26 de junio de 2012

EL HOMBRE SOLITARIO


Su figura al pasar no resultaba indiferente. Era un hombre de tez pálida, ojos tristes y cansados, delgado, de pasos vacilantes, como si no tuviera rumbo alguno al caminar. Jamás sonreía. Su cara hierática no dejaba adivinar sentimiento alguno. Rodeado de un halo de misterio, todo el mundo le observaba con curiosidad y procuraba no toparse con él, porque según se había llegado a saber tenia muy mal genio.

Las malas lenguas decían que había sido un alto ejecutivo de mente preclara y un futuro prometedor. Tenía mujer e hijos y la vida parecía sonreirle. Dedicado en cuerpo y alma a su profesión, se le olvidó lo importante. Sus muchas responsabilidades le llevaron a robar horas a su vida familiar, y su sabia inteligencia le fue apartando de los que le amaban.

En su ajetreada vida no tuvo tiempo de darse cuenta  de que su mujer hacía tiempo que no le buscaba con la mirada, que apenas sonreía cuando le veía llegar, que su corazón estaba muy lejos de allí.
Hasta que un día se dio cuenta ya tarde que se había enamorado de su mejor amigo. Cuando les descubrió juntos no pudo perdonar la infamia y no dudó en cometer un horrendo crimen intentando salvar su honor.
La justicia le impuso el castigo merecido y durante muchos años se vio privado de libertad.

Cuando de nuevo pudo ver la luz del sol, era otro hombre distinto al que había sido siempre.
Se refugió en un rincón del pirineo catalán y se dedicó a cuidar ovejas. Intentaba poder olvidar su tremendo pasado y de alguna manera encontrar la paz.
Nunca lo consiguió. Desde entonces los que conocen su historia le miran con pena, y se atreven a decir que era tan listo que se pasó de rosca. Queriendo dar a entender que muy bien no anda, que su mundo no es el mundo real, y la sabiduría popular se atreve a diagnosticarle un puntito de locura.

3 comentarios:

mariajesusparadela dijo...

Yo reivindico mi puntito de locura.

Darío dijo...

El devenir de los hombres es terrible. Lo que ayer fue luz hoy es sombra. En qué nos convertimos por un suceso puntual en nuestra historia... Un abrazo.

Aldabra dijo...

una pena que se echen a perder así muchas vidas.

biquiños,