17 de mayo de 2017

FESTIVAL DE COROS Y DANZAS Y CONCENTRACIÓN DE PENDONES







Las calles se llenaron de colorido con los trajes regionales al ritmo de la música que invitaba a la fiesta.
Se celebraba el XXIV Festival de Coros y Danzas en el que participaban el grupo de Guardo. En las fotografías se pueden a algunas componentes.



En esta fotografía que añado que he cogido prestada de su página, se les puede ver a todos los del Grupo de Coros y Danzas de Guardo.


El grupo Rancho Carro- Queimado de Portugal.


Agrupación Folklórica la Sidrina de Asturias.


Y el Grup Folkloric O Donil de Alicante.


Amenazaba tormenta, pero con un poco de suerte los grupos pudieron desfilar por las calles del pueblo. Ahí os dejo este vídeo para que lo podáis disfrutar.







Luego, en la Carpa que había dispuesto el Ayuntamiento para la ocasión, pudimos ver sus actuaciones mientras se desencadenaba una tremenda tormenta .
Gracias a que hay gente que se implica en mantener el folklore, son muchos los niños que van aprendiendo los bailes. Cuando salen a escena, son muy aplaudidos por la emoción que causa el verlos bailar.
Hay que pasar el testigo a las nuevas generaciones si queremos mantener nuestras tradiciones y nuestro Folklore, que es el alma de la historia de los pueblos.









Ha sido un fin de semana repleto de actividades. Había gran expectación por la celebración de la II Pendonada provincial, porque se había recuperado el Pendón de Guardo y salía en la concentración después de haber sido bendecido como mandan los cánones.

https://www.facebook.com/maripaz.brugos/videos/10213466769687981/

https://www.facebook.com/maripaz.brugos/videos/10213466795408624/

A través de estos enlaces, podéis ver unos vídeo en directo de la ceremonia. Se me oye hablar como una cotorra, pero es que quería grabar y hacer fotos a la vez y era imposible.


Fue una ceremonia muy emotiva que pudimos vivir los allí presentes en el incomparable marco de la Plaza el Otero.

https://www.facebook.com/maripaz.brugos/videos/10213466378118192/

En este enlace se puede ver un vídeo en directo que grabe del ambiente y se puede ver el Pendón de Valderrueda, mi pueblo.


Con la iglesia de San Juan al fondo, ondeaban al viento los Pendones poniendo una nota multicolor a la mañana plagada de nubes.

https://www.facebook.com/maripaz.brugos/videos/10213466833289571/

Si pincháis en el enlace, podéis ver un vídeo que grabé en directo mientras una atrevida muchacha bailaba el Pendón.




Desfilaron cuarenta Pendones venidos de distintos pueblos de León y Palencia.

El vídeo que os muestro, se difuminan un poco los rostros, porque tenía mal configurada la cámara del móvil con el que lo grabé. Os pido disculpas.




Fueron acompañados por la Banda de Cornetas y Tambores de la Hermandad de la Virgen de la Soledad y las venidas de Alicante y Portugal.
La fiesta terminó con una comida de hermandad en la que se reunieron 400 personas.
Agradecer desde aquí a los grupos que vinieron de fuera su aportación a la fiesta y enviarles un saludo afectuoso.
En mi Facebook podéis ver todas las fotos que os hice.

