Amaneció el día 8 de Marzo y me lancé a la calle con la intención de vivir en primera persona ese día y contarlo a través de mis fotos y vídeos sin intención de polemizar y con la sencillez que me caracteriza.
Digo esto porque en los días cercanos los medios de comunicación hablaban sin parar del tema. Unos opinaban que se había politizado la manifestación que iba a tener lugar y cada cual se posicionaba y arrimaba el ascua a su sardina.
El ambiente en el autobús era espectacular. Si pincháis en el enlace os lleva a un vídeo en directo que grabé dentro del autobús para mis seguidores del Facebook. Mi vecina, Victoria y su amiga, Ana llevaban el mismo rumbo que yo y me uní a ellas.
Nos dirigimos al Paseo Sarasate donde iba a tener lugar una concentración. Estaba a rebosar de mujeres de todas las edades y nacionalidades.
Como soy bajita de estatura y padezco claustrofobia, me subí a la estatua del Monumento a los Fueros para poder visibilizar desde allí lo que ocurría.
En estos vídeos que os muestro se puede ver el ambiente que había en la plaza. Bien es verdad que yo estaba de espaldas a los que actuaban, pero no me sentí con fuerzas de meterme en semejante bulla aunque estuve tentada...
Había mucha gente joven con su radiante sonrisa a las mandé posar para mi. No cabe duda de que estas jóvenes mujeres son el futuro y allí estaban presentes reivindicando sus derechos.
Una vez terminado el acto, salté a la arena del redondel hablado en términos taurinos y pude hacer bastantes fotografías.
Mujeres de distintas edades y nacionalidades .
Me llamó la atención esta mujer de edad avanzada que miraba desde el balcón con enorme asombro. Quizá soñó durante largos años vivir algo así.
Con las fregonas en alto no había quien las parase...
Cabezas reales no se libraron del delantal.
Ni los bravos mozos navarricos...
Al final de la mañana me encontré con mis amigas, Nekane, Paquita y Maria del Mar y nos fuimos a celebrar nuestro día.
A las ocho de la tarde tuvo lugar la Manifestación que salió de la Plaza el Castillo. Imposible entrar pues llegué con el tiempo justo.
Os dejo estos vídeos de un día histórico y abogo porque vayamos avanzando más y más con medidas concretas.
Para terminar, os dejo un montaje de fotografías que hice a lo largo del día.
Amaneció un día gris y tenía yo necesidad de cortarme el pelo. Acudí a una peluquería cercana, pues ya había hablado yo con la dueña el fin de semana. Pero tenía la semana completa hasta el sábado que tenía un hueco porque una clienta le había fallado.
No podía esperar y me despedí de la dueña quedando para otra vez.
Cuando tengo mal el pelo, me siento fatal. Es como si estuviera toda desarreglada.
Como acabo de llegar, estoy probando a ver quien me coge el tranquillo...como se suele decir. He ido varias veces a la peluquería de una chica encantadora que tiene una amiga en Guardo y estoy contenta con ella, pero quería probar algo nuevo.
Me encaminé unos metros más allá donde había un salón de belleza y también peluquería.
Salió a recibirme, Ainara.
Desde el primer momento me llamó la atención su porte risueño, sus pasos ligeros hacia la sala donde me iba a atender.
Se la veía una mujer segura de si misma y eso me gustaba.
Después de lavarme la cabeza desenfundó unas tijeras con mucho salero y allí comenzó una lección de profesionalidad maravillosa.
Cada vez que daba un corte, era como un paso de baile con una hermosa sinfonía de fondo. Un ir y venir por mi cabeza haciendo arte en cada intento.
Sus ágiles dedos con una precisión de cirujano iban marcando el compás dando la forma deseada.
Con un solo instrumento y sin partitura, era tal la armonía y composición llevando el compás, que casi me trasporta al séptimo cielo.
El talento y la creatividad al unísono se habían confabulado en aquel momento de manera genial.
El concierto sin director ni batuta que lo dirigiera, estaba siendo sublime.
Yo estaba fascinada mirándola mientras asentía al verme en el espejo.
Charlamos largo rato- hablo por los codos aunque acabe de conocer a alguien- Le conté que no hacía mucho me había venido a vivir aquí. Ella me contó que vive en el Barrio San Juan y no hace mucho que trabaja aquí.
Por supuesto le hablé de mi blog y mi actividad en la redes sociales.
