23 de octubre de 2015

IN MEMORIAM


Se nos acaba de ir Francis silenciosamente.
Francis, era un alma buena, un ser excepcional, un hombre divertido, carismático, alegre, genial, amable, todo un personaje, "la alegría de la huerta", que se suele decir...
Apenas se nada de su historia. Como no he vivido aquí durante muchos años, le he descubierto hace poco, pero le tenía un enorme cariño.
Esta preciosa fotografía se la hizo un familiar suyo, fotógrafo, y me la ha cedido para rendirle un homenaje en el Baúl de Laika.  En ella se refleja muy bien su manera de ser. Era un luchador nato, y aunque sabía que su estado de salud era grave, jamás se dejo vencer por la derrota. Su signo siempre era el de la victoria.
Aceptó con enorme serenidad y entereza su destino, pero supo amar cada uno de los momentos que la vida le dio de regalo.
 ¡Gracias, Miguel por la fotografía!
En principio, no pensaba yo hacerle una entrada en mi blog. Tampoco quiero tener una sección de necrológicas para aumentar el morbo de los lectores. Pero, hay personas en los pueblos que dejan una huella indeleble y les rindo mi particular recuerdo para de alguna manera hacerlos eternos en la red. Siempre de un modo entrañable.
Además, puse una pequeña semblanza a su memoria en mi muro de Facebook, y me vi desbordada por cantidad de personas que le querían y se sentían enormemente afectados por su marcha.



Francis, por lo que han contado ha trabajado durante muchos años de camarero en el Equus, un bar muy conocido de la localidad. Pude ver muy afectados a sus dueños en el tanatorio y en el funeral, por su muerte. Esta caricatura se la hizo su amigo Adolfo.





Es allí donde ha dejado una impronta de su particular manera de ser, atendiendo la barra con su habitual gracia y buen humor.
Me he encontrado esta caricatura por la red, que por lo visto que se la hizo Adolfo Arranz, un artista y buen amigo suyo, que desde la distancia- pues se encuentra en un país lejano- ha vivido intensamente su duelo.
Seguro que si yo hablase con varias generaciones de chavales, podrían contarme cantidad de anécdotas de él, pero no he tenido tiempo ni ganas, pues estoy muy afectada con su marcha. Si más tarde puedo ampliar conocimientos por parte de su familia, los iré añadiendo a esta pequeña crónica.



En esta fotografía se le puede ver con su amigo Caco. En la festividad de Santa Marta, patrona de los hosteleros, se suele homenajear a los que se han jubilado después de ejercer durante años esta profesión.
 La pena, que no grabé el momento en el que nos dedicaron unas palabras a los allí presentes, porque sería un documento gráfico de incalculable valor, dada la fama de estos dos personajes en el pueblo.


Alguien, hizo este divertido montaje con otra fotografía parecida. Y es que Caco, esta ligado al mesón la Chuleta, donde su especialidad han sido de enorme éxito sus famosas "patatas bravas"y el secreto mejor guardado, su salsa...


En esa ocasión les regalaron un reloj de la mítica relojería Aparicio, y había que verles disfrutar como dos chiquillos cuando les hacían entrega de tan valioso objeto en un acto cargado de simbolismo.


Al terminar la Santa Misa, les mande posar para mi .Se les puede ver muy elegantes para la ocasión.



Y a la salida le pude hacer esta fotografía con amigos suyos del gremio.








A lo largo de la comida de fiesta en ese día bajo la carpa, se quiso retratar con sus amigos. Disfrutó mucho a lo largo de la jornada haciendo bromas como siempre y rodeado de afecto por parte de todos.



Me he encontrado por la red, esta simpática foto de Francis con el dueño del Equus
Quizá se la hicieron durante algún partido de la Selección Española.


Rebuscando las fotografías que le he hecho me he encontrado esta vestido de nazareno.


Yo conocí a Francis de manera casual cuando me instale de nuevo aquí. Tomaba yo un pincho de tortilla en el Santa Marta, y se me acercó con su natural gracejo.
¿"Eres la del Baúl de Laika, no?"
Le mire sorprendida, y con su sonrisa picarona me cautivó para siempre.
Me contó que leía mi blog y mis reportajes de la vida del pueblo y que le encantaban.


Desde aquel momento le considere mi amigo. Mas tarde pude conocer a su madre y hermano y nuestra amistad se afianzo.
Esa madre buena que siempre estuvo ahí, hasta el final. Que le cuido como solo las madres saben hacerlo.  Ella me podría contar muy bien como era su hijo querido. Desde aquí la envío un beso para aliviar su dolor.
Y ese hermano estupendo, que siempre iba a su lado como un fiel guardián.


Estas fotos se las hice el año pasado, creo, cuando la nieve nos visito de manera especial.
Cuando me veía con la cámara, no dudaba en llamarme aunque fuera a voces...
Me encantaba hacerle fotos, porque procuro siempre rescatar la belleza de la vida, y su sonrisa me trasmitía esa belleza natural de las personas sencillas y buenas.