11 de mayo de 2017

LLUVIA DE COLORES


El viento azotaba con fuerza las ramas de los árboles, mientras unas sencillas lilas que apenas acaban de nacer se bamboleaban de acá para allá. El espectáculo era bello a pesar de la vulnerabilidad de las flores y su esfuerzo por mantenerse erguidas. Era la lucha contra los elementos, el deseo de seguir viviendo a pesar de la tempestad que cruzaba el cielo.
Esa misma sensación la había experimentado muchas veces a lo largo de su vida cuando se había encontrado todo tipo de dificultades.
Llovía torrencialmente . Podía escuchar el tintineo de gotas de agua en su ventana, como una melodía que llegaba a ella desde muy lejos y la invitaba a salir de su prisión.
Desperezó sus miedos, abrigó lo mejor que pudo su corazón, se calzó las botas de la ilusión y se lanzó a la calle.
Pudo sentir en su cara una lluvia de colores que la acariciaba lentamente. Comenzó a saltar charcos como cuando era niña dejándose llevar mientras sus pies le iban llevando por la calles solitarias de la ciudad. Tan solo algunos transeúntes cobijados bajo su paraguas la vieron pasar sin prestarle demasiada atención.
Se sentía libre por fin.
El agua corría por su cuerpo lavando su pasado y llevándose todo el dolor y la angustia que le producía su recuerdo.
Sus lágrimas se mezclaron con la lluvia de colores mientras abría y cerraba los ojos una y otra vez.
Pudo ver en el horizonte colores nuevos que inundaban su existencia y un camino hacia las montañas por descubrir.
Iba tarareando una canción mientras su esbelto cuerpo se traslucía a través de su vestido empapado.
En un soportal se cobijaban algunos, que al verla pasar en ese estado la tomaron por loca, mientras la escudriñaban con su mirada viscosa y sucia. Pero ella no se detuvo. Caminaba entre la lluvia de colores hacia su propio paraíso.
Había tenido el valor suficiente de hacerlo. Se había puesto en camino y era lo que importaba ahora.
Largos años estuvo presa de su destino, dejándose morir lentamente. Sin atreverse a soltar amarras por considerar que el azar le había llevado hasta allí. Explotada, condicionada, manipulada, con las alas rotas y el corazón vacío.
Pero la lluvia de colores le había despertado de su letargo angustioso.
El agua redentora había cubierto su cuerpo y su alma de savia nueva. Sus pies iban ligeros de equipaje y sus ojos libres y esperanzados.
En su huida, no miraba hacia atrás. Corría y corría experimentado la libertad.
El camino era prometedor, no exento de peligros y luchas, pero  un nuevo ímpetu invadía su espíritu.
 La vieron perderse por él, mientras la lluvia de colores se despedía.

P.D. Dedicado a todos aquellos que un día tuvieron la valentía de salir de su prisión, sea cual fuere.

1 de mayo de 2017

MESÓN PORTALÓN


El Mesón Portalón cerraba ayer sus puertas después de 36 años dando servicio a sus parroquianos.


Para ello, Celia y Luis, sus dueños celebraron una fiesta de despedida.
¿Pero como llegaron hasta aquí esta pareja y montaron este negocio exitoso a lo largo de tantos años?
Es Celia la que me lo cuenta:
"Luis es de un pueblo muy bonito de la provincia de Burgos que se llama Orbaneja del Castillo. Siendo muy joven empezó a trabajar en distintos hoteles de Santander. Fue allí donde nos conocimos (trabajando en un hotel) y desde entonces hemos seguido juntos. Yo soy palentina, de un pueblo junto a Saldaña, también yo me fui a Santander a probar suerte y coincidí con Luis.



 Primero como novios y luego como matrimonio, siempre hemos dedicado nuestras vidas a trabajar honradamente y a crear una familia que son nuestro mayor orgullo.
Con el tiempo decidimos montar un bar por nuestra cuenta y fue cuando vinimos a Guardo. Primero en uno pequeñito que hay al lado del mesón y luego en el que hemos finalizado nuestra vida laboral.
Decirte que sentimos a Guardo y sus gentes como nuestras, ya que nos han dado todo lo que somos y tenemos".


Celia, es una mujer afable de sonrisa abierta, que cuando me puse en contacto con ella para que me contara su historia, lo hizo de una manera tan entrañable y bonita, que he querido transcribir sus mismas palabras.
Por eso cuando recién comenzada la mañana del Domingo, me invito a subir a celebrar la fiesta de su despedida no pude decir que no.
La pude ver por allí atendiendo a sus invitados de acá para allá y haciéndose fotos con ellos para el recuerdo.


Aunque llegué un poco tarde y ya había comenzado este vídeo de fotografías llenas de recuerdos desde sus comienzos que le había hecho sus hijos, aun pude ver algunas y hacer un pequeño vídeo.


Luis posaba en en Photocall con sus amigos muy divertido, mientras también atendía a sus invitados junto con sus hijos.


En su cuello lucía la medalla olímpica del jubilado que mostraba a unos y otros como todo un campeón. Y es que el trabajo de hostelería quema mucho. Siempre en acto de servicio se podría decir. Han sido muchas años al pie del cañón y bien se han ganado un merecido descanso.


Estuvieron en todo momento acompañados de familiares y amigos y Juan Jesús Blanco, el alcalde de la localidad acudió a saludar a estos vecinos muy queridos.






