26 de enero de 2026

CUMPLEAÑOS FELIZ

 


Acaban de terminar las últimas horas vividas de mis 77 años y comienzo mis 78.

El silencio de la noche me atrapa.

Y las letras.

La noche, el silencio, las letras y yo.

Nada con mayor encanto.

El arte de saber estar con uno mismo.

Y también de rodearse de buenos amigos.

Y por supuesto la familia.

El tiempo corre veloz. Parece que fue ayer cuando llegué a vivir a Zizur, este rinconcito bello donde seguro terminaré mis días.

En mi andar peregrino por la vida, he recorrido muchos lugares, conocido muchas gentes, caminado muchos senderos...

Todo ese bagaje llevo en mi mochila como signo de haber vivido.

En este largo caminar he combatido muchas batallas. Unas veces he ganado y otras perdido.

Es el precio de vivir.

Pero como siempre me gusta decir: ¡La vida es hermosa y en ella me cobijo!

Cuando te vas acercando lentamente al último tramo del camino, se saborean los días con enorme pasión.

Pasión es lo que procuro poner cada nuevo amanecer. 

Porque la vida es lo de más valor que poseo.

Y me alejo de pensar en aquello que fue o lo que pudiera venir. Me limito a vivir el instante.

Con el corazón en bandolera; joven, ilusionado, cantarín...

Y con mis pasos de baile enredados al son de la vida.

Cada mañana bailo a la vida para tenerla contenta.

Unas veces puede ser un pasodoble, un tango, una bachata...

Todo depende del ánimo con el que comience mi día.

Puede parecer ingenuo, ridículo, infantiloide...pero a estas alturas de mi vida, apenas nada me importa que me pueda quitar esa paz interior conseguida con el paso de los años.

Mañana, cuando despierte, bailaré de manera especial celebrando ese día en el que vine al mundo.

Eso si, rodeada de vosotros, mis amigos en la Red y, de aquellas personas que me aman y a las que amo.

Buenas noches.


A punto de terminar mi día de cumpleaños, tan solo me queda daros las gracias a cada uno por vuestras muestras de cariño.

Para ello os dejo esta fotografía que me hizo un amigo hace tiempo, donde se refleja mi alma de niña.

Esa soy yo.

Alegre, apasionada, amante fiel de la vida misma, con un puntito de locura y con el alma infantil.

La pequeña niña me mira asombrada como si se identificara conmigo. O quizá pensando en una señora loca que apareció por allí.

Ha sido un día precioso rodeada de mi familia, comida fuera de casa y por la tarde teatro.

Día completo.

En el mismo restaurante que comimos estaban celebrando su cumple mis amigos gemelos y su familia. Entrañables todos ellos. Gente encantadora y acogedora.

A los gemelos les conocí cuando llegué a vivir a Zizur.  Entonces tenían 17 años y ahora cumplen 25 . Les tengo un cariño muy especial porque les he visto crecer y contarme en confidencia sus planes, sus proyectos, sus sueños...

Acabada la carrera, ya tienen un trabajo profesional y me han presentado con orgullo a sus novias.

En Zizur ya me ocurre como en Guardo. Soy una más donde quiero y me quieren.

Por la tarde he ido leyendo uno a uno vuestros cariñosos mensajes. Viendo caras conocidas y amadas y otras que apenas conozco pero que ahí están, viendo lo que publico.

A todos muchas gracias.

La emoción me embarga.

Sois maravillosos.

Después, cuando llegaba pletórica de felicidad, me encontré a unas chiquillas en el garaje que esperaban a que bajara un amigo. Alegres, divertidas, guapas...tenían reflejada en sus caras la alegría de vivir y, no pude por menos que contarles que cumplía años. Al instante se formó un halo mágico entre dos generaciones muy distintas.

Me gusta acercarme al mundo de los jóvenes para comprenderlos y aprender.

Me aportan savia nueva para mi espíritu inquieto y mi amor por la vida.

Su mundo, desconocido para los de mi generación, es fascinante.

