23 de diciembre de 2015

¡FELIZ NAVIDAD!


Estamos a las puertas de la Navidad y se nota en el ambiente de la calle. Yo, me he querido meter en una bola de ilusión, de esas que se cuelgan en el árbol de cada una de vuestras casas, para desearos unas felices fiestas y agradeceros vuestra compañía.
A punto de terminar un año y comenzar otro, uno suele hacer balance y llenarse de buenos deseos llenos de tópicos, como algo que forma parte de la rutina por estas fechas.
Nos aguardan días de reuniones familiares y grandes comilonas.
Para los creyentes, la tradición cristiana rememora el Nacimiento del Niño Dios y la Iglesia en su liturgia lo celebra con enorme solemnidad.
Quiero yo este año con esta entrada recopilar alguno de los vídeos que he ido grabando en las navidades de años anteriores y que están archivados en el blog.
De alguna manera volverlo a vivir, y además porque este año no voy a grabar ni hacer fotos. Ya sabéis que me he tomado un tiempo...




Comienzo con una recopilación de fotografías de muy mala calidad, pues entonces no tenía la cámara réflex y era una novata en esto.
La música de villancicos andaluces me encanta. No en vano me he pasado en el sur, toda mi vida...





Esta es la Navidad de 2010. La Escuela de Música preparo este año una cabalgata con personajes de Disney y los niños disfrutaban muchísimo.
Se les puede ver muy pequeñitos.
También podéis observar que no manejo muy bien la cámara a la hora de grabar. La muevo mucho y es un mareo. Poco a poco aprendí a hacerlo mejor.







En estos vídeos se puede ver la actuación del Coro de los Alumnos del Colegio Amor de Dios, que en la actualidad esta cerrado.
Entonces grababa tímidamente desde muy lejos. Mas tarde perdí la verguenza y me fui acercando más y más...
También una actuación de las madres.






En el año 2011 me dio por grabar vídeos divertidos sacando mi vena gamberra.



Del mismo año es este montaje que hizo Eduardo con algún vídeo grabado por mi desde el Ayuntamiento mostrando el Belén que la Asociación Cultural Barrio Barruelo monta a los pies de la "Casona" un palacio de estilo barroco.






Este año la Escuela de Música, salio por las calles con una cabalgata de Papa Noel llenado de alegría cada rincón.



Y en Supermercados Erosky, los niños pudieron entregar a un Papa Noel muy cariñoso su carta mientras le contaban sus cuitas...
El tiempo pasa volando...
Todos hemos cambiado. Tan solo hay que vernos en los vídeos que os muestro.



La Coral la Reana de Velilla, también colabora en el festival ofreciéndonos sus maravillosas voces.



La Escuela de Música organizo un festival en la Iglesia de Santa Bárbara.



El Coro de la Parroquia de Santa Bárbara, también puso su granito de arena y nos deleitó con una alegre villancico.
Como grabo desde muy lejos y con las luces en el frente, no han quedado muy bien los vídeos.



Se podía ver un gran ambiente . Todos cantaban villancicos.




Las madres de los alumnos del Colegio Amor del Otero colaboraron con este bonito villancico, pero se me acabó la batería y no pude terminar de grabarles.



Y las madres del Colegio Amor de Dios, no quisieron ser menos...

De momento, hoy llego hasta aquí. Si tengo un rato subiré el resto de años para los que os encontráis lejos del pueblo.

¡FELICES FIESTAS!

18 de diciembre de 2015

PASITOS


Pasitos, por las callejas de este viejo mundo cansado y achacoso que iluminan las noches de negras sombras, mientras la inocencia que no entiende de viejos rencores y resabiados consejos recorre la ciudad dispuesta a saciar su curiosidad recién estrenada.
Unas veces esos pasitos poseen la seguridad de quien nada tiene que perder, y se lanzan a correr llenando de risas y besos la tarde.
 Otras veces son pasitos inseguros porque aparece el miedo en el horizonte y se quiebra la voz temerosa.
De vez en cuando esos pasitos saltan charcos donde viven los duendes con sus fantasías para evadirse de las rutinas que matan la alegría cotidiana.
Pero al fin, pasitos...
Necesarios para recorrer la vida de cada uno. Mira que digo pasitos, porque cuando nos empeñamos en dar grandes pasos, corremos el peligro de ir de bruces al suelo.
Pasitos, y mochila a la espalda llena de sueños por cumplir. Caben en ella secretos, anhelos y todas las ilusiones del mundo juntas.
Mochila y pasitos de colores, porque se comienza a vivir y no hay lugar para la negrura de un horizonte incierto.
 Mochila con ojos de buho que acecha y se mantiene en vela por si acaso...
Pasitos, mochila y paraguas para cobijarse cuando arrecie la tormenta de la vida misma...


