30 de enero de 2024

IN MEMORIAM

 


Hoy, hace quince años que nos dejaste desconsolados con tu marcha.

Tu amor incondicional por cada uno de nosotros, es el mayor legado que conservamos de tu paso por la vida.

Mujer, madre, abuela y bisabuela muy querida.

Te llevamos siempre en el corazón, donde se guardan las personas importantes.

Mi recuerdo se va a Guardo y esos paseos en tu silla de ruedas acompañada de perrita, Laika.

Todo el mundo nos conocía y nos saludaba, pues eran muchas las personas que te amaban. Solías coger entre tus manos, las suyas. Era lo más cercano que tenías e incluso las besabas.

Tu cara entonces, resplandecía, pues reflejaba la grandeza de tu alma buena.

Y recuerdo, esos cumpleaños maravillosos, donde yo te compraba flores y regalos, y tú llorabas de la emoción.

Recibías, amor, por amor. Amor puro. Del bueno...

¡Era tanto el amor que de ti habíamos recibido...!

Tu risa cantarina y llena de complicidad, tenía el encanto de las mujeres que saben vivir en libertad.

Tenías un puntito de rebeldía que se reflejó desde que eras muy joven, allá en tu Valderrueda natal.

Y te enfrentaste a tu madre, que no te dejaba poner la "permanente" ( que consistía en rizar el pelo con una técnica moderna, para mujeres "atrevidas"  por la mentalidad del momento) escapando montada en la burra, acompañada de una amiga, hasta la peluquería de Guardo, con un dinero prestado por tu hermano mayor. Al regreso, apareciste con tu pelo rizado en la "hila" ( reuniones de las gentes del lugar al amor de la lumbre) para disgusto de tu madre y el placer de mi padre, que te cortó un rizo para llevarlo en su cartera como prenda de su amor por ti.

Mujer generosa y buena, en el mejor sentido de la palabra.

Luchadora de causas justas, amante de la naturaleza, las gentes y las cosas bellas bellas y simples de la vida.

Pude amarte hasta el final con todo mi amor de hija buena, recibiendo los mejores cuidados, con la ayuda de mis hermanos y las chicas de ayuda a domicilio, a las que estaré enormemente agradecida siempre.

Y te fuiste, en paz, rodeada de amor. Ese amor que fuiste dejando en tu caminar, te fue devuelto con creces, por parte de mis hermanos y mío.

Tu recuerdo perdura en mi memoria siempre.

Y de manera particular, cuando regreso a Guardo, a la vieja casa familiar. Aún se pueden sentir las almas de papá y la tuya en cada rincón. 

Vuestro amor aletea una vez más y se hace enorme.

Incluso alguna vez he sentido la tentación de besar las paredes, como si se tratara de un templo sagrado. Porque sagrado es el amor que nos profesasteis y que se mantiene perenne en el tiempo.

Mil gracias y mil besos al cielo.

24 de enero de 2024

SABOREANDO LA VIDA


 Celebro hoy mi setenta y seis cumpleaños y quiero celebrarlo también con vosotros.

Sigo siendo esa niña de pelo ensortijado y mirada curiosa, respondona, alegre, soñadora, sensible, bohemia, con un puntito de maldad, que escondo tras una sonrisa burlona.

Amo la vida con todas mis fuerzas. 

Por mis venas corre una juventud de espíritu que nadie me puede arrebatar. 

El tiempo corre en mi contra. 

Pero yo soy dueña de esas ansías de vivir cada instante de mi vida.

Retazos de mi vida se quedaron prendidos en calles y plazas de las ciudades o pueblos en los que viví.

Personas que se cruzaron en mi camino: familiares, amigos, conocidos...son el bagaje de innumerables vivencias que llevo dentro de mi alma y el corazón.

Entre esas personas, estáis vosotros, queridos amigos blogueros que me acompañáis en mi caminar por la Red.

Gracias por vuestras muestras de afecto, por vuestras maravillosa compañía, en la distancia, aunque parezca un contrasentido.




Al final, soy como quise ser. 

Con todo lo bueno y lo malo.

¡Viva la vida!

18 de enero de 2024

NOCHES DE INSOMNIO

 


Una mañana muy temprano, me encontré conmigo misma y no me reconocí.

Quizá fuera porque me había rondado el insomnio y mis fuerzas flaqueaban para dar comienzo a vivir un nuevo día.

