27 de octubre de 2011

ELLA


Ella, acariciaba muy despacio cada primavera vivida en compañía de los seres amados.
 Ella, coleccionó uno a uno los pijamas de su abuelo para quedarse para siempre la esencia de su alma.
 Ella, volvía siempre a los lugares donde fue amada sin reproches.
 Ella,había heredado el carácter generoso de su abuela y su genio fuerte.
Ella,recorría las callejas de su infancia saboreando momentos.


Ella, aparentemente frágil, poseía la fortaleza del cariño recibido.
Ella, llevaba en sus genes la honradez de sus mayores.
Ella,conservaba la mirada limpia que lo atrapa todo.
Ella, posee la belleza de la maternidad cuando mira a su hijo.
 Ella, sin saberlo, tenia el poder de cambiarlo todo en un instante.
Ella, conserva en su interior las lecciones recibidas.
Ella, abarca con su mirada el universo entero.
 Ella, aun siente en sus manos el calor de las manos de abuelo paterno, y puede sentir los besos de su abuela que aun vive.
 Ella, conserva en su corazón todo el amor recibido de sus abuelos.
Ella, y su mundo, ella, y su vida, ella y sus valiosos recuerdos...



8 comentarios:

Elena dijo...

Al fin y al cabo no somos sino el conjunto del cariño recibido. Somos lo que han hecho de nosotros.

Besos.

mercedespinto dijo...

Qué cierto es que somos el resultado del amor que nos han dado, o del que nos han negado.
También yo conservo tanto de mis abuelos...
Hermoso texto.
Un abrazo.

Eastriver dijo...

Aguda mirada, tierna, entregada... Ella, pronombre personal... caben muchas ellas. Y este es un homenaje a todas.

juan antonio dijo...

Hola Maripaz, por ella y por sus adquiridas cualidades, que las conserve en sus propios genes, para posteriores generaciones.
Un beso.

Jose Vte. dijo...

Igual que ella somo el producto de nuestras vivencias, nuestros recuerdos, nuestros seres queridos. Igual que ella somos el producto de lo que la vida nos ha entregado.
Muy bonito MariPaz.

Un abrazo

Dilaida dijo...

¡Qué bonito!
Bicos

Larisa dijo...

Como me doy por aludida en todo (gajes de ser humana), te contaré que ayer volví a uno de esos lugares en los que fui amada sin reproches. Y, oyes, fatal. En cuanto a las flores, poco puedo contarte. Hoy he escuchado a demasiadas almas sensibles hablar del amor. Hoy, que estoy de luto y de asueto, convencida de que es Sábado, descreída de marcharme.

Pellízcame, por favor. Y dile a Ella, donde quiera que esté, que me dé una enorme bofetada.

Bicos.

Isabel Martínez Barquero dijo...

Un texto precioso, Maripaz, de los que tocan el corazón y asientes con la cabeza.
Me gusta tu mirada agradecida, tu sensibilidad para captar lo más valioso del ser humano: el amor.
Eres estupenda, una persona con mayúsculas.
Un beso, pero de los grandes.