8 de diciembre de 2015

OLLAS FERROVIARIAS


Ayer tuvo lugar por segundo año el Concurso de Ollas Ferroviarias. Hubo gran afluencia de público a largo de la mañana, mientras los concursantes preparaban sus guisos de patatas con carne de vacuno cara al público, y considerando atentamente las bases del concurso.
Queriendo rescatar viejas costumbres nació este concurso. Rememorando la manera que tenían los empleados del Ferrocarril de la Robla, por entonces en pleno auge, de calentar su comida, por medio de un artilugio que permitía poner brasas de la misma locomotora dentro de él y poniendo la olla encima.


Este año he podido conocer a Alberto, uno de los organizadores y a sus amigos .





 Hicieron una rifa con productos exquisitos, y ofrecieron el dinero obtenido a el Club de Entibadores.
Había 28 participantes en el concurso, entre personas del municipio, país vasco y Mataporquera- Cantabria.



Algunos no suelen faltar a la cita rodeados de su familia, y este año han conseguido uno de los premios.


Se podía ver gran concentración en los grupos a la hora de preparar el guiso.



Con muy buena mano se cortaban lonchas de exquisito jamón para hacer más leve la espera...


El acto estuvo presentado por Jose, Iris, buen comunicador que domina como nadie el arte del micrófono.



























A las 13,30, el jurado fue desgustando cada una de las ollas para más tarde poder dar los premios a los mejores.
Dos miembros del jurado, Aimar y Carlos, llegaron desde Orduña- Vizcaya,  concretamente de la Sociedad Gastronómica Peña la Barca, y la Sociedad Romer, encargadas de organizar en su localidad diversos actos relacionados con el bacalao al pil pil, mientras que la segunda lo hace en relación al marmitako y la paella, según informan fuentes del Norte de Castilla.



Una vez finalizada la cata de las ollas por los miembros del jurado, todos los participantes quisieron hacerse una fotografía para el recuerdo.



Después, empezó la evaluación para conceder los premios.






Los premios estaban divididos en dos categorías: una general que contó con premios de 200, 150, 100, 75 y 50. y una local que tuvo dos premios, uno de 75 y otro de 50.
Los ganadores fueron la Sociedad Bilbao Kresal que obtuvo el primer puesto. Manu de Orduña, logro el segundo puesto y Candelas, de Guardo, obtuvo el tercer puesto en la general y el primero en la local.
En cuarto y quinto puesto, se lo llevaron las participantes locales, Sheila y Marisa Gonzalez.



Alberto, también me presento a su mujer y estuvo muy pendiente de mi y muy cariñoso a lo largo del evento. A los dos les dedico esta entrada.