Pero también podía ser, porque hay días en que uno no se reconoce a si mismo por la complejidad que comporta, aún con el paso de los años.

No es fácil conocerse y aceptarse.

Tarea que conforma toda una vida.

Pero bueno, hay que simplificar.

Tampoco pretendamos sacar petróleo.

Entre el precio del aceite y el petróleo, se nos van los ahorros.

No conviene tomarse a uno demasiado en serio.

Y como la vida es breve, vivamos sin más afán que lo que cada día la vida misma nos regala.

Una amiga me preguntó hace poco si tenía miedo a la muerte.

Miedo, no...pánico...( le contesté inmediatamente)

Miedo, y pánico a dar el salto rumbo a lo desconocido.

Además, eso de marchar y no volver nunca más, con lo que yo amo la vida...

Esa frase la solía decir mi madre en los últimos años a mi lado.

Mi madre amaba la vida tanto como yo. 

Mi amiga, cuando solíamos hablar de la muerte, al comentarle yo mi miedo, solía repetir que ella carecía de él. Esperaba la muerte con una enorme tranquilidad.

Hasta que no hace mucho, una enfermedad con la que no contaba, la tuvo sumida en un estado cercano a la mismísima muerte.

Al tener que enfrentarse a ella de manera tan inesperada, con todo lo que comporta, cambió su percepción y ahora la tiene un enorme respeto.

A lo que yo tengo miedo, es al dolor, a la enfermedad que te limita hasta circunstancias desconocidas.

Al no poder valerte por si misma, al deterioro de todas mis capacidades más elementales.

Y un miedo añadido. Dada mi claustrofobia, me da pánico una agonía lenta donde no pueda respirar.

Por lo demás, tengo perfectamente asimilado, que mi vida es finita, y espero cuando me llegue la hora sobrellevarlo dignamente.

Solemos escuchar, que la muerte forma parte de la vida, pero no somos capaces de que esa idea forme parte de nuestros pensamientos de manera natural.

Es cultural. 

Desde la más tierna infancia se nos esconde la muerte de los seres queridos con mentiras piadosas que alivien una cruda realidad.

No somos dueños de nuestro destino.

Tan solo nos queda la aceptación.

Últimamente, se están marchando muchos famosos de setenta, y setenta y pico.

Hombres casi todos.

Las mujeres somos más longevas.

Espero llegar al próximo día 24, que cumplo 76...jejeje.

Una vez, le escuché a una pequeña niña preguntarle a su papá si le gustaría vivir para siempre.

Su progenitor, muy sorprendido, le contestó, qué entonces no íbamos a caber en el mundo.

Y ella, con cara pícara, le respondió, que lo estupendo sería que no naciese más gente, y que nos pudiéramos quedar  los que ya estamos viviendo para siempre.

¡Anda con la peque...!

Yo me apunto con ella...jejeje.


10 de enero de 2024

RETAZOS DE NAVIDAD

 


Después de las fiestas pasadas, regresa la calma a mis días.

Os confieso que han sido muy tranquilas. 

Y en plan muy perezoso. 

Siempre digo, qué hay que tener cuidado con dejarse llevar de esa modorra que nos mantiene inactivos, porque en poco tiempo nos dejaremos morir por dentro.


Aún así pude acudir a algún evento, como el de acudir a recibir al Olentxero. Ese mítico personaje que trae los regalos a los niños.


Es recibido con el Aurresku, una danza vasca que se baila a modo de reverencia u homenaje dándole la bienvenida.


Recorre las calles del pueblo rodeado de música y los niños con sus papás que salen a recibirle.


Cuando me acerqué a saludarle, resulta que me conocía...
Todo un honor para mi.
Y es que Zizur, es el rinconcito bello para vivir, donde me encuentro feliz rodeada de sus gentes.


También me conoce ya la chiquillería que posa para mi cuando me ve.


Y me encanta posar con los jóvenes que se encargan de seguir con la tradición de sus mayores.
Los Zampantzar al ritmo de sus cencerros bailan una danza milenaria.


Mi amigo, Erik, el primero de la izquierda, colabora en todas las actividades con enorme entusiasmo.


Desde la más tierna infancia, los peques aprenden las tradiciones.