Les conté a grandes rasgos la obra de teatro que acababa de ver.

Una crítica social a nuestra manera de vivir y la evolución a través de la historia, las ataduras del progreso, el valor del tiempo y del amor.

Me escucharon atentamente y también el amigo que ya estaba con ellas. Incluso se atrevieron a dar su opinión, creándose un pequeño debate muy interesante.

Por supuesto prometieron seguirme en la redes.

¡Que maja! (escuché decirles a lo lejos)

Había conectado con ellos.

Para entenderlos hay que penetrar en su mundo de puntillas y tener la osadía de asombrase.

La curiosidad y el asombro es el secreto.


P.D. Esto lo escribí la noche del 23 de Enero, víspera de mi cumpleaños en mis Redes Sociales y la noche del día 24 después de haber celebrado mi día.

Os lo regalo a aquellos que no las utilicéis. 

Además, este rinconcito donde nos reunimos los amigos blogueros tiene un particular encanto para mi y no quería dejar de que supierais que era mi día, como cada año suelo hacer.

Miles de besos para cada uno.


8 de enero de 2026

¡FELIZ AÑO!

 


Lo primero ¡Feliz Año Nuevo!

Han pasado las fiestas navideñas y me he dejado llevar de la pereza para actualizar el blog.

Últimamente me han abandonado las letras o, yo las he abandonado a ellas...jejeje.

Me muevo más por las distintas Redes Sociales donde es más fácil interactuar.

Pero no quiero dejar morir este rinconcito donde nos encontramos amigos virtuales muy queridos para mi.

Me gusta en mi vida de jubilada dejarme llevar de mi puntito de bohemia. Por ejemplo, apenas miro el reloj. El reloj del móvil se sobreentiende, ya que todos los demás relojes de pulsera los tengo metidos en un joyero. 

Apenas miro el reloj, porque tengo todo el tiempo del mundo para mi solita.

No me gustan las ataduras, ni los horarios, ni los compromisos...

Y aunque de manera de ser soy muy responsable y ordenada, estoy aprendiendo a soltar amarras.

Es un arte, no cabe duda, ese llevarte a ti misma la contraría, por eso nada más me descuido vuelvo a ser yo...

Cuando me visitan las musas me dejo llevar de la magia de las letras. Muchas veces, regreso de la calle a la hora de comer y no puedo evitar encender el ordenador y escribir mis vivencias mientras las ideas bullen en mi interior tratando de salir atropelladamente. 

Generalmente son pequeños instantes fugaces vividos al azar . Otras, una conversación con un amigo en la barra de un bar.

La magia está en hacer aquel momento transcendente dejando a un lado la vulgaridad de la monotonía.

Saber escuchar al otro enriquece enormemente.

Se crea un ambiente confidencial, en el que la mirada atenta, es la mejor expresión de entendimiento.

Y aquello que parecía banal, se hace enorme con el poder de la palabra y el arte de la comunicación.

Algo de agradecer en estos tiempos en que la mayor parte del tiempo vivimos enganchados al móvil aislándonos de los demás.

Cuando siento la llamada imperiosa de las letras, dejo  a un lado los horarios y me sumerjo en la magia de darles vida. 

Antes compartía mi vida con, Leticia, una gata callejera y nuestros diálogos eran peculiares. Un idioma de afectos reales, que quien nunca ha tenido un animalito en su vida quizá no entienda.

Antes que con la gata, compartí mi vida con una preciosa perrita llamada, Laika. De ahí el nombre de mi blog.

Y también con mi madre después de quedarse viuda.

Presumo de vivir sin horario, ni fecha, ni calendario, como dice la canción.

Y me sumerjo en un desorden caótico a pesar de ser muy ordenada y sea contradictorio, donde soy la reina y señora de mi tiempo, aunque sea por unas horas o unos días. 

En eso consiste la madurez: aprender cada día un poquito más de nosotros mismos y ponerlo por obra antes de que se acabe nuestro tiempo.

Abrazos a cada uno.