30 de noviembre de 2015

EL SUEÑO


Aquella noche se quedó dormido mientras hojeaba la prensa digital sin apenas darse cuenta.
Fue todo muy rápido. Acababa de llegar de la calle donde comenzaba a helar, y al sentir una bocanada de calor al llegar a casa se sintió reconfortado.
Presuroso, se puso el pijama con el afán de estar cómodo. Después, ceno despacio saboreando los alimentos. Últimamente se había propuesto una y mil veces comer un poquito menos al observar las proporciones que estaba tomando su abdomen, pero una y mil veces también, se dejaba llevar por el placer de la buena mesa sin pensar en el después...
Una vez terminada la cena se dispuso a leer las noticias destacadas del día. Tenía esa costumbre desde que comenzó a manejar internet con facilidad. Apenas ya compraba el periódico de papel de toda la vida. Consideraba que las nuevas tecnologías eran una ventana abierta al mundo y una nueva manera de comunicarse, muy interesante.
Ya le podían decir los de su edad que habían llegado tarde. Todo era cuestión de aprender y ponerse a ello.
Apenas leyó los primeros párrafos, cuando sintió un suave balanceo en sus pupilas luchando por mantenerse abiertas. Se notaba calor en el ambiente. Poco a poco fue cerrando los ojos como llevado de un suave arrullo y el canto de una nana, y se quedo dormido.
En esa nueva dimensión, pudo ver a su lado un esqueleto puesto en jarras que le miraba atentamente.
De su cabeza salían una enormes raíces a derecha e izquierda. No tenia pies y se mantenía erguido encima de un árbol que le servía de pedestal.
Él, se quedo inmóvil vencido por  un miedo que le impedía toda clase de movimiento.
Quería huir de allí a toca costa, pero su cuerpo no le obedecía.
Entonces aquel siniestro personaje le susurró al oído: "Te estaba esperando"
Un intenso escalofrío recorrió su cuerpo ante aquella confesión.
De repente, se encendieron unas luces de colores en las ramas de su cabeza con unos atrevidos letreros que fue leyendo con enorme avidez. Honradez, Vileza, Amor, Egoísmo, Bondad, Soberbia, Traición, Amistad, Placer, Ira, Envidia, Pasión, Llanto, Perdón, Consuelo, Madre, Padre, Infancia...y así infinidad de palabras en mayúscula que trataban de hacerse ver. Todas ellas conectadas al árbol sobre el que se mantenía en pie.
Su estado de ánimo era más y más tenso sin entender muy bien su significado.
"Soy el árbol de tu vida"- le dijo. En mi se refleja tu historia y cada una de tus luchas por ser fiel a ti mismo.
Así como sus ojos se cerraron sin que pudiera hacer nada por evitarlo, volvieron a abrirse sin proponerselo.
Intento desperezarse dándose cuenta que le pesaba la cabeza demasiado.
Bebió un vaso de agua fresca y suspiró con todas sus fuerzas.
Todo había sido un sueño...

M.Paz.

P.D. Este relato me lo ha inspirado un dibujo de mi sobrino Héctor.


17 de noviembre de 2015

RETAZOS DE LA VIDA DE CELIA (sexto capítulo)


El patrón del pueblo de Celia, era San Antonio y se celebraba el trece de Junio.
A pesar de que la mayoría de las veces el tiempo no solía acompañar y hacía frío,  era para ella la fiesta deseada a lo largo del año.
Apenas era una adoslescente llena de ilusiones y sueños, con toda la vida por delante.
En aquella época se vivía con más austeridad que en la actualidad, sobre todo si se pertenecía a una familia de clase sencilla. Por eso no era tan habitual estrenar ropa o zapatos.
Celia era presumida y muy coqueta. Por eso esperaba cada año con enorme ilusión poder estrenar un vestido nuevo para la ocasión.
Recordaba de manera muy particular unas sandalias último modelo de entonces, estrenadas para esos días de fiesta. Fue muy feliz con sus dedos al aire, como queriendo atrapar el camino que se abría ante ella pleno de ilusiones y sueños en libertad.
El pueblo engalanaba sus calles, y grandes y pequeños se lanzaban a disfrutar por unos días de aquel ambiente festivo.
Se olvidaban viejas rencillas y la felicidad de la vida se hacía eco por callejas y plazas.
Los gigantes y cabezudos arrastraban tras de si un gentío de chiquillos alborotadores que trataban de zafarse de los escobazos con que eran obsequiados por aquellos personajes.
A Celia le daban un poco de miedo aquellos capirotes de sonrisas a veces un poco malévolas, y  también los gigantes, que acentuaban su pequeñez y la intimidaban con su enorme estatura..
Pero le encantaban los pasacalles donde la música se adueñaba de los rincones resaltando con sus notas la belleza de la vida. Amaba la música y estaba bien dotada para el baile.