Sin dudar un solo instante, con esa seguridad que intuí al verla, en breves minutos fue terminado su trabajo.
Ya casi éramos grandes amigas. En un momento concreto le vi un tatuaje muy original y le pedí me lo enseñara. Tenía además un montón por todo el cuerpo.
Le comenté que si no la importaba le iba a hacer un relato en mi blog. Accedió encantada y le mandé posar para que pudierais verlo de cerca.
Se ha tatuado una tijera, la misma que maneja con enorme soltura.
Me comentaba que a veces escucha que no es tan difícil cortar el pelo. Ella se sonríe porque sabe muy bien que lo suyo es vocacional y lo vive como una verdadera artista. El artista pone pasión y sabe sacar su creatividad a flote en aquello que emprende.
No es nada fácil dar forma a una cabeza para que luzca soberana...
Ella me lo ha demostrado hoy.
Me despedí sonriendo y con un montón de ideas en mi cabeza recién pelada para mi relato.
El otro día tuvo lugar una recepción oficial que le ofreció el Ayuntamiento de Pamplona a la flamante ganadora de Operación Triunfo 2017, Amaia Romero que venía con su compañero, Alfred Garcia. Ambos han sido elegidos para representar a España en el Festival de Eurovisión. Ella es de Pamplona y a lo largo del concurso se ha sentido muy orgullosa de serlo.
No es que yo haya seguido el programa completo. He visto alguno de ellos y la final, pero con mi espíritu de reportera no pude resistirme y acudí a la cita para poder contaros en primera persona lo que allí viví.
A las cinco de la tarde me puse en camino y ya en el autobús se podía ver el ambiente de gente joven que ilusionada iba al encuentro de sus ídolos musicales.
Al llegar al centro se notaba la algarabía de chiquillos que en grupo aligeraban el paso para llegar y coger un buen sitio para verles.
Una vez allí, la plaza estaba casi llena y me subí a un banco para verlo mejor y poder hacer mis fotos y vídeos. No me sentía con fuerzas de meterme entre la muchedumbre pues me agobio mucho con la claustrofobia.
Con mi móvil comencé a hacer un vídeo en directo para mis seguidores de Facebook. Me fascinan los directos. Poder contar en ese instante lo que está ocurriendo me atrapa de tal manera que disfruto muchísimo y me lo tomo muy en serio...jejeje.
A mi lado una chica muy joven hacía lo mismo con su flamante móvil último modelo. A los pocos minutos se unió otro chico dispuesto a narrar lo que allí ocurría a sus amigos.. Los chavales me miraban divertidos al comprobar la diferencia de edad y mi entusiasmo.
En unos minutos la plaza estaba a rebosar.
Como si fuéramos reporteros de raza, los tres narrábamos al mismo tiempo cada minuto de la espera.
De repente un murmullo invadió la plaza y todos los ojos se dirigieron a la puerta central del Ayuntamiento mientras los aplausos y gritos se hacían más notorios.
Eran ellos que hacían su aparición por una calle lateral ante la alegría general de todos. Dispuse mi objetivo intentado inmortalizar aquel momento, pero unos brazos levantaron una enorme pancarta privándome de toda visión posible.
Fueron unos momentos intensos, apasionados, locos, en los que me dejé llevar del fenómeno fans como una más. Quise sentirme joven adolescente y gritar con ellos sin miedo al ridículo saboreando la vida. Luego, cesaron los gritos y los aplausos y los ídolos desaparecieron.
Mientras la recepción, yo a dos manos- con la cámara y el móvil- trasmitía sin parar teniendo una audiencia enorme. Muchos de ellos seguidores de mi pueblo que estaban expectantes siguiendo el evento.
De repente se escuchó la voz de Amaia en la plaza disculpándose por no poder cantar porque estaba muy constipada y afónica pero que si lo iba a hacer, Alfred.
Amaia si que le acompañó al piano la canción que les ha hecho famosos "City of stars"
En el vídeo la podéis escuchar aunque no entera, porque quería grabar en directo.
Una vez terminada la canción, se abrieron las puertas del balcón y aparecieron, Amaia y Alfred. Apenas me dio tiempo de hacer buenas fotos, porque grabar impide prestar toda la atención requerida. Ante la foto o el vídeo, la mayoría de las veces escojo el vídeo porque me parece más inmediato.
No me llevé la cámara réflex y la luz de la tarde ya no era buena. La calidad es mala, pero os podéis hacer una idea.
