5 de noviembre de 2013

JUICIOS TEMERARIOS

Vivimos constantemente expuestos a los juicios de los demás de manera agresiva condicionando muchas veces nuestro modo de expresarnos y comportarnos. Es como un ritual propio de la condición humana que desde tiempos lejanos se viene sucediendo de generación en generación.
El ser humano tiende a juzgar situaciones o modos de ser, desde su propia óptica, sin llegar al meollo de lo que realmente importa del otro.
Cuando juzgamos, la mayoría de las veces no contamos con todos los datos necesarios para poder hacerlo y solemos ser implacables.
En nuestra peculiar manera de impartir justicia no damos al otro la oportunidad de defenderse, quizá porque nos movemos en una sociedad con unos parámetros de conducta preestablecidos . Olvidamos que la belleza del interior de cada ser humano tiene infinidad de tonalidades, luces y sombras, que componen la obra de arte de su propia vida.
Hay seres ignorantes que no ven mas allá de lo que tienen delante y que tampoco se empeñan en mirar con otra perspectiva. No saben mirar.
Hay seres mezquinos que manchan todo aquello que observan, atreviéndose a juzgar hasta la propia conciencia del otro. Su mirada es turbia.
Hay seres mediocres que ponen cargas en hombros ajenos intentando aliviar su propia cobardía. Su mirada es viscosa.
Mientras intentamos colarnos con nuestros juicios temerarios en las vidas ajenas, dejamos de vivir la nuestra con plenitud, robándonos eficacia y fuerza para nuestra propia batalla diaria.
Es demasiado bella y fugaz la vida para perderla en pequeñas escaramuzas sin valor. Demasiado majestuoso el horizonte para quedarse prendido en cualquier pequeña vereda del camino.
Se necesita un espíritu libre que sepa ver mas allá de los actos y de las intenciones que vemos a primera vista, y adentrarse en el mundo mágico del interior del otro sin la espada de los juicios temerarios dispuesta a cortar cabezas y corazones.



12 comentarios:

mariajesusparadela dijo...

De los juícios temerarios no nos libraremos nunca.
Tampoco de la maledicencia, difamación y calumnia.
Pero, peor para ellos.

Jose Antonio Rodriguez dijo...

Totalmente de acuerdo, va en nuestra condición humana, somos perfectamente imperfectos........

MAMÉ VALDÉS dijo...

Tanto juicio nos hace perder un tiempo precioso... un saludo.

Pedro Luis López Pérez (PL.LP) dijo...

Debemos ser nosotros mismos y sentirnos orgullosos de lo que hacemos y decimos, sin dejarnos manipular por juicios temerarios y parciales.
Muy buena Entrada.
Abrazos y Besos.

Darío dijo...

Demasiada gente dispuesta a arrojar la primera piedra... Un abrazo.

Elena dijo...

Siempre digo que antes de juzgar a alguien hay que andar muchos caminos en sus zapatos.

Un beso Maripaz.

Mª Ángeles Cantalapiedra dijo...

Sabias palabras...

PEPE LASALA dijo...

Lo has descrito perfectamente, no hay que juzgar; deberíamos juzgarnos a nosotros mismos. Hay que ver a las personas tal y como son. Muy buena entrada. Un fuerte abrazo y buen fin de semana amiga.

José María Souza Costa dijo...

Olá, bom dia, tudo bem.

Quero te desejar um fim de semana, bom.
Bem bom.
O tempo é de luzir. Então cada um de nós que busquemos o nosso Sol.
Ele paira, e nos convida ao aquecimento do cotidiano. Não por que queremos, mas por que o tempo, exige em exposição, que cada um de nós, busquemos o nosso lugar. Abraços.

Vivencias de ayer dijo...

BRAVO MARIPAZ, SABIAS PALABRAS SOBRE LA MISERIA HUMANA. TODOS LO HEMOS HECHO ALGUNA VEZ, PERO SOLO TE DAS CUENTA CUANDO NOS OCURRE. ENTONCES REFLEXIONAMOS Y VEMOS LO QUE HEMOS HECHO MAL Y EL DAÑO QUE SE PUEDE HACER A OTRAS PERSONA. EN FIN, MUY BUENAS REFLEXIONES, BUSCANDO EL LADO POSITIVO DE LA VIDA

releante dijo...

Opinar es libre y gratuito, por desgracia, pero juzgar juzgar, solo se debería hacer sabiendo bien de lo que se trata. Un abrazo

Anónimo dijo...

El coger una piqueta y destruir es fácil,pero el coger los ladrillos,el cemento y levantar la pared eso es más duro; resumiendo:
"CALUMNIA QUE ALGO QUEDA"