Ayer tuvo lugar por segundo año el Concurso de Ollas Ferroviarias. Hubo gran afluencia de público a largo de la mañana, mientras los concursantes preparaban sus guisos de patatas con carne de vacuno cara al público y considerando atentamente las bases del concurso.
Queriendo rescatar viejas costumbres nació este concurso. Rememorando la manera que tenían los empleados del Ferrocarril de la Robla, por entonces en pleno auge de calentar su comid por medio de un artilugio que permitía poner brasas de la misma locomotora dentro de él y poniendo la olla encima.
Este año he podido conocer a Alberto, uno de los organizadores y a sus amigos .
Hicieron una rifa con productos exquisitos y ofrecieron el dinero obtenido a el Club de Entibadores.
Había 28 participantes en el concurso, entre personas del municipio, país vasco y Mataporquera- Cantabria.
Algunos no suelen faltar a la cita rodeados de su familia y este año han conseguido uno de los premios.
Se podía ver gran concentración en los grupos a la hora de preparar el guiso.
Con muy buena mano se cortaban lonchas de exquisito jamón para hacer más leve la espera...
El acto estuvo presentado por Jose Iris, buen comunicador que domina como nadie el arte del micrófono.
A las 13,30 el jurado fue degustando cada una de las ollas para más tarde poder dar los premios a los mejores.
Dos miembros del jurado, Aimar y Carlos, llegaron desde Orduña- Vizcaya, concretamente de la Sociedad Gastronómica Peña la Barca, y la Sociedad Romer, encargadas de organizar en su localidad diversos actos relacionados con el bacalao al pil pil, mientras que la segunda lo hace en relación al marmitako y la paella, según informan fuentes del Norte de Castilla.
Una vez finalizada la cata de las ollas por los miembros del jurado, todos los participantes quisieron hacerse una fotografía para el recuerdo.
Después, empezó la evaluación para conceder los premios.
Los premios estaban divididos en dos categorías: una general que contó con premios de 200, 150, 100, 75 y 50. y una local que tuvo dos premios, uno de 75 y otro de 50.
Los ganadores fueron la Sociedad Bilbao Kresal que obtuvo el primer puesto. Manu de Orduña, logro el segundo puesto y Candelas, de Guardo, obtuvo el tercer puesto en la general y el primero en la local.
En cuarto y quinto puesto, se lo llevaron las participantes locales, Sheila y Marisa Gonzalez.
Alberto, también me presento a su mujer y estuvo muy pendiente de mi y muy cariñoso a lo largo del evento. A los dos les dedico esta entrada.
Aquella noche se quedó dormido mientras hojeaba la prensa digital sin apenas darse cuenta.
Fue todo muy rápido. Acababa de llegar de la calle donde comenzaba a helar, y al sentir una bocanada de calor al llegar a casa se sintió reconfortado.
Presuroso, se puso el pijama con el afán de estar cómodo. Después, ceno despacio saboreando los alimentos. Últimamente se había propuesto una y mil veces comer un poquito menos al observar las proporciones que estaba tomando su abdomen, pero una y mil veces también, se dejaba llevar por el placer de la buena mesa sin pensar en el después...
Una vez terminada la cena se dispuso a leer las noticias destacadas del día. Tenía esa costumbre desde que comenzó a manejar internet con facilidad. Apenas ya compraba el periódico de papel de toda la vida. Consideraba que las nuevas tecnologías eran una ventana abierta al mundo y una nueva manera de comunicarse, muy interesante.
Ya le podían decir los de su edad que habían llegado tarde. Todo era cuestión de aprender y ponerse a ello.
Apenas leyó los primeros párrafos, cuando sintió un suave balanceo en sus pupilas luchando por mantenerse abiertas. Se notaba calor en el ambiente. Poco a poco fue cerrando los ojos como llevado de un suave arrullo y el canto de una nana, y se quedo dormido.
En esa nueva dimensión, pudo ver a su lado un esqueleto puesto en jarras que le miraba atentamente.
De su cabeza salían una enormes raíces a derecha e izquierda. No tenia pies y se mantenía erguido encima de un árbol que le servía de pedestal.
Él, se quedo inmóvil vencido por un miedo que le impedía toda clase de movimiento.
Quería huir de allí a toca costa, pero su cuerpo no le obedecía.
