15 de abril de 2021

PASEOS POR PAMPLONA

 


Pamplona está triste.

¿Qué tendrá Pamplona?

Últimamente Pamplona no es lo que era.

Pamplona la bella, como me gusta llamarla desde que la descubrí, ha sufrido un cambio por culpa del COVID.

Ya no escucho música por calles y plazas, ni puedo ver las sonrisas de la gente al pasar.

Vamos escondiendo en la mascarilla nuestros miedos e inseguridades.




Aún recuerdo cuando hice estas fotos en la Plaza el Castillo una tarde de Primavera hace dos años.



Bullía la plaza llena de chiquillos intentado coger con sus manos la magia de las pompas de jabón.

Estuve largo rato observándoles.

Hoy por la mañana estuve en el banco para hacer una transferencia bancaria.

Había cola para entrar.

Ahora hay cola para casi todo: la frutería, el banco, las oficinas de hacienda...

Además, si quieres pedir dinero en efectivo tienes un horario muy restringido. No te queda otra que madrugar y, como llegues un poco tarde, no te atienden.

Para eso está el cajero, dicen, aunque apenas veas la pantalla cuando la da el sol.

No tenemos acceso a nuestro propio dinero. Parece que fuera de los banqueros.

Me atendió una chica muy amable. Después de haberle dado todos los datos que me pedía para hacer la gestión, me advirtió que me cobraría seis euros de comisión.

Qué iba a decir yo. Aceptar resignada a pagarlos. No me quedaba otra.

-¿Hay que guardar cola para `poner la cartilla al día? 

Pregunta un señor mayor.

-No, no hace falta, puede usted pasar.

Yo como él, también aprovecho para poner la cartilla al día. 

En esto no he evolucionado y, no me fio un pelo de las cuentas de internet.

Si, ya sé que es el futuro y nos quedará otra que pasar por el aro.

 Un hombre pasa cerca de mi. Lleva unos originales zapatos verdes. Camina presuroso, desafiando al asfalto y poniendo una nota del color de la esperanza.

Cerca, unas chicas jóvenes, hablan acaloradas. "Eso le pones una denuncia laboral y verás como se acaba" . Debe de ser algo serio, me digo a mi misma.

Me pierdo por la Vuelta el Castillo mientras escucho las notas de un acordeón.

Un hombre de un país lejano la toca cada mañana, mientras implora una pequeña limosna.

La mañana es cálida. No hace el viento frío de los últimos días.

Las gentes se dejan besar por el sol sentadas en los bancos o mientras pasean.

Me paso por el Corte Inglés para saludar a mi amigo, Arturo. Hace días que no le veo en el stand de belleza y me preocupa.

Voy creando lazos afectivos por donde quiera que vaya. No me quiero dejar morir de indiferencia.

Ya le veo.

Se le ilumina la cara cuando me ve. Podía ser su abuela.

Nos saludamos codo con codo.

¿Va todo bien?.

Arturo, ese rincón le llenas tú de luz, le digo picaronamente. No te vayas nunca. Le sonrío y me sonríe, mientras me pierdo por los grandes almacenes.

Una mujer sentada en en un banco habla temerosa: "Si no te identificas, llamo a la policía" dice a su interlocutor.

Buff...da un poco de miedo.

En Zara, todo es color.

La ropa de temporada con sus alegres colores lo inunda todo.

La moda actual no es muy atractiva.

O eso me parece a mi.

Paso de nuevo delante de la Oficina de Hacienda.

"Solo se atiende a clientes con visita concertada" leo en un cartel.

La gente se arremolina en una larga fila, mientras le preguntan al de seguridad algunas cosas que no tienen muy claras.

Un caos, dicen, un caos...

Estamos fichados. 

Nos van a sacar las entretelas.

Yo soy del Erte, yo del Ingreso Mínimo Vital.

Estos políticos son unos ineptos.

Escucho quejas y más quejas.

No está el horno para bollos...

Llega el autobús.

Hay relevo de conductor.

En un instante se cruzan personas de varios países.

Pamplona la bella, pequeñica, acogedora, alegre y cosmopolita.

P.D. No sé porque me ocurre que de repente se ponen las letras más grandes.

Misterios del teclado.


14 comentarios:

Macondo dijo...

Yo creía que lo de las letras lo hacía tú, para resaltar.
Con esos flashes nos has hecho una magnífica descripción de tu paseo por las calles pamplonicas.
Un abrazo.

Luz dijo...

Como todo lo que escribes, está impregnado de actualidad, de realidad, del momento.
Pamplona de siempre, igual y distinta con la gente que se ha transformando, lógico, porque todo cambió de golpe y sigue y sigue.
Hay tanto desorden, tantos obstáculos que ya cuesta enterarse de lo más simple, ir al banco o hacer trámites, una odisea. Y cuesta mucho no ver sonrisas; cómo algo tan natural siempre se ha convertido en no saber como están los demás sin el diálogo amable de paso que nos daba esa sonrisa.
La que afortunadamente nuestras tú al entrar y leer lo que escribes con tanta calidad.

