuatro hermanos, todas chicas. Se queda pronto huérfano de padre pero muy arropado por el cariño de su madre y hermanas.
Hizo sus estudios primarios en las Escuelas Nacionales, y con nueve años empezó a ejercer de monaguillo junto con su amigo Jesus Uriel. En la fotografia se le puede ver a la derecha.
Por entonces el párroco del pueblo era Don Lázaro Gordo, natural del pueblo de su madre, con el que tiene una enorme amistad y que le nombra sacristán. Entre las tareas del sacristán se encuentra la de cantar la misa de réquien en los entierros. Un dia a Don Lázaro, se le ocurre la genial idea de organizar un concurso de canto entre él y su amigo. El premio consistia en una preciosa bicicleta, juguete inalcanzable para la mayoria de los niños de aquella época.
Cuando me cuenta esta anécdota, pone cara de niño reviviendo aquellos instantes. El trato era, que quien mejor cantase ganaria el premio. Los chavales pusieron todo su empeño en la labor procurando cantar mejor que nunca. Era tal la concentración, me dice Procopio, que le parecia que se iba a levantar el difunto y aplaudirles entusiasmado.
Cuando hubo finalizado el funeral, Don Lázaro, les convoco para darles el resultado del concurso. Les cogió a cada uno de una mano y levantandolas al unísono dijo en alto el nombre del ganador. Mi corazón latia con fuerza, me cuenta Procopio. Su alegria fue inmensa al escuchar su nombre.
Con aquella bicicleta fué el niño más feliz del mundo.
Son muchos los recuerdos que conserva de Don Lázaro. Hasta memoriza unos versos que compusieron para él.
A Don Lázaro venimos
los acólitos de Guardo
para que el dia de Reyes
nos reparta el aguinaldo.
Siempre conservó una gran amistad a lo largo de su vida con el sacerdote. En la fotografia se le puede ver con él, su madre y sus hermanas.
En esta fotografia se le puede ver de rodillas junto con mi hermano a la derecha sentado en el banco, y otro amigo ya fallecido.
Con doce años entra de aprendiz en el taller de carpinteria de Cándido Tejerina Reyero, un buen maestro que le supo enseñar su arte. Y es allí donde poco a poco va encauzando su vocación profesional. Es responsable, perfeccionista, tiene cualidades artísticas, y encuentra en el arte de trabajar la madera una manera de dar rienda suelta a su alma inquieta. Me dice, como en confidencia, que le hubiera gustado estudiar una carrera, pero no tenia medios.
Solian hacer puertas, ventanas, pequeños trabajos de carpinteria... Me cuenta que una vez se habia muerto alguien del pueblo y estaba terminando su jefe la caja para enterrarle, pero se tuvo que marchar por algun acontecimiento familiar dejando a medias el encargo. Ante la urgencia de terminarla, le dejo a él la tarea. Se puso manos a la obra haciendo su primer trabajo importante, Hasta se emociona al recordarlo. Mientras la iba pintando, le ponia el crucifijo y demás, veia mas clara que nunca su vocación profesional al encontrarse con aquella madera que iba dando forma con sus manos. Eso si, no podia evitar estremecerse pensando donde iba a ir a para su trabajo.
Cae la tarde, y una brisa muy agradable recorre el rincón de la puerta de la calle donde estamos sentados mientras me cuenta su historia. Le invito a posar para mi en el taller de carpinteria donde realiza sus trabajos, antes de continuar con su relato.
A los 21 años se traslada a Bilbao buscando establecerse en busca de un futuro. Vive con su madre y sus hermanas. Encuentra trabajo en Entrecanales y Távora como ebanista en los Astilleros Españoles en acomodación de buques, se encarga del mobiliario de los camarotes. Allí se va reforzando más y más su pasión por el trabajo de carpinteria y llega a ser un profesional muy competente y querido.
Cuando llegamos a este punto, este hombre de mirada serena y profunda, baja su voz que se hace más cálida si cabe. Cuando tiene 26 años y toda una vida por delante, el destino le tiene reservado un terrible acontecimiento que cambiará su vida para siempre.
Un camión pegó un golpe a una máquina y la volcó pillandole a él y a otra persona que murió en el acto. Como consecuencia del accidente le tuvieron que cortar las dos piernas.
Son momentos muy duros, durísimos...la angustia se apodera de sus familiares temiendo que no pueda superar el trance.
Estuvo seis meses ingresado en los que se temió por su vida más de una vez. Sus ojos tienen un brillo especial cuando me cuenta emocionado estos retazos de su historia. Tiene una dignidad enorme, no tiene complejo de víctima, se podia decir que yo también siento una emoción especial y no se como aliviarle.