Entonces aquel siniestro personaje le susurró al oído: "Te estaba esperando"
Un intenso escalofrío recorrió su cuerpo ante aquella confesión.
De repente, se encendieron unas luces de colores en las ramas de su cabeza con unos atrevidos letreros que fue leyendo con enorme avidez. Honradez, Vileza, Amor, Egoísmo, Bondad, Soberbia, Traición, Amistad, Placer, Ira, Envidia, Pasión, Llanto, Perdón, Consuelo, Madre, Padre, Infancia...y así infinidad de palabras en mayúscula que trataban de hacerse ver. Todas ellas conectadas al árbol sobre el que se mantenía en pie.
Su estado de ánimo era más y más tenso sin entender muy bien su significado.
"Soy el árbol de tu vida"- le dijo. En mi se refleja tu historia y cada una de tus luchas por ser fiel a ti mismo.
Así como sus ojos se cerraron sin que pudiera hacer nada por evitarlo, volvieron a abrirse sin proponerselo.
Intento desperezarse dándose cuenta que le pesaba la cabeza demasiado.
Bebió un vaso de agua fresca y suspiró con todas sus fuerzas.
Todo había sido un sueño...
M.Paz.
P.D. Este relato me lo ha inspirado un dibujo de mi sobrino Héctor.
El patrón del pueblo de Celia, era San Antonio y se celebraba el trece de Junio.
A pesar de que la mayoría de las veces el tiempo no solía acompañar y hacía frío, era para ella la fiesta deseada a lo largo del año.
Apenas era una adoslescente llena de ilusiones y sueños, con toda la vida por delante.
En aquella época se vivía con más austeridad que en la actualidad, sobre todo si se pertenecía a una familia de clase sencilla. Por eso no era tan habitual estrenar ropa o zapatos.
Celia era presumida y muy coqueta. Por eso esperaba cada año con enorme ilusión poder estrenar un vestido nuevo para la ocasión.
Recordaba de manera muy particular unas sandalias último modelo de entonces, estrenadas para esos días de fiesta. Fue muy feliz con sus dedos al aire, como queriendo atrapar el camino que se abría ante ella pleno de ilusiones y sueños en libertad.
El pueblo engalanaba sus calles, y grandes y pequeños se lanzaban a disfrutar por unos días de aquel ambiente festivo.
Se olvidaban viejas rencillas y la felicidad de la vida se hacía eco por callejas y plazas.
Los gigantes y cabezudos arrastraban tras de si un gentío de chiquillos alborotadores que trataban de zafarse de los escobazos con que eran obsequiados por aquellos personajes.
A Celia le daban un poco de miedo aquellos capirotes de sonrisas a veces un poco malévolas, y también los gigantes, que acentuaban su pequeñez y la intimidaban con su enorme estatura..
Pero le encantaban los pasacalles donde la música se adueñaba de los rincones resaltando con sus notas la belleza de la vida. Amaba la música y estaba bien dotada para el baile.
En su ilusión juvenil, Celia, pensaba que la vida de la gente del circo era única en vivencias al visitar pueblos y ciudades inimaginables.
Se le antojaba que debían llevar una vida pletórica de farolillos de colores, no tan monótona como la de ella. Y soñaba con ser trapecista, payaso, bailarina...
Se imaginaba un mundo idílico, porque a esa edad en que te acosan los sueños, la realidad te asfixia.
Lo que no quería ver ella, es que la vida de las gentes del circo no estaba exenta de sacrificio y esfuerzo como todas la vidas del universo.
Y es que a lo largo de su vida siempre le acompañó un puntito de bohemia que le mantenía viva y al que nunca quiso renunciar.
Cuando la carpa desaparecía, se llenaba de nostalgia. El circo se iba y con él sus ilusiones inventadas.
Lo que le gustaba de manera particular, era acudir a las barracas y disfrutar con sus amigas.
Aunque no corría riesgos. Tenía un vértigo enorme a las alturas y casi todas aquellas atracciones gozaban como incentivo, aquello que le producía un malestar incontrolable.
Alguna vez por no quedar como miedosa, se atrevió a subirse a las cadenas. Era un carrusel del cual pendían unas sillas sujetas por unas cadenas que giraban un y otra vez al aire. Nunca pasó tanto miedo cuando uno de sus amigos que se sentaba al lado, le fue dando vueltas y más vueltas hasta hacerla casi un nudo y soltarla de repente con toda su fuerza bruta.
