23 de septiembre de 2009

El final del verano

El final del verano habia llegado a su fín. Silvia,apretujaba entre sus manitas,un pañuelo de colores, mientras las lagrimas resbalaban por sus mejillas .A su ládo, su amiga Margarita, intentaba, no llorar también
.
Se habian conocido una mañana de Julio jugando en la plaza. Sílvia solia venir de vez en cuando a casa de su abuela durante los meses de verano y Margarita, vivia a lo largo del año en Santander . Un matrimonio amigo de sus padres, la traia con ellos, una vez acabado el curso en la escuela , para que disfrutara de la sencillez de la vida del pueblo.

A Sílvia, le gustaban las muñecas; tenia su carrito donde las paseaba con sus mejores galas .A la hora de la merienda,sacaba un biberón de una pequeña bolsa, y se lo ponia en los lábios, imitando a tantas madres que a aquellas horas, hacian lo mismo, con sus bebés.

Los ojos de Margarita, tenian un mirar profundo, lleno de misterío .El pelo, ensortijado ,y muy morena la piél .Imitaba también a su amiga, haciendo lo mismo, con su propia muñeca.

Las dos niñas, reian y gritaban de felicidad, cuando jugaban a esconderse entre lo más recóndito de los soportales de la plaza. Era una rísa clara, cantarína,despreocupada, auténtica,llena de la felicidad verdadera.

Sus juegos , sus carreras, sus risas, eran observadas, la mayoria de las veces, por Carmen, una mujer madura, con un espiritu joven, amante de la vída y la alegria.

Acababa de quedarse viuda, y lamía las heridas de su corazón ,contemplando la alegria natural que salía a borbotones de aquellas niñitas .

Al ver como sus caritas infántiles rojas por el ír y venír y sofocadas por el calor de la tarde y sus vestidos ajados por el polvo, recordaba su propia niñez , para no dejar morir dentro de sí, las ganas de tirar para adelante .
Cuando pasados los meses de verano, las niñas, se despedian llorando hasta el próximo verano, a Cármen, también se le rompía un poco de su álma.

La plaza, se llenaba de nostalgia, esperando sus risas y juegos infantiles, de nuevo.La fuente, suspiraba fuertemente , anhelando , que pasara pronto el invierno ,para disfrutar de aquella alegre algarabía.

Pasaron los meses frios, la fuente sufrió las heladas, la nieve, lo cubrió todo con un bonito manto, realzando su belleza.

La primavera llegó con toda su belleza y por fín, el verano hizo su aparición.

Carmen, descubrió de prónto , a Silvia y Margarita, sentadas en un banco ... ¡ Como habían cambiado ! No tenian su carrito con sus muñecas . Lo habian sustituido, por un MP3 , último modelo y escuchaban música al unisóno con los mísmos auriculares. Habian crecido mucho,su belleza,se mezclaba con su ingenuidad, dandóles un áire misterioso.

En el banco de al ládo, unos niños de su edad,hacian un poco,el bruto, para hacerse notar. Éllas,con miradas llenas de complicidad,les seguian el juego. Habian descubierto, otra manera de jugar en la vida...

Como pása el tiempo, susurró Carmen para sus adentros, y se alejó suspirando y deseando no perder núnca, la ilusión por vivír.
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