La Cabalgata se vio empañada por la lluvia.
Pensaba yo acudir a grabar y a hacer unas bonitas fotografías, pero con la lluvia, imposible...
Eso si, nada más paró, me lancé a la calle a contar lo que mis ojos ven.
Apenas llevaba batería en el móvil, pues no contaba con salir.
Pude grabar algún vídeo, hice alguna foto, muy mala, y disfruté como los niños.


Nada más empezar a grabar, escuché mi nombre. Eran las chiquillas que ya me conocen de la fiesta del pueblo. Son encantadoras y me aportan la alegría de su juventud.
Pero al llegar la carroza del Rey Melchor, resulta que también me conocía...
Mi nombre en boca de su Majestad me emocionó mucho.


El Rey Melchor en su carroza real.


El Rey Gaspar en su carroza real.


El Rey Baltasar en su carroza real.


El rey Melchor en las calles de Zizur.


El Rey Gaspar en las calles de Zizur.


El Rey Baltasar en las calles de Zizur.


El portador de la bandera de la Banda de Música, también me dijo me conocía...


La Banda de Música siempre acompaña con la belleza de su música los eventos del pueblo.


La batucada con su ritmo no faltó a la cita.


Distintos colectivos aportaron su arte.


La magia del fuego iluminó la noche.


La Txaranga Galtazagorri siempre es fiel a la cita con los festejos. Este vídeo se lo dedico a mi amigo Patxi.




Los gaiteros siempre están presentes colaborando.


Los peques abanderados disfrutaron mucho por la avenida.
Mi pequeño homenaje a las gentes de Zizur, a la Corporación Municipal y a todos aquellos que colaboran con altruismo para que el pueblo pueda celebrar fiestas y tradiciones.

21 de diciembre de 2023

¡FELIZ NAVIDAD!

 


Desde este rinconcito virtual desde donde nos comunicamos a lo largo del año, os deseo una ¡Feliz Navidad!

Gracias por estar ahí siempre.

Os abrazo en la distancia.

Maripaz.

18 de diciembre de 2023

EL HOMBRE Y LAS MÁQUINAS

 


Vivimos en la era de las nuevas tecnologías, metidos en la vorágine de la rapidez a las que nos llevan por sus cambios constantes.

Es una lucha entre el hombre y la máquina y cada cual lucha por sobrevivir a su modo.

Para la gente que tenemos ya una edad, nos produce vértigo esta nueva manera de comunicarnos, donde se prioriza a las máquinas en detrimento de la atención personalizada de un ser humano a otro ser humano.

Y ocurre en cada una de las actuaciones que como ciudadanos de a pie, estamos obligados a cumplir.

Por ejemplo: sacar dinero del cajero, dar cuenta del contador del gas, estar al día con la revisión de los cinco años por ley, de las calderas del gas, solucionar cualquier problema con Hacienda, obtener una cita con el médico...

Y así hasta el infinito.

Dependemos de las máquinas para casi todo.

Es deprimente observar a un anciano, delante de un objeto inanimado, como es un cajero automático, un móvil, una máquina cualquiera, mantener una charla donde ambos no están en igualdad de condiciones. Por no hablar de la frialdad que muestran esos interlocutores de acero o cualquiera otra materia de la que están compuestas las depredadoras maquinitas.

Sobre todo cuando acudo al banco, es cuando me fijo en esas personas, que por su edad, no son capaces de asimilar semejante salto a las nuevas tecnologías, un mundo desconocido para ellos y que les supone no saber como solucionar sus problemas.

Personalmente, me manejo bastante bien en este mundillo, donde a un golpe de clip puedes hacer infinidad de cosas.

Eso si, soy muy precavida.

A diario, me llegan al correo infinidad de correos spam de todo pelaje: regalos, problemas con mi cuenta corriente de bancos donde no tengo un duro, remedios para enfermedades varias, regalos en sorteos donde no has participado, hasta herencias de países lejanos...jejeje.

¡Tened mucho cuidadito!

Lo único que pretenden los hackers, es hacerse con tus datos bancarios para dejarte la cuenta a cero.

Hoy, por ejemplo, han venido a la revisión del gas de cada cinco años que dicta la ley.

Bien, pues desde hace unos días me han venido avisando de que iban a venir por el messenger. 

Respecto a estos avisos, también hay que andar con ojo. 

No hace mucho, por el mismo medio, se ponía en contacto conmigo, un empleado del banco donde tengo mis ahorros. Me llamaba insistentemente al móvil, pero yo no lo cogía. Solo cojo si lo tengo en la lista de contactos.