Creyó morir en aquellos instantes que se le hicieron eternos, mientras las cadenas giraban como locas hasta deshacer aquel tremendo enredo.
Nunca más volvió a subirse.
Eran menos peligrosas para su manera de ver, unas barcas al ras del suelo, con capacidad para dos personas, donde el dueño te balanceaba según tus gustos y en las que se subía siempre que su economía se lo permitía.
Los coches de choque también le llamaban la atención pero sin abusar...
Le entretenía mirar las tómbolas donde se podían adquirir numerosos regalos disparando a una pelotita o un muñeco que salia de una especie de ventana. Si tenías la suerte de abatirle, conseguías un premio. Pero nunca se atrevió a tomar en sus manos una escopeta dado su carácter pacifista aunque fuera como un juego.
En otras tómbolas, la gente se arremolinaba con su boleto en las manos, esperando el sorteo donde se rifaba una muñeca o un peluche a veces enormemente grande y muy codiciado.
Sus puestos preferidos eran los del algodón de azúcar de colores donde la magia era dulce, dulce...
Solía, Celia, enamorarse cada año de los chicos que venían con las barracas.
Disimuladamente les observaba en su ir y venir por la plataforma de los coches de choque. Uno de ellos le gusto de manera especial, y acudía casi todas las tardes para verle y hacerse notar. Él, la ignoraba porque era mucho más mayor que ella y jamás reparaba en su presencia.
Una de aquellas tardes se balanceaba sobre unas barras tratando de llamar su atención, cuando de repente, se cayó al suelo todo lo larga que era...
Entonces, si...el joven mozo se fijo en ella, tratando de disimular una atrevida sonrisa maliciosa viéndola en tan lamentable estado...
Aunque compasivo la tomo de la mano y la levanto sin que hiciera demasiado tiempo el ridículo delante de los allí presentes.
A ella le bastó aquel gesto mientras ruborizada le daba las gracias mirándole a los ojos.
Pero aquel percance le sirvió para hacerse amiga de él. Y un día al final de la tarde, junto con su amiga y un amigo de él, quedaron para verse y salir a dar una vuelta.
Paseaban por la calle Mayor, cuando el hermano de Celia, les vio muy sonrientes. Pudo ver en el semblante de su hermano mayor, un rictus de desaprobación y temió que la abordara allí mismo para obligarla a dejarle plantado.
Los hermanos en aquella época eran guardianes fieles de sus hermanas privándolas de su propia decisión a veces, tratando de salvaguardar su honor.
No era la primera vez que ejercía de caballero andante rescatándola de galanes no deseados, mientras ella se rebelaba de su situación femenina.
Y no eran pocas las trifulcas entre ellos, porque Celia era una mujer de carácter y muy segura de ella misma.
Continuará...
P.D. El resto de los capítulos se pueden leer en la sección de etiquetas a la derecha del blog y con el mismo título.
Últimamente me cuesta darle forma a mi creatividad. Se acumulan mis ideas unas veces vacilantes y otras desordenadas sin poder hilvanarlas.
Es como si me hubiera quedado al ras del suelo sin poder volar.
Cuando me ocurre este abandono por parte de las musas, me entra la tentación de cerrar mi blog porque pienso que no tengo nada interesante que comunicar.
Tengo entonces una enorme pereza para entrar en los blogs amigos y leer y comentar, mientras se instala en mi una modorra asfixiante que me incapacita para casi todo.
Y no es porque no haya noticias que comentar o situaciones que capten mi interés a lo largo de las semanas.
No me considero una persona conformista, de vuelta de todo, resabiada por la vida...
Soy curiosa por naturaleza, voluntariosa, inconformista, siempre dispuesta a aprender algo nuevo.
Muchas veces me gusta dejarme llevar sin más, como el agua en la corriente del río.
Y sostener la mirada irrespetuosamente aunque se enciendan mis mejillas de rubor.
Dejarme de cumplidos en el trato con el otro y actuar a la pata llana, sin servilismos que me hagan vulnerable.
Captar de la vida y los acontecimientos la cruda realidad y aceptarla como tal.
Conocerme un poquito más y mejor, tratando de rescatar la utilidad de lo inútil.