En su ilusión juvenil, Celia, pensaba que la vida de la gente del circo era única en vivencias al visitar pueblos y ciudades inimaginables.
Se le antojaba que debían llevar una vida pletórica de farolillos de colores, no tan monótona como la de ella. Y soñaba con ser trapecista, payaso, bailarina...
Se imaginaba un mundo idílico, porque a esa edad en que te acosan los sueños, la realidad te asfixia.
Lo que no quería ver ella, es que la vida de las gentes del circo no estaba exenta de sacrificio y esfuerzo como todas la vidas del universo.
Y es que a lo largo de su vida siempre le acompañó un puntito de bohemia que le mantenía viva y al que nunca quiso renunciar.
Cuando la carpa desaparecía, se llenaba de nostalgia. El circo se iba y con él sus ilusiones inventadas.


Lo que le gustaba de manera particular, era acudir a las barracas y disfrutar con sus amigas.
Aunque no corría riesgos. Tenía un vértigo enorme a las alturas y casi todas aquellas atracciones gozaban como incentivo, aquello que le producía un malestar incontrolable.
Alguna vez por no quedar como miedosa, se atrevió a subirse a las cadenas. Era un carrusel del cual pendían unas sillas sujetas por unas cadenas que giraban un y otra vez al aire. Nunca pasó tanto miedo cuando uno de sus amigos que se sentaba al lado, le fue dando vueltas y más vueltas hasta hacerla casi un nudo y soltarla de repente con toda su fuerza bruta.
Creyó morir en aquellos instantes que se le hicieron eternos, mientras las cadenas giraban como locas hasta deshacer aquel tremendo enredo.
Nunca más volvió a subirse.
Eran menos peligrosas para su manera de ver, unas barcas al ras del suelo, con capacidad para dos personas, donde el dueño te balanceaba según tus gustos y en las que se subía siempre que su economía se lo permitía.
Los coches de choque también le llamaban la atención pero sin abusar...
Le entretenía mirar las tómbolas donde se podían adquirir numerosos regalos disparando a una pelotita o un muñeco que salia de una especie de ventana. Si tenías la suerte de abatirle, conseguías un premio. Pero nunca se atrevió a tomar en sus manos una escopeta dado su carácter pacifista aunque fuera como un juego.
En otras tómbolas, la gente se arremolinaba con su boleto en las manos, esperando el sorteo donde se rifaba una muñeca o un peluche a veces enormemente grande y muy codiciado.
Sus puestos preferidos eran los del algodón de azúcar de colores donde la magia era dulce, dulce...



Solía, Celia, enamorarse cada año de los chicos que venían con las barracas.
Disimuladamente les observaba en su ir y venir por la plataforma de los coches de choque. Uno de ellos le gusto de manera especial, y acudía casi todas las tardes para verle y hacerse notar. Él, la ignoraba porque era mucho más mayor que ella y jamás reparaba en su presencia.
Una de aquellas tardes se balanceaba sobre unas barras tratando de llamar su atención, cuando de repente, se cayó al suelo todo lo larga que era...
Entonces, si...el joven mozo se fijo en ella, tratando de disimular una atrevida sonrisa maliciosa viéndola en tan lamentable estado...
Aunque compasivo la tomo de la mano y la levanto sin que hiciera demasiado tiempo el ridículo delante de los allí presentes.
A ella le bastó aquel gesto mientras ruborizada le daba las gracias mirándole a los ojos.
Pero aquel percance le sirvió para hacerse amiga de él. Y un día al final de la tarde, junto con su amiga y un amigo de él, quedaron para verse y salir a dar una vuelta.
Paseaban por la calle Mayor, cuando el hermano de Celia, les vio muy sonrientes. Pudo ver en el semblante de su hermano mayor, un rictus de desaprobación y temió que la abordara allí mismo para obligarla a dejarle plantado.
Los hermanos en aquella época eran guardianes fieles de sus hermanas privándolas de su propia decisión a veces, tratando de salvaguardar su honor.
No era la primera vez que ejercía de caballero andante rescatándola de galanes no deseados, mientras ella se rebelaba de su situación femenina.
 Y no eran pocas las trifulcas entre ellos, porque Celia era una mujer de carácter y muy segura de ella misma.

Continuará...

P.D. El resto de los capítulos se pueden leer en la sección de etiquetas a la derecha del blog y con el mismo título.