Fue un encuentro donde la alegría reinaba por los rincones y hasta se podía dejar por escrito en el libro de visitas el personal testimonio. Por cierto que me olvidé de hacerlo...






No falto la música para la ocasión y a lo largo de la mañana fueron muchos los que se acercaron a la despedida.

https://l.facebook.com/l.php?u=https%3A%2F%2Fdrive.google.com%2Fopen%3Fid%3D0B0YEDj51X3LFb284UHBsVUJwakE&h=ATMbqXl1OBcU4vdx5KYm_5vZel_-dpGpKiBkdrLikeQMvmSIc6comUoXJteDTLMRZLBOKnOjB2IfH1YVUuFh34Io83E2qzW2FxMULrll3LhdzhMyRdrxHvsBknM-4RNanLx4

https://l.facebook.com/l.php?u=https%3A%2F%2Fdrive.google.com%2Fopen%3Fid%3D0B0YEDj51X3LFZGVSOUc1dlptTlk&h=ATOe-9h16V6TBlqdDcGljtJsRhxyfca4yRDB_dCfqamnHBqQWVLGHnhddrrIxxsyCdauOy8WthYHweDXgnkrHh47B-z5wmMcd47Rf2I3VjmbIh9mN0Bniq6qle1AuYRvX6zN


 Hice varios vídeos en directo que podéis ver pinchando en los enlaces que os dejo hasta mi Facebook.


Alba, durante un tiempo trabajó con ellos y quiso también acudir a saludarles muy emocionada.


Su hijo, Héctor y su yerno, lucieron para la ocasión unas camisetas especiales...


Las mesas estaban a rebosar de tapas variadas para el público.
Nos apena que cierre sus puertas un lugar emblemático de este pueblo. Les vamos a echar de menos.
Esperemos que quizá pronto otros emprendedores como Celia y Luis, tomen el relevo y el Portalón vuelva a abrir sus puertas.
Por mi parte, desearles en su nueva andadura mucha felicidad. No es la primera vez que les dedico una entrada en mi blog. Con motivo del premio de lotería que dieron ya le traje a mi rincón.
¡Hasta siempre!

21 de abril de 2017

CRÓNICA DE UN VIAJE.


Son la 7,15 de la mañana, y me dispongo a ir a la estación de autobuses para coger uno que me llevará a León.
Parece que los dioses se hayan puesto de acuerdo para enviar a la tierra un frío invernal recién comenzada la primavera. Ha helado pero con ganas...
Aligero el paso mientras me cruzo con algún viandante que acude a su trabajo.
En el bar de la estación esperamos impacientes unas chicas y yo. Fuera, una madre muy joven  (casi una niña) trata de entretener a su pequeño hijo, rubio de ojos azules, mientras arropa a a otro de apenas unas semanas.
El autobús, se hace esperar. Cuando por fin llega, al entrar hace un frío tremendo. Alguien que pasa delante de mi, le dice al conductor que si no va a encender la calefacción, pues detrás viene una madre con dos bebes. Él, apenas comenta algo en tono bajo. Me imagino que tendrá órdenes de arriba y solo le compete obedecer.
El autobús, echa a andar y a través de la ventanilla se pueden ver los campos llenos de escarcha. A lo largo del trayecto, mis pies van helados de frío. Es algo que me ocurre con frecuencia, cuando tengo frío, los primeros que lo acusan son mis pies.


Poco a poco se va desperezando la mañana, y unos atrevidos rayos de sol hacen su aparición por entre los árboles. Puedo palpar la belleza de esos instantes, porque me atrapan esos paisajes amados de mi tierra. Se pueden ver vacas pastando en los prados, alguna cigueña que picotea la escarcha buscando comida y algún pájaro en la rama de un árbol.
De repente, como un rayo corren veloces dos cervatillos que acaban de descubrir la vida al lado de su madre. El espectáculo ha sido emocionante a pesar de haber sido un instante y a través del cristal.



En un par de horas (no lo se exactamente) estamos en la capital leonesa. León, me recibe haciendo gala de su fría temperatura una vez más.
 Entro en un bar para tomar un pequeño refrigerio, pues todavía no han abierto las tiendas.