Este verano pasaba yo por delante del Bar Triana, cuando a través de los cristales le vi en muy buena compañía. Me habían llegado noticias durante mi ausencia- estuve una semanas en Pamplona- que había estado muy malito e ingresado en el hospital.
No lo dude un instante. Como llevaba la cámara, quise inmortalizar aquel momento rodeado de buenos amigos y su fiel hermano.
Le abrace mientras me daba cuenta de lo desmejorado que estaba. Pero su alegría permanecía inalterable, e hizo bromas como siempre.




Otro día, este verano, a la orilla del río, le hice esta fotografía sin saber que sería la última.
Estaba muy mejorado y sonreía esperanzado.
Le presente a mi amiga de Sevilla que pasaba unos días en mi casa. Charlamos un buen rato y se despidió alegre por la vereda.
Y así le voy a recordar siempre. Al lado de ese río nuestro, sonriendo a la vida...

Después, me llegó la noticia de su muerte. Pude llorar ante su féretro y abrazar a su madre y hermano en el tanatorio.
A la hora del funeral, la plaza adyacente a la iglesia, estaba repleta de familiares y amigos que habían venido a darle un último adiós.
Un enorme silencio invadía el lugar, mientras cada uno luchaba como podía por mantener a raya sus emociones.
Cuando apareció el furgón con sus restos, su hermano y varios amigos portaron su cuerpo hasta el atrio de la iglesia.
Estaba a rebosar. Nos habíamos congregado allí para devolverle amor por amor y me le imaginaba sonriendo como siempre, viéndonos a todos.


Me quedo con esta simpática fotografía de hace un par de años.
Celebraban su 25 aniversario, "Los Dispersos", un grupo de la localidad, con un concierto, en las fiestas del pueblo.
Francis estaba radiante, pues son muy amigos suyos. En toda la noche no paro de bailar.
Yo, me había comprometido a grabarles para hacerles una entrada en mi blog, y él no paraba de revolotear a mi lado. Intentaba esquivarle porque veía que me iba a estropear alguna toma.
Pero una de las veces, me dijo al oído: "Maripaz, quiero hacerme una foto contigo" En un descanso, nos la hizo una amiga que pasaba por allí.
La guardare como un bonito recuerdo.




Todos te vamos a echar mucho de menos. He hablado con  Marta, tu vecina de siempre, y que tiene un precioso bebé al que amabas desde que nació de manera muy particular, que el niño también te va a extrañar. Juntos planeabais poner el árbol de Navidad próximamente.
Con cualquiera que hable se siente muy afectado por tu marcha.



A él le dedico este vídeo que grabé la mañana de su partida, allá donde se encuentre...
Es como un canto a la vida, esa vida que él tanto amaba...


¡Hasta siempre amigo!

18 de octubre de 2015

RAICES


Aquel día, se sentó a la orilla del río con su pies descalzos no sin antes haber pisado la hierba sintiendo su humedad entre los dedos.  El susurro del viento la llamaba, mientras la tarde se alejaba pletórica de belleza.
  Amaba el río y la tierra, y necesitaba tomar conciencia de sus propias raíces.
Era como un ritual que solía hacer con frecuencia sobre todo con la llegada del buen tiempo.
Necesitaba sentirse viva y escuchar palpitar las entrañas de la tierra, pudiendo pasar largos ratos abstraída en sus propios pensamientos, o dejándose llevar sin más, mientras el sol le besaba la cara sin ningún recato.



Aquel río estaba ligado a su historia, y de alguna manera siempre volvía a su ribera cuando necesitaba reencontrarse con ella misma.
El agua purificadora se le antojaba que era capaz de limpiar todo lo malo de su pasado, y hasta que no la palpaba con sus pies y manos no se sentía redimida.


Alimentaba sus raíces con la constancia del regreso.
 Le gustaba abrazarse a los chopos cuando llegaba el otoño y se vestían de amarillo, porque desde siempre había tenido una enorme complicidad con ellos . Eran viejos compañeros que guardaban sus secretos con la altivez señorial de su presencia.


Pensaba, que los recuerdos se quedan prendidos por los caminos que recorremos y que siempre podemos recuperar cuando volvemos a ellos.
Bien es verdad que le gustaba sentirse ciudadana del mundo, pero sentía muy adentro que hay que conservar las raíces porque el desarraigo te hace vulnerable.


De vez en cuando se perdía por los viejos barrios del pueblo intentando rescatar historias de pequeños heroísmos, de amores apasionados, de misterios por descubrir...
La esencia de un pueblo esta en sus gentes y sus historias.
Y era en los barrios donde encontraba la magia escondida de los seres humanos, con los que acababa teniendo una conversación confidencial, sabiendo que la riqueza esta en la comunicación y era de vital importancia no tener ninguna prisa.


Tan solo se empañaba su ilusión, cuando de año en año se enteraba de la marcha de alguno de aquellos ancianos que le habían contado sus cuitas.
Una enorme pena se adueñaba de ella, al ver esas casas vacías con las malas hierbas en el jardín y las manzanas de la cosecha sin recoger. Casas muertas llenas de recuerdos .


Siempre llevara con ella las calles, los paisajes, los recuerdos de sus raíces, porque de alguna manera ya forman parte de ella.