Recoger lentamente con mis manos todos los momentos vividos, felices o infelices, para poder ser libre al fin.
Airear mis propias miserias al viento, asumiéndolas para poder avanzar.
Dejarme llevar del remolino de mis pasiones sin guardar las apariencias.
Atreverme en mi osadía a robar una estrella que me redima con su luz.
Porque el afán de crear lo siento en mis propias entrañas y bulle por salir fuera.
A veces con la sencillez de una flor, con la intensidad de una mirada, con el dolor de un suceso, con la crudeza de los duros acontecimientos diarios.
Y siento la necesidad de entregar sin reservas aquello que nace del interior.
Quiero acariciar con mis manos cansadas todas las penas del universo.
Acariciar conciencias.
Acariciar manos frías de deseos.
Acariciar corazones aferrados al pasado.
Acariciar bocas que se olvidaron de reír.
Acariciar almas agrietadas por el dolor.
Acariciar ojos que velan ausencias.
Acariciar con mi creatividad.
Se nos acaba de ir Francis silenciosamente.
Francis, era un alma buena, un ser excepcional, un hombre divertido, carismático, alegre, genial, amable, todo un personaje, "la alegría de la huerta", que se suele decir...
Apenas se nada de su historia. Como no he vivido aquí durante muchos años, le he descubierto hace poco, pero le tenía un enorme cariño.
Esta preciosa fotografía se la hizo un familiar suyo, fotógrafo, y me la ha cedido para rendirle un homenaje en el Baúl de Laika. En ella se refleja muy bien su manera de ser. Era un luchador nato, y aunque sabía que su estado de salud era grave, jamás se dejo vencer por la derrota. Su signo siempre era el de la victoria.
Aceptó con enorme serenidad y entereza su destino, pero supo amar cada uno de los momentos que la vida le dio de regalo.
¡Gracias, Miguel por la fotografía!
En principio, no pensaba yo hacerle una entrada en mi blog. Tampoco quiero tener una sección de necrológicas para aumentar el morbo de los lectores. Pero, hay personas en los pueblos que dejan una huella indeleble y les rindo mi particular recuerdo para de alguna manera hacerlos eternos en la red. Siempre de un modo entrañable.
Además, puse una pequeña semblanza a su memoria en mi muro de Facebook, y me vi desbordada por cantidad de personas que le querían y se sentían enormemente afectados por su marcha.
Francis, por lo que han contado ha trabajado durante muchos años de camarero en el Equus, un bar muy conocido de la localidad. Pude ver muy afectados a sus dueños en el tanatorio y en el funeral, por su muerte. Esta caricatura se la hizo su amigo Adolfo.
Es allí donde ha dejado una impronta de su particular manera de ser, atendiendo la barra con su habitual gracia y buen humor.
Me he encontrado esta caricatura por la red, que por lo visto que se la hizo Adolfo Arranz, un artista y buen amigo suyo, que desde la distancia- pues se encuentra en un país lejano- ha vivido intensamente su duelo.
Seguro que si yo hablase con varias generaciones de chavales, podrían contarme cantidad de anécdotas de él, pero no he tenido tiempo ni ganas, pues estoy muy afectada con su marcha. Si más tarde puedo ampliar conocimientos por parte de su familia, los iré añadiendo a esta pequeña crónica.
En esta fotografía se le puede ver con su amigo Caco. En la festividad de Santa Marta, patrona de los hosteleros, se suele homenajear a los que se han jubilado después de ejercer durante años esta profesión.
La pena, que no grabé el momento en el que nos dedicaron unas palabras a los allí presentes, porque sería un documento gráfico de incalculable valor, dada la fama de estos dos personajes en el pueblo.
Alguien, hizo este divertido montaje con otra fotografía parecida. Y es que Caco, esta ligado al mesón la Chuleta, donde su especialidad han sido de enorme éxito sus famosas "patatas bravas"y el secreto mejor guardado, su salsa...
En esa ocasión les regalaron un reloj de la mítica relojería Aparicio, y había que verles disfrutar como dos chiquillos cuando les hacían entrega de tan valioso objeto en un acto cargado de simbolismo.
Al terminar la Santa Misa, les mande posar para mi .Se les puede ver muy elegantes para la ocasión.
Y a la salida le pude hacer esta fotografía con amigos suyos del gremio.