Amaia, es una chiquilla que posee una naturalidad maravillosa, una ingenuidad casi infantil que ha conquistado al público, pero además tiene un talento musical extraordinario y una bonita voz. Cuando sube al escenario se crece de una manera espectacular y es capaz de trasmitir un mundo inmenso de sentimientos y emociones.
Hacía una tarde muy fría, por eso, Alfred se arrebujaba en su abrigo mientras, Amaia con su enorme sencillez, ingenuidad y alegría disfrutaba del momento. Rodeada de su familia, incluso su abuela a la que nos presentó, con el pañuelico rojo gritó ¡Viva San Fermín" "Gora San Fermín"
Nos preguntó si íbamos a ir al Concierto que tendrá lugar en Pamplona en Junio y nos agradeció el haber comprado las entradas que eran muy caras por cierto, dijo con enorme sencillez y simpatía.
Los vídeos hablan por si solos de los momentos vividos. Ahí os les dejo.
Los chavales al final del acto esperaron con inmensa paciencia su salida del consistorio. Cuando por fin les pudieron ver a pie de calle, el entusiasmo se duplico .
Os confieso que me costó acudir al evento porque hacía una tarde infernal y no tenía muchas ganas, la verdad, pero últimamente me he propuesto no privarme de lo que la vida me ofrezca. A mi edad ya no puedo dejarlo para más adelante...jejeje.
No me arrepentí, porque por unas horas fui una más rodeada de chiquillería y haciendo algo que me tanto me gusta; contar lo que mis ojos ven.
Era la tarde del día de Reyes y estaba yo contemplando el horizonte por la ventana, cuando de repente observe un Dron que hacía filigranas en el cielo.
En un jardín cercano se podía ver a un niño dirigiéndole con gran pericia. El aparato tan pronto subía como bajaba, mientras daba volteretas de acá para allá bajo la atenta mirada del chiquillo que ponía todo su empeño en maniobrar los mandos para volar cada vez más alto.
Yo no perdía detalle de aquel espectáculo asombroso, mientras pensaba en la ilusión del pequeño al recibir aquel peculiar regalo la noche anterior.
Me lo imaginaba dando botes de contento junto a sus padres y hermanos en esa mágica noche cuando sus Majestades los Reyes Magos de Oriente le obsequiaron con aquel juguete. Apenas tenía diez años, rubio de ojos azules y ademanes inquietos. Se le podía ver allá abajo en el jardín intentado surcar el cielo de la ilusión cuantas veces fuera necesario sin cansarse.
Un poco más allá, un gato callejero le miraba atentamente e incluso hacía ademán de ir tras él confundiéndole con un inocente pajarillo.
Se sentía poderoso con tan solo apretar un botón y eso le excitaba enormemente. Hasta mantenía un diálogo con la máquina que apenas yo podía escuchar por encontrarme un poco lejos.
Yo seguía con enorme interés cada uno de sus movimientos y hasta le animaba a subir y subir...
Siempre me gusta escribir sobre las ventanas que son como los ojos de las casas. Me inspiran en mis relatos, por eso decidí escribir sobre ello intentando no perderme ni un detalle de aquella escena.
De la casa salió una niña animándole en su lucha por dominar aquel artefacto que a mi se me antojaba muy difícil de manejar. Y lo digo con conocimiento de causa, pues al hijo de mi sobrina de una edad muy parecida a la del niño de mi historia, también le habían regalado uno para Reyes y pude seguir las clases que su padre le iba dando hasta hacerse con él. Incluso grabé algún vídeo en directo en Facebook.
Me pareció difícil su manejo, pero al mismo tiempo me atraía de manera muy especial. Soy una forofa de las nuevas tecnologías y siempre estoy dispuesta a aprender algo nuevo. Sobre todo, que algunos de estos aparatos llevan una cámara incorporada y en otros se puede incorporar con la intención de grabar desde las alturas.
¡Madre mía que maravilla!
¡Con lo que me gusta grabar vídeos!
Pero volvamos a mi relato.
El niño se quedó solo de nuevo, mientras intentaba una vez más que el Dron subiese al máximo de altura para sentirse poderoso.
Y de repente ocurrió, que subió tan alto que llegó al tejado dando pequeños saltos de canguro. Por unos momentos pareció perder el control, pero una y otra vez apretaba el botón y lograba hacerse con él. El espectáculo era magnífico y yo me sentía feliz contemplándolo.