Al final, harta, le cogí y pude hablar con él. 

Resulta, que me avisaba de que la cuenta de la comunidad tenía algún problema que había que subsanar. Como yo había sido presidenta de la misma, tenían mis datos. 

Pero claro, en esos momentos yo no ejercía como tal, y le animé a contactar con el nuevo presidente, sin darle más explicaciones.

Al mismo tiempo, pude hablar con un vecino, que se puso en contacto con el presidente y no había problema ninguno.

Había suplantado la identidad del empleado del banco, por si colaba...

Pretendía, que le diera datos para dejarnos la cuenta a cero.

Por supuesto le bloqueé al instante, y a otros que llevaban días dándome la turra.

Y esta mañana ha venido un empleado a hacerme la revisión del gas, efectivamente.

Lo primero que me choca, es que no se identifica.

¿Cómo sé yo si es el auténtico?

¿Dejo entrar en mi casa a una persona desconocida, sin más?

Ha realizado la operación muy rápida, con apenas revisar la caldera, simplemente los conductos del gas y la salida de humo.

Me ha parecido algo muy simple.

O quizá sea normal y yo esté confundida.

Como tengo un seguro que me revisa la caldera anualmente, eso me da seguridad.

Al final, me da a firmar en el móvil con mi dedo gordo, y me dice me va a enviar por correo el documento que acredite que la revisión ha sido efectuada.

Se despide de mí hasta dentro de cinco años.

¡Madre mía, donde estaré yo para esas fechas! 

Sonríe el joven muchacho ante mi respuesta.

Cómo me he vuelto muy desconfiada, he buscado el número de la empresa y he contactado con ellos.

Me sale un asistente automático ( una máquina, vamos...)

Y comienza un diálogo de besugos que no sé muy bien donde va a terminar.

Harta de hablar con semejante interlocutor, me sale un exabrupto malhumorado, y la máquina parece darse por enterada, de que lo que quiero es hablar con un ser humano.

Se pone una mujer de voz cálida, de algún país lejano.

¡Menuda cambio!

Le cuento mi problema, me hago la víctima, poniendo mi edad por delante, como garante de que no entiendo ni papa de estos artilugios modernos.

Me calma, me pide datos, me da seguridad...

Al rato, comprueba, qué efectivamente mi revisión ha sido ejecutada y ha pasado la prueba.

¡Qué bien! 

Le agradezco enormemente su atención.

Me despide, diciéndome, que me enviarán un correo donde puedo calificar la atención recibida.

No te preocupes, será alta ( le digo) 

Y la paz regresa de nuevo a mi alma inquieta.

¡Madre mía, que día!

Pero el otro día, me ocurrió también, que la compañía de gas me pedía le diese por correo los datos del contador de lo que había gastado durante el mes.

Mujer inquieta, respecto a mis derechos, me puse en contacto con el administrador para pedirle la llave de la sala de contadores para poder realizar esta operación.

Me acerqué a recogerla, y una vez que la tuve en mi mano fui preguntado a los vecinos si sabían donde se encontraba la dichosa sala u armario.

Por fin, dimos con él, gracias a un matrimonio que me ayudó a buscarlo. 

Estaba en un armario sin luz. El señor que me acompañaba encendió la linterna de su móvil para poder hacer la foto.

Agradecí la atención prestada, y envié los números de la foto.

Al instante, me respondió la "máquina" que no era posible, pues excedía en mucho lo gastado, relacionado con otros meses.

¡Puff...si apenas he puesto la calefacción, pues hemos tenido una temperatura excelente!

Claro, por ley, creo que vienen solo dos veces a leer el contador.

Resulta, que te cobran una lectura estimada, que la mayoría de las veces no coincide con lo gastado, pues depende de la temperatura, sobre todo de la calefacción. Si puedo evitar encenderla, no voy a pagar por algo que no consumo.

Pero visto, lo visto, y qué no sé si al estar oscuro, no hice bien la lectura, me dan ganas de no volver a bajar al sótano y leer de nuevo el aparatejo.

Estamos vendidos al mejor postor.

Muchas veces nos cansamos de luchar por nuestros derechos, porque son muchas las trabas que nos ponen para poder hacerlo.

Luchamos contra gigantes.


