10 de octubre de 2011

EL VIAJERO


Anochecia cuando a lo lejos divisó las montañas, en cada paso se iba acelerando su corazón y parecia que iba a saltársele del pecho .Hacia tiempo que no visitaba el lugar de sus ancestros y donde él mismo habia visto la luz por primera vez.
En su ir y venir por la vida, habia descubierto lugares llenos de una belleza natural impresionante; rincones donde la mano depredadora del hombre no habia hecho acto de presencia.


Gustaba de saborear los instantes que se iba encontrando en la vida y que el destino le regalaba
generosamente. De alma grande y corazón bondadoso, todo el mundo le conocía por un rasgo de su carácter muy particular, era un "cachazas"como vulgarmente se suele llamar a los individuos  tranquilos y pacíficos que no se suelen alterar por nada. Su tia Maria que era un manojo de nervios, solia decir, que solo las personas con aquella manera de ser, tenian un don innato de contemplar la vida y los sucesos con la placidez que da la sabiduria.
Tenia un puntito de ironia en su conversación, que le hacia insustituible a la hora de disfrutar de los amigos y la diversión. No era excesivamante guapo. Su particular atractivo residía en su mirada burlona y divertida que atraía el interés de las féminas que retozaban a su lado y se morían por estar cerca de él.

Había recorrido infinidad de países y traía como bagaje en su maleta la inmensidad de los mares,la belleza de las montañas, las tradiciones mas variopintas,las miradas mas dispares,las costumbres mas curiosas,y la percepción más llena de riqueza del corazón humano.
Pero ahora, volvía a sus raíces, y cada paso que daba le acercaba a su infancia, a sus recuerdos, a su pasado...
Volvia lleno de vivencias maravillosas, con el recuerdo de batallas que tuvo que pelear, con peligros que le impidieron muchas veces hacer realidad sus sueños. Ahora quería pasar sus últimos años a la sombra de viejo árbol del huerto familiar,desprendiéndose poco a poco de cachivaches llenos de colorido y contemplar desnuda su alma y receptivo el espíritu.

M.Paz.

15 comentarios:

Antonio dijo...

Preciosas fotos ambas...
Un abrazo

mercedespinto dijo...

A eso le llamo yo vivir con intensidad y aprovechar la corta existencia, viajando y conociendo mundo, y luego volver a los origenes para disfrutar de la sabiduría acumulada.
Un abrazo viajero.

El Joven llamado Cuervo dijo...

Qué momento! Después de tanto andar, volver al propio pueblo. Es como el corazón se te va a salir por el pecho.
Un abrazo.

mariajesusparadela dijo...

Un regreso a Ítaca como el de Ulises.
Por eso no puedo evitar recordar a Penélope...

juan antonio dijo...

Tantos viajes, tantas maravillas, pero al final, el regreso del hijo prodigo a las tierras que le vieron nacer.
Un abrazo

Elena dijo...

No está mal recorrer mundo si sabes que tienes un lugar que te espera. Es tranquilizador tener un pueblo al que regresar.

Un beso Maripaz.

Dilaida dijo...

Siempre es bueno poder volver al lugar de partida. Ese lugar que siempre llevamos en nuestro corazón y donde los colores y los olores son distintos a cualquier otro lugar.
Las fotos maravillosas.
Bicos

MAMÉ VALDÉS dijo...

Siempre se espera regresar, el problema es que lo que tu esperabas encontrar ya no exista o este totalmente cambiado y de nuevo te sientas extraño, pero aún en este caso es peor porque es tu pasado y ahora eres tu el extranjero en tu propia tierra...

A estas horas se me ha ido un poco la cabeza, porque tu relato tenía un final feliz y yo lo estoy destrozando, lo siento... un saludo

Larisa dijo...

Una vez me dijeron que todo regreso tiene algo de fantasmal. Y seguramente es verdá, pero de fantasmal-bueno.

(Hace un mes que regresé al barrio de-toda-la-vida por motivos de salud y creo que voy cimentándome, pero no).

Aunque, entre tú y yo: me da que la patria me pilla fuera de las fronteras de España.

Ahora me retiro a recortarme las patillas y a sacar al perro.

Petons.

Encarni dijo...

Yo también viajo con frecuencia a mi tierra de la infancia, y me siento viejera como tu protagonista pero sin tantas aventuras.

A mi también me a recordado a Ulises.

Un abrazo.

lurdes dijo...

Al final volvemos a lo que nos vio nacer,es volver al hogar,a casa.Bonita historia.Un beso

Jose Vte. dijo...

Precioso relato. Yo creo que en el ocaso de la vida de alguien que ha viajado constantemente quisiera, de alguna manera, retornar al lugar de donde nació, es como si se intentára cerrar el círculo de la vida o un retornar a sus raices.

Un abrazo

Caruano dijo...

Seguro que da gusto volver a parajes tan hermosos como el de las fotos que nos muestras.
Un beso, Maripaz.

Aldabra dijo...

el terruño siempre tira, y más cuando se piensa en "la etapa final de nuestra vida"... y nada es comparable.

biquiños,

BELEN SANCHEZ HERRERO dijo...

Ya dijo Leonardo Da Vinci: Todos los elementos, cuando están fuera de su sitio natural, desean volver a él.