Pitt Tristán dijo...

La realidad a pie de calle del efecto de la pandemia en la ciudad.

Saludos.

CHARO dijo...

He disfrutado de ese paseo y del Corte Inglés contigo.Besicos

Manuela Fernández dijo...

Yo conocí Pamplona en "tiempos normales" y me encantó, ahora me imagino está como todo, mal, adormecido, apesadumbrado... terrible.
SAludos.

llorenç Gimenez dijo...

Mari Paz.. Has descrito perfectamente en que se ha transformado la vida de las ciudades, nuestra propia vida, el ejemplo que pones del Banco, pasa en todos los órdenes de la vida, cualquier servicio todo es por Internet, incluso la medicina preventiva, si es que aún existe. Lo cual aísla más a las personas, pero sobre todo a esas personas mayores que no dominan para nada él online.
Se ha terminado disfrutar de las tabernas de la Plaza del Castillo, o de la calle de la Estafeta, ese picoteo con los amigos, esperemos que un día podamos volver a la normalidad, no a la esta nueva normalidad y que si llegamos tú y yo lo podamos ver..
Un abrazo..
PD. Cuando la letra te salga de diferente tamaño > La seleccionas toda > vas a la franja superior de tareas > seleccionas el icono de las dos T (tamaño, fuente) > selecciona el tipo de letra (Mediano o Grande) la que quieras. Pero OJO sobre todo tiene que estar todo el texto seleccionado en ese tono azul...

Enrique T.F. dijo...

Ay, Maripaz, tu teclado es un bendito conocedor de lo que puede sufrir un lector con la letra chica. Gracias, teclado.
Entrañable relato a modo de agenda fotográfica de tu paso por la Pamplona de la pandemia. Me ha encantado, sí, yo soy un amante del relato, del "holaquetal", del hacer amigos por la calle y que por donde vaya, me gusta sentir a las personas y saber lo que sienten.
Repito, me ha encantado. Bravo.
Feliz noche.

Sara O. Durán dijo...

Diferente a lo usual, pero poco a poco volverá lo festivo a esa tierra hermosa, para que recobre toda la belleza y alegría.
Un gran abrazo.

Teo Revilla Bravo dijo...

Bello canto a una ciudad entrañable que te ha ofrecido tanto y como tantas otras hoy está entristecida por culpa de este mal que nos aqueja. Volverá la sonrisa, las canciones y charangas, las anécdotas, los juegos de los niños, los ancianos en el parque relajados; volverá la vida, amiga mía y sentirás la alegría iluminar tu rostro.
Gracias por regalarnos tanta sensibilidad en tu magnífico pots.
Fuerte abrazo.

RECOMENZAR dijo...

No la conozco solo se que mis antepasados son de Pamplona
bellas tus fotos querida

Rud dijo...

¡Estimada Maripaz!
Para mí Pamplona, situada en el país Vasco, es sinónimo de actividad científica en la Universidad de Navarra, de Sanfermines y toros embolados.
En verdad has descrito a la perfección, situaciones que estamos viviendo por la pandemia.
El asunto de realizar pagos y transferencias por Internet, deberíamos comenzar a acostumbrarnos; sí eso nos alejaría más del trato con otros seres humanos, pero es lo que tenemos en este momento.
*_*Cuando la letra que estemos utilizando en el ordenador cambia de tamaño, hay seleccionar el párrafo afectado, se pone de un color azul; vas a inicio (arriba a mano izquierda), cerca del tipo de letra se encuentra una flecha que despliega los diferentes tamaños, escoges el tamaño y sigues normalmente.
Ha sido un gusto leerte. Deseo que te vaya bien en todo.
Un gran abrazo.

Ikana dijo...

Creo que estamos todos un poco igual... lo cual es una caca de vaca...

AMALIA dijo...

Algún día volverá la alegría que perdimos.
Y podremos vivir con normalidad...
Excelente tu escrito.
Un beso, Maripaz.

Tesa Medina dijo...

Disfruto mucho de estos paseos que nos va relatando y que vivo contigo como si estuviera ahí, se nota tu ternura y empatia, y esas ganas de vivir y sentir que ya tienes ganas que se expandan sin restricciones.

Volveremos a la normalidad, Maripaz, aquí en Madrid que tenemos una Presidenta "vivalavirgen" y no nos han cerrado los bares, las terrazas están llenas de gente y se rien como siempre; lo único que ves más mascarillas, algunas puestas en sus sitio entre trago y trago, y las más como bufandas, en la frente a modo de visera, y hasta colgadas de las orejas.

Preciosas fotos, y perfecta la textura de las burbujas y sé que no es fácil que te salgan así de bien.

Un abrazo,