29 de noviembre de 2023

PENSAMIENTOS NOCTURNOS

 


En la madrugada, cuando me acosa el insomnio, se despiertan las letras y con ellas mi pasión por la escritura y las más bellas pasiones que aletean en mi alma inquieta.

Van pasando por mi mente las cosas que hace tiempo me ocurrieron y las que próximamente estoy deseando realizar.

En una lucha feroz por robarle tiempo al tiempo, como dice una canción de mis paisanos del grupo Café Quijano.

Ese tiempo que se escurre entre los dedos de mis manos. 

Y consigo ganar alguna pequeña batalla, aunque pueda parecer pueril mi actitud, pues el tiempo no se detiene, sigue su marcha.

Todo, menos dejarme morir por dentro.

Empeño y pasión, no me faltan. 

He aprendido con el paso de los días, que las cosas importantes son las más simples.

Y procuro ir a la raíz de las relaciones humanas para intentar salvar algún pequeño resquicio de bondad que cada ser conserva dentro. Buscar un punto de unión donde encontrarnos y entendernos.

Parecemos tan variados, tan distintos, con diferencias insalvables, imposible de reconciliarnos entre nosotros, pero en el fondo, somos todos muy parecidos. Hasta los que se creen mejores que el resto.

Pobre parias, en un mundo lleno de conflictos a todos los niveles.

Manipulables, una vez amparados en la masa del grupo, proclives a ser imbuidos en las ideologías más variopintas, fanatizados por unas u otras ideas que se nos antojan son la panacea para nuestra felicidad.

Luchamos, o eso nos parece, por cambiar el mundo, la sociedad, el ambiente y, hasta pretendemos cambiar al otro; al familiar, al amigo, al vecino...

Misión más que imposible, pues cada uno es cada uno y tiene sus cadaunadas.

Necesitamos sentirnos aceptados, y por ello, procuramos no salirnos del guion establecido. Manda la opinión de lo que se considera políticamente correcto, lo que nos imponen, lo que hace de nosotros mansos corderos de un rebaño que campa a su antojo en la sociedad.

¡Y pobre de aquel, que se atreva a levantar la voz!. 

Caerán sobre él como hienas hambrientas de sangre, aquellos que dicen poseer a verdad.

¡La verdad! 

¡Tengo la verdad!

¡Soy dueño de la verdad!

Gritamos contra la injusticia, pero agarramos con fuerza las pobres monedas de nuestros bolsillos mugrientos de podredumbre, no vaya a ser que tengamos que repartir nuestras ganancias. 

Luchas fraticidas nos separan y nos enfrentan.

La cobardía anida en los corazones y campa a sus anchas por calles y plazas, por pueblos y ciudades.

Los héroes han pasado de moda. Se han quedado obsoletos.

Cada cual se refugia en una vana palabrería que no conduce a nada.

Y sonreímos satisfechos.

¡Mientras no me toquen lo mío...!

Lo mío, lo tuyo, lo de todos...

Fanatizados, hemos olvidado la esencia de la vida.



La noche me atrapa en sus redes cuando me sorprende el insomnio. 

Es como si me acechara su negrura y que tan solo unas luces lejanas mantienen mi alma con un poquito de luz. 

Y es que, a veces, las tinieblas nos embargan de manera particular, por acontecimientos inesperados, malos entendidos, , circunstancias adversas y mil cosas más que nos acechan.

Y uno, da vueltas y vueltas en la cama con aquel pensamiento negativo que nos impide dormir en paz.

Me gusta pensar, que vivimos rodeados de familiares, amigos, vecinos, conocidos...pero que la realidad es que estamos solos con nosotros mismos.

Llevo como bagaje la experiencia de mis setenta y cinco años, con todas sus vivencias, buenas y malas.

Sé de qué hablo.

Solo nosotros podemos tomar el timón de nuestra vida para llegar a buen puerto. Solo nosotros, personalmente, con nuestra fuerza interior seremos capaces de de dirigir nuestros pasos a la meta deseada. 

Los demás, pueden ayudarnos o entorpecernos. 

Pero la fuerza solo la tenemos cada uno.

Es primordial la madurez que da el paso de los años, para poder reconocerse con lo bueno y malo, y aceptarse y vivir en paz.

La vida puede ser muy complicada a veces, pero ante la realidad, uno tiene que tener la capacidad de darle la vuelta.