Pero Procopio, es fuerte, muy fuerte...
Regresa a Guardo una vez recuperado, y ayudado por dos prótesis para caminar, abre un taller de carpinteria y se refugia en su trabajo intentado olvidar todo el dolor pasado.
La gente le encarga trabajos que él va perfeccionando con ilusión.
Entre sus obras mas queridas por el pueblo se encuentra la urna de la Cofradia del Santo Sepulcro .
Procopio, es querido por todos, porque se hace querer, porque irradia un afán de superación enorme, porque ha sabido emprender a pesar de todo su vida sin amargura, porque sonríe de nuevo, porque es un ejemplo para cada uno de los que le conocemos.
También yo he querido hacerme una foto junto a él, para agradecerle que haya compartido su historia conmigo y con vosotros.
Como colofón, os dejo este video que hice de su barrio, de ese rincón donde él rodeado de las gentes que le quieren sigue ejerciendo su trabajo.
Aquellos tacones se le antojaban cercanos por lo atada a ellos que siempre había estado. Su pequeña estatura le había causado los más variados complejos a lo largo de su vida. Es verdad que los que la querían bien le habían enseñado a tener confianza en ella misma tal y como era, pero los cánones de belleza por los que se movía la sociedad en la que le había tocado vivir eran otros. Se juzgaban las apariencias de lo que se veía a primera vista, y de una manera frívola se catalogaba sin ningún pudor a los seres humanos.
Su vida no había resultado fácil, pero esas circunstancias le había hecho más fuerte si cabe. Solía recordar su infancia como se recuerda la época feliz en que todo sonríe a nuestro alrededor. Pretendía así refugiarse en aquellos años en los que la risa le acompañaba en cada amanecer. Después llegaría el llanto que mas de una vez le impidió ver la luz del sol.
Con el paso de los años aprendió a ver el mundo desde sus inmensos tacones cercanos, siempre muy cercanos...como si desde su atalaya postiza pudiera tener una visión más amplia del horizonte de su vida y sus propios afanes y recuperar fuerzas para seguir viviendo. Era como ver los acontecimientos diarios desde la perspectiva de otra dimensión, la que da la altura.
Aprendió a vivir con su complejo de mujer bajita, pero poco a poco fue creciendo en altura de miras, de intereses, y hasta se reía con todas sus fuerzas de los más altos que ella pero que se habían quedado empequeñecidos por su vanidad calculadora y marchita.
Eso si, sus tacones les siente cada día más cercanos...
Como cada año los hosteleros de la localidad celebraron la festividad de su patrona Santa Marta. Este es un pueblo de gran tradición hostelera por la gran cantidad de bares y restaurantes que abundan por la zona y que dan servicio a ciudadanos y visitantes.
La Charanga Cuatro Caños fue la encargada de poner la nota musical por las calles y plazas. La verdad que lo hacen muy bien y contribuyeron a la alegria festiva con su musica. Hace poco que han creado y tienen muchos seguidores, con la particularidad de su nombre: "Cuatro Caños" nombre de nuestra mitica fuente. Me encanta que la gente joven se reuna para crear musica y sacar de dentro sus valores.
Por la mañana se celebró la Santa Misa en honor de la santa, y en una carpa que el Ayuntamiento ha colocado para los eventos veraniegos, tuvo lugar el aperitivo y la comida, con una gran paella a la que fui invitada por mis amigas del Piter, un bar muy conocido de la localidad.
Estuvo muy animada la fiesta y por la tarde una enorme cola esperaba para probar la típica panceta o el chorizo que se regala a todos los asistentes. La musica amenizo la fiesta y por la noche una gran verbena como colofón a cargo de la orquesta Coliseum muy conocida de todos.
Este año además se rendia un homenaje a tres pesos pesados de la profesión: Kako, Francis, y Manolo, que no pudo asistir por encontrarse fuera de la localidad.
Son grandes profesionales conocidos de todos y muy queridos, a los que sus compañeros les quiseron agasajar por su larga trayectoria profesional. Tengo pendiente de conseguir un video del acto donde se le puede ver alegres y divertidos desenvolver el regalo de un reloj para cada uno de la mítica relojeria Aparicio con el que les obsequiaron y agradecer con emotivas palabras a los alli presentes aquel bonito momento.
Desde aqui agradecer a todos los hosteleros la fiesta tan bonita que nos ofrecieron y a Pachi del San Francisco y a su familia, el cariño que me demostraron junto a las chicas del Piter.
