30 de octubre de 2017

REBELDIA


Una vez más, se puso el mundo por montera subida a los tacones de sus zapatos. Siempre fue una mujer insumisa con una personalidad bien marcada.
Ya desde niña bien pequeña, elegía como quería ponerse los calcetines saltándose las normas. Era capaz de ponerse uno de cada color como desafiando a su madre y al mundo.
Esa característica suya le acompaño a lo largo de su vida como parte de su esencia.
Y no pudiendo evitar ese incorformismo, fueron muchas las veces que se puso los calcetines diferentes como reivindicando que ella era única y no estaba dispuesta a formar parte de una uniformidad que la asfixiaba.
Jamás rindió pleitesía a nadie, pues su espíritu libre le impedía arrodillarse ante cualquier interés que menoscabara su dignidad.
No estuvo exenta de críticas feroces, dado que el rebelde con su desacato y desafío a la autoridad, no está bien visto en una sociedad adulterada por un cómodo relajo y un conformismo que mata los sueños y las conciencias.
Pero es que la rebeldía tiene otro componente que olvidamos a veces, y es que el indócil es duro, fuerte, tenaz...
La rebeldía auténtica, no se puede confundir con la agresividad, propia de espíritus débiles.
Ella supo mantenerse fiel a si misma mientras la vida le fue llevando de acá para allá .Evolucionó y maduro su personalidad, sin dejarse morir por la indiferencia que da el paso de los años.
Su espíritu siempre tuvo el empuje de su infancia cuando era capaz de ponerse un calcetín de cada color dispuesta a afrontar su propia vida.

P.D. Dedicado a Irene.