¡Bailar a la vida!

Yo lo hago con frecuencia.

Comienzo poniendo una bella melodía y voy deslizando mis pies al compás. 

Así, sin más...

Algo tan simple, tan lleno de poesía, es capaz de calmar mi alma.

Y también la voy bailando de otra manera, sin mover los pies y sin melodía. Intentando engañarla, llevándola a mi terreno, como se dice vulgarmente.

Tratando de seducirla, para que sus golpes no sean demasiado fuertes. 

Unas veces lo consigo, y otras no.

Y el golpe es certero, (como el que me pegué el otro día en la cara) doloroso, incluso se pueden saltar las lágrimas a chorro.

Ah, pero tengo mi fuerza interior. Soy dueña y señora de ella.

Con ella, a buen recaudo, voy bandeando el temporal de la vida.

Llámalo, temporal, tormenta, dana, huracán, fuego, inundación...

Como cualquier elemento natural que nos sorprende y que con su presencia sentimos nuestra propia vulnerabilidad.

No hay que olvidar, que estamos solos con nosotros mismos.



Las letras han acudido tarde a mi encuentro.

En la madrugada se dejan ver las muy tunantas...

Pero no puedo dejarlas de lado. Se acurrucan junto a mi, deseosas de tomar vida.

Y aunque mis ojos sienten la tentación de cerrarse y desear buenas noches a la vida, hago esfuerzos por abrirlos a la idea de componer algo bello.

¡Ah, las letras y yo...!

Viejas amigas, cómplices de mil aventuras e historias que mi imaginación calenturienta se atreve a inventar.

La vida misma que aletea en una mirada, en la sensación de un roce al pasar, en esos pasos que se cruzan con los míos y me recuerdan mi propia fragilidad y también mi grandeza.

En el otro, me encuentro, en sus afanes, me identifico.

Porque al final, no somos más que pobres seres necesitados, paupérrimos, vulnerables, que caminamos al unísono.

Hay un punto, en el que, queramos o no, todos nos encontraremos.

Y ahí, poco importan las ideas de cada cual, el linaje, las riquezas o pobreza de cada uno.

Creo imagináis por donde van los tiros...

Entonces, ¿A que vienen esos aires de grandeza, esa mirada por encima el hombro, esa ridícula sonrisa bobalicona de diosecillo del universo?

¡Pero, caramba!

A estas horas que la lluvia golpea insolente mi ventana, vengo yo con estos pensamientos tan subidos de tono. 

Moralinas de vieja, podéis pensar.

O alucinaciones nocturnas. 

Todo, porque las revoltosas letras han despertado de su letargo.

¡Ya lo podían haber hecho antes!

Mira que han tenido tiempo a lo largo del día, Pero son así: caprichosas, melosas, mimosas, cautivadoras...y no puedo resistirme a sus encantos.

Os confieso un secreto. No tengo otro afán de mayor responsabilidad que el de atenderlas sea a la hora que sea.

Hace tiempo que las elegí como compañeras de vida, ye en cuestión de elección, cada cual es muy libre.

Las necesito como algo importante en mis rutinas diarias, como se necesita al amigo, al hermano, al amor.

Mañana quizá vuelvan a esconderse y tendré que buscarlas de nuevo por los armarios y rincones de mi casa.

Al final. no sé si he compuesto algo bello, o simplemente he jugado a juntarlas cuando por fin han aparecido.

A las buenas noches, queridos amigos.


P.D. En las noches de insomnio, suelo escribir lo que se me ocurre a altas horas de la madrugada con la complicidad de las musas hasta que me vence el cansancio.

Suelo publicarlo en Instagram y Facebook.

Como las musas últimamente, no andan muy sueltas, he copiado estos tres textos que escribí en mis noches de insomnio.

Ahí os les dejo.



12 de noviembre de 2023

VACACIONES EN FRANCIA


 El verano pasado no pude acudir a mi cita con Guardo, con harto dolor de mi corazón.

Pero a cambio, tuve la oportunidad de hacer un pequeño viaje a la Bahía de  Arcachón en Francia gracias a la invitación de mi nueva amiga, Carmen.




El azar quiso que una mañana soleada nos conociéramos Carmen y yo. Pasaba por el parque cercano a casa, cuando la vi sentada a la sombra en un banco junto a Chula, su perrita. Ella se fijó en mi vestido con imágenes de Frida Kahlo y yo en la perrita Chula. Y comenzamos a charlar y a conocernos un poquito más.