Le vieron aparecer en el viejo camino por donde pasan los peregrinos del Camino de Santiago.
Aparentemente era uno más de ellos. Era bien entrada la tarde y aún lucia el sol de verano de manera espectacular acariciando la vieja tierra parda castellana.
Quizá coqueteando con ella y saboreando un atardecer más de aquel estío.
Los inviernos suelen ser muy fríos por aquellas tierras, de ahí que la calidez del verano y las largas tardes llenasen los caminos de personajes como el que nos ocupa.
Era alto, bien parecido. Quizá aparentaba menos años que los que tenia, aunque había llegado ya al medio siglo. Sus rasgos bien definidos le hacían a uno suponer que procedía de la vieja Inglaterra. Se podía adivinar en su mirada de color azul los mares que había surcado a lo largo de su travesía hasta llegar allí.
Aunque no hubieran sido mares de agua salada, sino caminos y veredas, pueblos y ciudades, dejaba entrever en los pliegues de su bellísima sonrisa su espíritu aventurero.
A lo largo del camino había experimentado una paz muy particular observando la belleza del paisaje.
Su vida se caracterizaba por haberla vivido vertiginosamente dominada por la prisa y el éxito.
Periodista prestigioso de la BBC dedicado por entero a su profesión, había decidido darse un respiro. Animado por su amigo Peter que le hablo de hacer el camino, sin apenas darse cuenta, en la soledad de aquellas caminatas se había encontrado a si mismo.
Había sido un proceso interior bastante rápido. Como si toda su vida hubiera estado corriendo a la deriva, como si le faltara de cubrir su etapa más importante deseando alcanzar por fin la meta.
Se sintió atraído por aquella inmensidad de la meseta castellana como si un horizonte nuevo e ilusionado se hubiera abierto ante él.
Muchas veces nuestros sueños hace tiempo se quedaron dormidos con el pasar de los años y son una rémora para seguir viviendo con dignidad el tiempo que nos queda. La vida nos impone una rutina ardua que nos asfixia el alma, y es de sabios saber cuando tenemos que desertar de tamaña esclavitud.
Una vez que hubo descansado del camino y recuperado fuerzas, se animó a visitar el pueblo donde había llegado.
Sus gentes, de trato llano y sencillo, de corazón recio y generoso le cautivaron.
En los siguientes días no hubo un rincón que no visitase. Sus pies parecían haber encontrado tierra firme, sus pasos se volvieron serenos, sin la prisa que siempre les había caracterizado.
Una idea comenzó a tomar cuerpo en su interior. Estaba dispuesto a romper con todo.
Se compró una casita, y nunca volvió al lugar desde donde emprendió su viaje.
En su interior ha descubierto a tiempo su liberación y saborea intensamente la vida.
Ayer festividad de la Virgen del Carmen, tuvo lugar como todos los años en la ermita del Cristo, la fiesta en honor de la Virgen.
La imagen de la Virgen engalanada para la ocasión, permanecía dentro de la ermita mientras los fieles al llegar pasaban a saludarle e incluso se hacían fotografías al lado de ella.
Había muchos veraneantes como mi amiga Ana Maria en la foto, que les hace especial ilusión pasar en familia este día en un enclave maravilloso donde las montañas de la zona te observan curiosonas. A Ana Maria la conocia solo por el Facebook, y con su visita al pueblo he podido abrazarla y conocer a su marido y a sus dos hijos. O estos amigos del Baúl de la foto de abajo, que sonrieron divertidos al verme aparecer cámara en mano...
La fiesta comienza con la celebración de la Santa Misa en la explanada. Hacia un sol de justicia, por eso los paraguas para protegerse. Creo que ha sido el primer día del verano que ha hecho bueno. A pesar de que era lunes, había gran afluencia de gente que aprovechando la buena temperatura se había animado a participar de la romería.
Una vez terminada la Eucaristia, se organiza la procesión alrededor de la ermita y se canta la salve con gran emoción de los presentes.
Después se entrega un bollo preñao y un vaso de vino, como algo tradicional de todos los años. Hay una enorme cola y el ambiente de alegría y buen humor hace de este día algo inolvidable.
Por la explanada hay distintos puestos ofreciendo productos típicos, trabajos manuales de distintas asociaciones, o exhibiendo algún trabajo realizado como estos alumnos de la Escuela de Cantería.
Mis jóvenes amigos de la Charanga la Rotonda, pusieron la nota musical a la fiesta. Por la tarde había varias actividades más.