27 de noviembre de 2016

EL ESCRITOR


Su amor por las letras le venía de lejos. 
Desde que en su más tierna infancia, aprendiera a conocerlas, se estableció entre ellos un idilio que duraría para siempre.
Una vez que las había diferenciado, gracias al alfabeto, le entró el gusanillo del arte comenzando a unir unas con otras,  construyendo frases, inventado historias y bellos poemas.
Con las letras, se sentía poderoso, y en ellas se refugiaba para dar rienda suelta a su mundo interior tratando de plasmar lo que llevaba dentro.
Tecleaba sin parar su vieja máquina, mientras se sentía arropado por ese sonido que se le antojaba, tenía vida propia.
Veía el mundo, las gentes y todo lo que acontecía a su alrededor, bajo el prisma de su intuición literaria. Cualquier suceso por banal que fuera, podía convertirlo en una obra de arte, porque con las letras, era omnipotente.
Poseía una buena dosis de intuición para saber donde estaba lo importante, y casi nunca se equivocaba. 
A veces, le parecía que le faltaban horas para contar lo que sus ojos veían, porque vivía con enorme intensidad.
Le fascinaba el alma humana y sus contradicciones, por eso sus relatos casi siempre eran hechos reales que adornaba con la magia de las letras.
Amante de la vida bohemia, nunca pudo hacer realidad, vivir libre, sin ataduras para poder crear a su antojo. Otras responsabilidades habían ocupado su tiempo, por decisión propia. Porque como nos ocurre a todos los mortales, corremos el riesgo de equivocarnos al elegir.
Tenía un don que le había sido otorgado sin más y no se vanagloriaba de él. 
Nada más ridículo, que un vanidoso, solía decir.
Las musas, de vez en cuando le venían a deshora, y entonces ni el sueño lograba rendirle.
Por el camino, había dejado amores sin cuento. Vividos a sorbos, como un buen vino.
La muerte le sorprendió una mañana escribiendo su propia historia mientras comenzaba una nueva primavera.

24 comentarios:

Ernesto. dijo...

Personas así, en ésta o en otras disciplinas, no son difíciles de encontrar. Está en la capacidad humana sobresalir de lo común. Nada relevante por otra parte. Simple reconocimiento de lo creado.

En cuanto al posible personaje al que puedas referirte, si es que lo hay, y lo digo por el reciente fallecimiento del poeta Marcos Ana, entraría en esta categoría.

Un abrazo, Maripaz.

Moni Revuelta dijo...

Precioso relato, una vida llena de imaginación hecha arte , compartido, relatado...dejando las vanidades y las glorias, siempre superfluas, a otros.
Un besazo, Maripaz





Laura. M dijo...

Un gran relato, que por la fecha pudiera ser un bonito homenaje a que Marcos Ana...al fin logró su libertad
Nadie es libre del todo Maripaz, siempre tenemos ligados alguna atadura que nos sujeta.
Besos.

Carmela dijo...

Hermoso relato, Maripaz, y me encantan las personas que no se vanaglorian de sus dotes, sea cuales sean.

Un abrazo.

Pedro Luso dijo...

Olá Maripaz.
Um belo conto, “El escritor”. Acho que ele foi um homem
de sorte, sendo escritor, e com uma filosofia de vida invejável.
Morreu como viveu: escrevendo. (Essa velha máquina de escrever é uma bela máquina, uma obra de arte).
Gostei de tudo nesta postagem. Parabéns.
Abraços.
Pedro.

Mª Ángeles Cantalapiedra dijo...

Qué bella frase "amores sin cuento"...Me ha encantado. Un besito grande

Holden dijo...

Una preciosidad. Todos los escritores buscamos tener ese talento, ¿verdad? Pero unos no lo tenemos, otros no nos inspiramos y otros quizá somos demasiado inconstantes. ¡Genial la entrada!

Mari-Pi-R dijo...

Pues si tu idea ha sido dedicarle este escrito a Marcos Ana lo has conseguido, un saludo.

diego dijo...

Bello homenaje a todos los que les (nos) gusta escribir porque sí, sin pretensiones y con humildad. Un beso, Maripaz.

Existe Sempre Um Lugar dijo...

Boa tardem não basta ser escritor, é necessário ter talento para escrever e desenvolver, escreve uma bela historia,
Continuação de boa semana,
AG

TORO SALVAJE dijo...

No pudo tener una muerte mejor.

Qué bonito me ha parecido!!!

Besos.

PEPE LASALA dijo...

Gracias a Dios queda gente que aun sobresaliendo en sus disciplinas, son humildes. Me ha encantado Maripaz. Un fuerte abrazo y buen fin de semana.

Enrique Tarragó Freixes dijo...

Ha valido la pena esperar para reencontrarme aquí contigo.
De tu relato y apología de tu personaje de hoy, me quedo con esta frase tuya: A veces, le parecía que le faltaban horas para contar lo que sus ojos veían, porque vivía con enorme intensidad.
Feliz noche

Manuel dijo...

Al final murió sin pena ni gloria, pero haciendo lo que le gustaba.
Me ha encantado tu relato.....Como siempre.
Un fuerte abrazo.

Macondo dijo...

No hay mejor muerte que la que te encuentra haciendo lo que te gusta.
Un abrazo.

Inma_Luna dijo...

Bello relato.
Besito

Tesa Medina dijo...

Alguien me dijo una vez que si no podías vivir sin escribir, eras escritor, independientemente de a lo que te dedicaras, como le ocurre al protagonista de tu hermoso relato, Maripaz.

Así fue como descubrí que, aunque me encanta escribir y no se me da mal, no soy escritora sino lectora, porque puedo vivir sin escribir, pero no sin leer.

Otra cosa es acertar en lo que elegimos en la vida. Y saber que si elegimos siempre dejamos de lado algo que también nos gustaria. No es lo mismo elegir que descartar.

Muchos besos,

Ana Mª Ferrin dijo...

MariPaz, igual que a tu escritor, a ti se te van ocurriendo historias a medida que las imágenes pasan ante tus ojos.
Nunca dejes de hacerlo aunque cambies de paisaje.
Un beso.

Conxita Casamitjana dijo...

Murió haciendo aquello que más le gustaba, no debe ser tan malo irse así.
Bonita esa pasión por las letras.
Saluditos

icue dijo...

Quq hermosa la vocación y la profesión de escritor, es un rio por el que nos llega a todos la verdad, el amor...cuando como en este caso se actua con profesionalidad.
Un saludo afectuoso

Ambar dijo...

Es una bonita manera de morir, con rapidez y mientras hacía lo me más le gustaba.
Hemosa historia Maripaz.
Besos

Sara O. Durán dijo...

De verdad que bonita muerte, entregado a lo que le apasionaba.
Un abrazo.

miniaturista dijo...

Maravilloso vivir, la vida con intensidad y haciendo lo que a uno le gusta, así se puede morir pleno de felicidad.
Que relatos tan estupendos nos ofreces, deberias hacer un libro, aquí estoy esperandolo para ir la primera a comprarlo.
Me entusiasmas cada día más, me enmoro de tus escritos y de ti que eres una persona de gran corazón.
Un abrazo
Maige

Maripaz dijo...

Muchas gracias, querida, Maite.