Después, nos vimos un par de veces más y nació una bonita amistad. Y no dudé en aceptar, cuando me invitó a ir con ella a Francia.

Es una experta conductora, y el viaje se hizo muy agradable, pues intentamos realizarlo por las carreteras secundarias donde el paisaje de los pueblos por los que pasábamos era admirable de ver. Incluso, parábamos en alguno de  ellos. No teníamos prisa alguna por llegar. Tan solo pisamos la autopista por pura necesidad.



La Bahía de Arcachón está situada en la costa occidental de Francia, abierta al océano Atlántico en el golfo de Vizcaya, en la región de Aquitania.




Conforma un verdadero pequeño mar interior con bancos de arena, playas y dunas.

La bahía ha podido enriquecer su patrimonio cultural gracias a su proximidad a la ciudad de Burdeos y a la región de las Landas.



Es un mundo fascinante con múltiples paisajes. Puertos de ostras, playas de arena, bosques de pinos, la célebre península y la famosa duna. Es encantador su entorno, sus diez ciudades y pueblos.


Pudimos visitar la bahía y los pueblos cercanos con sus puertos pesqueros.


Y por supuesto, degustar la famosas ostras. Personalmente, tengo que confesaros que no me gustan mucho y opté por unos langostinos a pie de playa.


Con una temperatura estupenda, el primer día, tuve que echar mano de un jersey, porque salimos temprano de casa y estaba nublado, pero fue levantando el día y al final tuve calor.


Visitando los pueblos cercanos descubrimos una piscina con agua de mar, donde mi amiga se pudo bañar mientras yo cuidaba a Chula. No me gusta el agua mucho...jejeje.

Chula y yo esperamos cerca, sentadas al borde, hasta que una empleada me llamaba la atención, porque no se permitían perros. Claro, que me hablaba en francés y yo, ni papa...


Estuvimos más tranquilas en nuestros paseos por la orilla del mar, aunque en algunos lugares no era bienvenida la perrita, Chula. A pesar de que hemos avanzado bastante en este tema, visitar algunos países con un animalito, tiene sus inconvenientes.


Os podéis imaginar lo que disfruté a lo largo de esos días por esos rincones tan pintorescos, aprovechando esa oportunidad que me había salido al encuentro, gracias a mi amiga.


Algunas veces coincidía el día del mercadillo en los pueblos que visitábamos. 


En alguno hasta vendían colchones...jejeje.
No pude evitar hacerme una foto en uno de ellos, animada por el gitano que los vendía.


Claro, que con mi afán de grabar y hacer fotos a todo lo que se mueve, le hago un poco la vida imposible a mis acompañantes. Pero es que mi alma de reportera me atrapa y no puedo evitarlo.


Mi capacidad de disfrutar es inmensa, por eso quiero agradecer desde aquí la invitación de mi amiga, porque fue un viaje fantástico.


Visitamos alguno de los siete puertos de la zona y los pueblos de Biganos, Audenge, Lanton...
Y pudimos disfrutar de hermosos espacios naturales al igual que la perrita, Chula que disfrutó de lo lindo...



Intentamos no perdernos nada de nada... a lo largo de nuestra estancia, incluidos parques, jardines y cualquier rincón que descubrieran nuestros ojos al azar.




Unos días para el recuerdo y el disfrute de nuevas amistades.


En este vídeo se puede ver el Ayuntamiento de Arcachón que visitamos el primer día de nuestra llegada.


Y allí me hice la foto de rigor, para dejar constancia de mi visita.


Una mañana, nos dedicamos a visitar el puerto de Biganos con sus casitas de colores. Hice un Tik Tok de recuerdo.


Y pude hacerme muchas fotos como a mi me gusta...jejeje


Fotos para el recuerdo a orilla del mar.


Mercadillo en una soleada mañana.


Rincones donde hacerse una foto de recuerdo.



Acogedores rincones donde tomar unas ostras al atardecer con una buena música de fondo.


Aprovechamos para ver exposiciones de pintura que había en los pueblos que visitamos.
Unos maravillosos días en muy buena compañía, que formarán parte de mis más bellos recuerdos.