A lo largo de la comida de fiesta en ese día bajo la carpa, se quiso retratar con sus amigos. Disfrutó mucho a lo largo de la jornada haciendo bromas como siempre y rodeado de afecto por parte de todos.
Me he encontrado por la red, esta simpática foto de Francis con el dueño del Equus
Quizá se la hicieron durante algún partido de la Selección Española.
Rebuscando las fotografías que le he hecho me he encontrado esta vestido de nazareno.
Yo conocí a Francis de manera casual cuando me instale de nuevo aquí. Tomaba yo un pincho de tortilla en el Santa Marta, y se me acercó con su natural gracejo.
¿"Eres la del Baúl de Laika, no?"
Le mire sorprendida, y con su sonrisa picarona me cautivó para siempre.
Me contó que leía mi blog y mis reportajes de la vida del pueblo y que le encantaban.
Desde aquel momento le considere mi amigo. Mas tarde pude conocer a su madre y hermano y nuestra amistad se afianzo.
Esa madre buena que siempre estuvo ahí, hasta el final. Que le cuido como solo las madres saben hacerlo. Ella me podría contar muy bien como era su hijo querido. Desde aquí la envío un beso para aliviar su dolor.
Y ese hermano estupendo, que siempre iba a su lado como un fiel guardián.
Estas fotos se las hice el año pasado, creo, cuando la nieve nos visito de manera especial.
Cuando me veía con la cámara, no dudaba en llamarme aunque fuera a voces...
Me encantaba hacerle fotos, porque procuro siempre rescatar la belleza de la vida, y su sonrisa me trasmitía esa belleza natural de las personas sencillas y buenas.
Este verano pasaba yo por delante del Bar Triana, cuando a través de los cristales le vi en muy buena compañía. Me habían llegado noticias durante mi ausencia- estuve una semanas en Pamplona- que había estado muy malito e ingresado en el hospital.
No lo dude un instante. Como llevaba la cámara, quise inmortalizar aquel momento rodeado de buenos amigos y su fiel hermano.
Le abrace mientras me daba cuenta de lo desmejorado que estaba. Pero su alegría permanecía inalterable, e hizo bromas como siempre.
Otro día, este verano, a la orilla del río, le hice esta fotografía sin saber que sería la última.
Estaba muy mejorado y sonreía esperanzado.
Le presente a mi amiga de Sevilla que pasaba unos días en mi casa. Charlamos un buen rato y se despidió alegre por la vereda.
Y así le voy a recordar siempre. Al lado de ese río nuestro, sonriendo a la vida...
Después, me llegó la noticia de su muerte. Pude llorar ante su féretro y abrazar a su madre y hermano en el tanatorio.
A la hora del funeral, la plaza adyacente a la iglesia, estaba repleta de familiares y amigos que habían venido a darle un último adiós.
Un enorme silencio invadía el lugar, mientras cada uno luchaba como podía por mantener a raya sus emociones.
Cuando apareció el furgón con sus restos, su hermano y varios amigos portaron su cuerpo hasta el atrio de la iglesia.
Estaba a rebosar. Nos habíamos congregado allí para devolverle amor por amor y me le imaginaba sonriendo como siempre, viéndonos a todos.
Me quedo con esta simpática fotografía de hace un par de años.
Celebraban su 25 aniversario, "Los Dispersos", un grupo de la localidad, con un concierto, en las fiestas del pueblo.
Francis estaba radiante, pues son muy amigos suyos. En toda la noche no paro de bailar.
Yo, me había comprometido a grabarles para hacerles una entrada en mi blog, y él no paraba de revolotear a mi lado. Intentaba esquivarle porque veía que me iba a estropear alguna toma.
Pero una de las veces, me dijo al oído: "Maripaz, quiero hacerme una foto contigo" En un descanso, nos la hizo una amiga que pasaba por allí.
La guardare como un bonito recuerdo.
Todos te vamos a echar mucho de menos. He hablado con Marta, tu vecina de siempre, y que tiene un precioso bebé al que amabas desde que nació de manera muy particular, que el niño también te va a extrañar. Juntos planeabais poner el árbol de Navidad próximamente.
Con cualquiera que hable se siente muy afectado por tu marcha.
A él le dedico este vídeo que grabé la mañana de su partida, allá donde se encuentre...
Es como un canto a la vida, esa vida que él tanto amaba...