El niño gritaba, corría, saltaba...
Parecía que quería acompañar al juguete en sus acrobacias.
Como mi ventana estaba al ras de su tejado, lo veía ahora de manera privilegiada. Aquel pequeño niño no se había percatado de mi presencia. No se imaginaba para nada tener tan singular espectadora.
De repente ocurrió algo inesperado. El aparato en su loco virar se perdió en el horizonte y de la vista del niño y salió disparado por encima del tejado. Sin rumbo saltó por la calle de al lado hasta perder altura y caerse en un jardín cercano.
Ante aquel incidente inesperado, intenté quedarme con el lugar donde cayo para avisar al pequeño. Y efectivamente a los pocos minutos salió en su busca muy compungido en compañía de su madre y hermana sin saber donde había ido a parar.
Desde arriba le llamé gritando para que me oyera pues estaba en un tercer piso. Un poco desorientado intentaba saber de donde provenía la voz hasta que dio conmigo.
Le señalé el jardín donde había caído y se dirigió a la casa para que le ayudaran a buscarlo. Al rato salió con las manos vacías y un enorme desencanto.
Siguieron buscando por los alrededores sin poder localizarlo.
Yo casi con señas le animaba a buscar desde la parte de fuera en el seto del jardín que era donde le había visto caer, pero nada...
Hasta que se le ocurrió dar al botón del mando y de repente salió volando de entre el seto efectivamente.
La aventura había tenido un final feliz. Aquel juguete travieso había querido asustar a un niño decidido a volar como fuera.
Desde abajo me dedicó la más bella de las sonrisas como recompensa.
El sol se despedía en el horizonte mientras yo había sido testigo de una hermosa aventura.
Estreno yo los Carnavales este año en Zizur Mayor y quería contaros un poco lo que he vivido. Para ello he estado muy pendiente del programa de actividades para no perderme ninguna. Claro que el mal tiempo me ha hecho desistir en alguna de ellas, pues con la lluvia se empaña el objetivo de la cámara, las gafas y el móvil y no se puede trabajar.
Espero el próximo año poder hacer un reportaje completo.
El sábado amaneció lluvioso, pero me hice la valiente y a la hora señalada allí estaba yo con mi cámara para cubrir el evento.
Unas notas musicales me llevaron hasta ellos. Eran el Grupo Birariak que bailaban sin miedo al frío y la lluvia llenado de alegría el lugar.
La magia, el color y la tradición se habían dado cita allí.
Ataviados con vistosos trajes y tocados con sombreros de colores, hacían las delicias de los allí presentes.
Personalmente estaba encantada. Era la primera vez participaba grabando y haciendo fotos de aquel magnífico espectáculo y me dejé llevar sin más.
Podéis imaginaros un poco de lo que viví viendo estas fotos que os muestro.
La música me embriagaba mientras trataba de no perderme ni un detalle de los danzantes.
Algunos iban vestidos de zíngaros. Se les conoce con el nombre de "Caldereros" Eran tribus gitanas que se desplazaban desde Francia y Centro Europa cada año para ofrecer los servicios a los caldereros y estañadores.
Para entonces la lluvia había cesado y todo era más fácil.
Al final como es habitual en mi, les mandé posar y accedieron encantados.
Cerca de allí se escuchaban las notas alegres de un pasacalles.
Era la Txaranga Delirium a la que ya conocía de la Festividad de San Andrés.
Me acerque a saludarles porque ya conozco a alguno de sus integrantes.
La mañana terminó tomándome un zurito con los integrantes del grupo Birariak que tuvieron el detalle de invitarme a pasar un rato con ellos. Incluso me han animado a participar de sus bailes en el local donde se suelen reunir para ensayar. Gente encantadora que tratan de mantener vivas las tradiciones. No recuerdo el nombre del que les dirige- ya lo siento- estuve hablando con él y es encomiable que dedique su tiempo a esta bonita labor.
Por la noche acudí de nuevo al mismo lugar para ver las danzas rituales de Carnaval alrededor del fuego.
Ritos ancestrales que las nuevas generaciones se encargan de actualizar.
El mal tiempo y la lluvia ha hecho que no pueda acudir a la quema de Tártalo. Un ser mitológico maligno con un solo ojo en la frente dedicado al pastoreo que secuestraba a los jóvenes y se los comía. Un cíclope antropófago al que se le quema en la hoguera sin ninguna piedad.
Espero el próximo año poder grabarle.