2 de noviembre de 2023

LUCERO


Lucero llora su desamparo. 
Apenas hace unas horas que estaba dentro de su hogar; calentito, acurrucado en un rincón, cuando ha sido sacado fuera sin ningún miramiento y abandonado a su suerte.
Es un anciano caballito, que tiene el lomo despeluchado y la mirada triste.
Aunque disfrutamos de un cálido Otoño, anoche no paró de llover y él siente en su cuerpecillo unos escalofríos que le hieren el alma.
Es el frío de la indiferencia y el abandono, que se le ha colado dentro.


Me lo encontré al lado del contenedor esta mañana. 
Como pude, traté de aliviar su pena acariciándole. 
Un transeúnte que pasaba cerca, debió tomarme por loca. 
Y unas lágrimas brotaron de los bellos ojos de Lucero.
Temí emocionarme yo también. 
Y me dieron unas enormes ganas de llevármelo a casa.
No es la primera vez que lo hago. 
En un rincón del pasillo tengo un ciempiés con las letras del abecedario en sus patas que le puse el nombre de Mateo.
Un crío lo llevaba al contenedor y se lo pedí para mi gata, Leticia.
Y ahí está formando parte de mi vida.


 Me producen una enorme ternura los juguetes abandonados que una vez fueron los reyes de la casa. O mejor dicho, los mejores amigos del rey de la casa, el pequeño niño que los amaba. 
Lucero, por su aspecto, da la sensación de que ha sido un magnífico compañero y amigo. 
¡Cuantas aventuras a su lomo!
Ha servido dignamente largos años y se nota la decrepitud de la vejez y estorba.
Quizá, a escondidas, ha sido sacado a la fuerza en la lluviosa noche de ayer. 
¡Pobrecito!
¡Está empapado!
Su dueño, ahora un hombretón, si le hubiera visto en ese trance, se hubiera compadecido de él, y a escondidas de su madre, le habría buscado un rincón donde cobijarle sin ser visto para que pasara sus últimos días como se merece.
No pueden terminar de esa manera tantos años de amor y complicidad mutua.
Pero está lejos, muy lejos...



Me despido de él con una nueva caricia, teniendo la esperanza de que pase algún niño y se lo lleve con él. 
Con unos pequeños cuidados podrá servir de nuevo.
Cabalgarán juntos por las verdes praderas imaginarias llenado de sueños un futuro lejano.
Lucero, sentirá de nuevo el peso de un torpe cuerpecillo que apenas puede sostenerse en pie, y sonreirá para sus adentros.
¡Ay, la vejez!
¡Qué mala es!
Los ancianos, molestan.
Se ha perdido la humanidad e impera el interés. Sobre todo el del dinero.
Pero según dicen, existe el karma.
Los años pasan y llega la vejez para todos. 
Y de nuevo se repite el abandono.
En una sociedad fría de afectos, podemos ser abandonados como el pequeño Lucero.

14 de octubre de 2023

RUTINAS

 


Regreso a mis rutinas después de los días estivales.

Las musas andan perezosas para salir a mi encuentro.

Por algún rincón de la casa, dormitan. 

Intentaré despertarlas, venciendo mi propia pereza.

Además, un sol otoñal inunda las calles, por lo tanto, no soy capaz de quedarme en casa nada más que lo necesario.

La luz de la vida, me atrapa.

Las letras son mis compañeras en el frío invierno, donde me cobijo al calor de su belleza.

Pero siempre están ahí, al abrigo de mi curiosidad innata.

Tan solo tengo que hacer el esfuerzo de juntarlas una a una.

Ardua tarea, que a veces requiere el esfuerzo de pararse y pensar.

Y es que en el fondo, soy una lagartija hambrienta de sol y nuevas sensaciones. 

Un espíritu inquieto que no puede parar ni un momento.

Tengo en mi contra, el paso inexorable del tiempo.

Me bebo sorbo a sorbo cada instante de vida.

Cada nuevo día, renazco. Y muero un poco también.

Siempre con la ilusión en bandolera, junto con mi cámara de fotos.

Intentando atrapar lo bello y lo bueno.

Lo malo y lo feo nos acosa por las esquinas.

Me niego a quedarme pegada a ras del suelo. Prefiero mirar a lo alto, donde puedo ver el mundo en perspectiva.

Por supuesto intentando mejorar la pequeña parcela que me atañe directamente, y a la que no quiero renunciar como ciudadana comprometida.