7 de marzo de 2010

LA DESCONOCIDA



El tren se detuvo en el apeadero como cada día. Era una mañana de primavera como cualquier otra mañana. Una joven mujer se bajó del vagón con unas gafas oscuras que le daban un aíre misterioso.

Miró a un lado y a otro como buscando un rostro conocido. Sacó de su bolso una pitillera y encendió un cigarrillo dispuesta a esperar serenamente. A su lado un vagabundo con un maloliente macuto bostezaba sin ningún recato.

Cuando se percató de su presencia, miró a la mujer a hurtadillas tratando de recordar su cara. Tímidamente le pidió un pitillo y ella se quitó las gafas para darle fuego. El pudo apreciar de cerca sus hermosos ojos oscuros y se le aceleró el corazón. Esos ojos de mirada profunda les conocía desde hace tiempo. En otra época fueron motivo de su amor juvenil.

Ella, no le había reconocido. Su aspecto sucio y desaliñado dejaba mucho que desear.

Aspiró de cerca su perfume para quedarse siempre con él, suspirando bajito para que no le oyera, e intentando quedarse con su presencia y sus bellos recuerdos.

La bocina de un coche puso fin a sus pensamientos. Un joven de porte muy elegante se acercó con premura al verla y le saludó con un beso en la mejilla.

Toda la belleza de la mañana se fue tras ellos...

Una lágrima furtiva resbaló por el sucio rostro del vagabundo siguiéndola con la mirada, hasta perderla de vista.
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15 comentarios:

Abuela Ciber dijo...

Maripaz:

Se que valemos los 365 días del año, pero hoy 8 de marzo.... tengo el placer de visitarte.....

Cariños


No nos convertimos en Mujeres con el nacimiento,
es la vida la que nos enseña a ser Mujer.
Simone de Beauvoir

Reflexiones de Emibel dijo...

Qué historia tan hermosa y tierna, Paz!!!
Te digo con sinceridad que cada día me gusta más cómo escribes.
En este relato haces una descriptiva perfecta y sobre todo me ha gustado porque me ha transmitido, he sentido leyéndote.
Un beso, amiga

MAMÉ VALDÉS dijo...

El tiempo se de tiene o pasa más despacio para unos y para otros el tiempo vuela, la vida de destroza o te eleva, perdedores y vencidos, como dice la canción, a "Los que hirió el amor" ya solo quieren morir en paz, recordar el pasado en décimas de segundos para luego volver al presente negro y triste, un saludo pero no desde la estación...

Elena dijo...

Excelente relato Maripaz. Cortito pero con toda la intensidad para transmitir la situación que describes.

Un beso.

estoy_viva dijo...

Que bonita historia pero que final tan triste...que lastima que no se fijara bien en aquellos ojos que un dia tan bien conocio...
Con cariño
Mari

Anusky66 dijo...

me ha gustado mucho ,sobre todo porque es fácil identificarse con el vagabundo y sentir el dolor del olvido por alguien que para él fue tan importante.
un besazo

Paco Alonso dijo...

Excelente post el que nos acercas en este día.
Es un placer siempre acercarse a tu espacio.

Gracias por compartir.

Cálido abrazo.

joselop44 dijo...

Como siempre es un auténtico placer visitar tu blog.
Un abrazo.

mariajesusparadela dijo...

No sé si el vagabundo quedó contento de no ser reconocido porque se siente fracasado, pero:¿es más feliz porque no tiene obligaciones o no tiene obligaciones porque perdió las que tenía? sigue escribiendo. Tus historias enganchan.

MIGUEL ANGEL dijo...

como siempre inmejorable. Siempre expresas desde dentro y hoy te has lucido sacando ese arte que nos transmites a través de la expresión escrita. Entretenida tu historia y si pudiera decirtelo personalmente me gustaria que tuviera una segunda parte para comprobar hasta donde llega tu talento. Un beso y felicidades por tu post.

Mª Ángeles Cantalapiedra dijo...

GUAUUUUUUUUUUUU, QUÉ LINDO, ES PRECIOSO MARI CRUZ.

Isabel Martínez dijo...

El vagabundo es un poeta. Eso esta claro, querida Maripaz.
Una tierna historia, un vagabundo sensible.
Besos, amiga.

Isabel Martínez dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Isabel Martínez dijo...

Suprimí un comentario porque se duplicó. Los duendes estos cibernéticos...

Luna. dijo...

Preciosa la historia. Seguro que si le hubiera dicho algo ella le hubiera recordado. Pobre hombre, sintió miedo y dejo pasar la oportunidad. A veces hay que arriesgarse y no conformarse con lo que hay. Pero es difícil aplicar esto. No siempre lo ponemos en practica.
Un saludo!