Después, como en un ceremonial me acerco a el Corte Inglés como alma que lleva el diablo. Por lo del frío, digo...y un poco también porque formo parte de esta sociedad de consumo y tengo enormes ganas de ver la ropa de temporada.
A sus puertas ya hay congregadas unas quince personas esperando a que abran . ¡Como si les fuera en ello la vida!
Deambulo largo rato por las distintas secciones de ropa y complementos. Hay gran variedad y algunos descuentos. Comienzo a ver cosas interesantes e incluso me pruebo algún vestido.
Uf...no me encuentro nada favorecida...
Subo a la planta de arriba ( la de jovencita) jejeje.
¡Pobre de mi!
Así he podido pasar una hora y media, hasta que he notado la cabeza como un bombo y sin decidirme a nada. Lo tengo claro. ¡Comprar por comprar, ni hablar!
Si me tengo que dar un capricho, no lo dudo un instante porque yo me lo merezco. Pero entrar al trapo ( valga la redundancia) y traer ropa innecesaria a casa que luego cuelgas en el armario sin más, ni hablar del peluquin...
Cansada de dar vueltas y viendo que hacia una espectacular mañana de sol, he decidido irme en plan turista.


 Despacio, dejándome besar por el sol, llegue a la catedral subiendo por la calle Ancha, no sin antes haber saludado a Gaudí y hacerme un selfie y una fotografía de la Casa Botines para el recuerdo.


De repente, allí estaba ella: la Pulchra Leonina, majestuosa como siempre.


Largo rato me detuve a contemplarla, pues cuando la belleza ta sale al encuentro, merece la pena saborearla.


Después, me deje llevar hasta el Barrio Húmedo al olor de sus exquisitas tapas, pues ya era hora de comer.


Comenzando por la típica morcilla.


Fui haciendo varias paradas en esos viejos bares con el encanto de un pasado lejano, que conservan la prestancia que les imprimieron sus fundadores.


Fotos de sagas familiares en las paredes, dan fe de ello.


Las gentes de León, son cálidas, aunque su clima sea áspero. Así contemplando sus rostros fui llegando a la Plaza Mayor para disfrutar una vez más de su encanto.
Prisa, no llevaba ninguna, porque las prisas no son buenas para nada, y mucho menos si estás disfrutando del arte.


Allí, mientras hablaba a la cámara haciendo un vídeo en directo, note que un señor bien parecido, tocado con un sombrero y barba recortada escrupulosamente, me observaba con curiosidad.
Quien sabe, igual hasta me conocía...jejeje.
No se, a mi también me pareció conocerle a él. Tenía un tremendo parecido con un famoso columnista del Diario de León. Se me antojaba a mi, que quizá estaba buscando en la plaza tema para su próximo escrito contemplando el ir y venir de las gentes.
Me quede con ganas de robarle una foto, pero era tal la insistencia con la que me miraba, que no tuve ocasión.


Sentado en un banco, un señor hacia filigranas con pequeños trozos de madera. Me acerque a preguntarle por su trabajo, y con una veneración reverencial me fue mostrando uno a uno aquellos trozos de madera singulares que era el mérito de lo que hacía.  Un hombre humilde, un artífice de pequeñas miniaturas que iba dando forma sin prisa alguna con el arte de sus manos de manera excepcional. Pensé en la  vida que llevamos en la actualidad, donde una vertiginosa carrera se abre a nuestros pies diariamente y nos agrede, sin darnos tiempo de disfrutar de la belleza de la vida, en contraste con la parsimonia de aquel hombre.


Luego, quise visitar San Isidoro desde fuera. Ya por dentro tuve la oportunidad de verlo junto al museo.
Allí cerca, haciendo una fotografía de una fuente, se acercó un mendigo, que pedía a la puerta, con intención de beber agua con un bocadillo en su mano derecha. Con enorme cortesía, esperó hasta que hice la foto, cosa que le agradecí mientras le deseaba buen provecho. Y es que los pobres, además de su pobreza, tienen dignidad.


Ya puesta a rematar mi visita turística, me acerque al Parador de San Marcos para contemplar una vez más el magnífico esplendor de sus piedras que hablan al visitante.


Agotada, me senté a la vera del peregrino que descansa a su llegada a la meta. Mi meta por el día de hoy.
A la vuelta, volvíamos a encontrarnos los mismos. "Cansaos pero contentos" como dice una sevillana rociera.
El mayor de los pequeños dormía plácidamente cuando llegamos a nuestro destino y su madre con inmensa ternura lo ha tenido que despertar. El llanto no se ha hecho esperar.
Ha sido un día muy largo.