16 de octubre de 2016

LA SEÑORITA LUISA


La señorita, Luisa, era de buena familia y educada en la moral religiosa de la época,
La señorita, Luisa, era muy recatada y piadosa.
La señorita, Luisa, tenía la mirada perdida, o quizá toda ella se encontraba perdida...
Los ojos de la señorita, Luisa, hacía tiempo que se habían conformado con mirar al ras de suelo por temor de tropezar y caer.
La boca de la señorita, Luisa, se había olvidado de reír y cantar. Tan solo salían de sus labios, plegarias al cielo.
Las manos de la señorita, Luisa, cada vez se volvían más torpes, por no atreverse a atrapar sueños.
El cuerpo desgarbado de la señorita, Luisa, iba falto de gracia, cuando caminaba por las callejas del lugar. Incluso se le comenzaba a notar una ligera joroba que hacia sus pasos lentos y perezosos.
Su día, estaba lleno de rutinas hechas de pequeñas responsabilidades que le asfixiaban el alma.
La señorita, Luisa, sabía guardar las formas y también el corazón.
En su horizonte, tan solo se percibían las limitaciones que ella misma se había impuesto, porque no se atrevía a ir más allá.
La señorita, Luisa, era juzgada sin piedad alguna, por el solo hecho de haberse quedado soltera.
Era aquel lugar, para la señorita, Luisa, una cárcel, que la mantenía aherrojada de pies y manos.
La señorita, Luisa, se sentía muerta en vida.
Pero un día, alguien apareció y cambio su suerte.
Como un volcán en erupción, salto la lava del amor por su cuerpo marchito, quemando con su fuego viejas heridas de la señorita, Luisa.
Los pasos de la señorita, Luisa, se volvieron libres de ataduras formales. Sus ojos recuperaron el brillo de la belleza recién estrenada. Su boca se atrevió a besar una y otra vez, y sus manos locas de contento exploraban caricias nuevas reprimidas desde hacía años.
La señorita, Luisa, no tuvo reparo en pasear abrazada a su amado por calles y plazas sin importarle los cuchicheos a su paso.
La señorita, Luisa, había dado un paso definitivo hacía la libertad con todas sus consecuencias.
La señorita, Luisa, aposto toda su vida a aquel amor que le llego de repente.
La señorita, Luisa, se alejó para siempre del lugar, mientras su corazón latía fuertemente.
Nunca más se supo de la señorita, Luisa, por aquellos lares. Su recuerdo, se quedó prendido en las verdes praderas y montañas.
Hasta que pasados unos años, volvió a abrir de nuevo la puerta, las ventanas y el balcón de sus casa.
La señorita, Luisa, había vuelto sola.
Cuentan que se la oía cantar y reír a cualquier hora del día, mientras era observada por la luna y el sol con la complicidad del silencio.


P.D. Esta historia esta basada en un hecho real que me contaron este verano.

17 comentarios:

Isabel Martínez Barquero dijo...

Qué lástima que se quedara sola otra vez la señorita Luisa. Se merecía la dicha perpetua.
Un abrazo muy grande, Maripaz.

Sara O. Durán dijo...

El amor es milagroso y le colorea la vida a la señorita Luisa, aun en el recuerdo. Lo bueno que lo conoció. Cuántas no y mueren con su corazón reseco.
Te quedó precioso, Maripaz.
Te abrazo.

Marisol dijo...

Bueno,debió vivir un apasionado e intenso Amor....y si supo, mientras lo tuvo,vivirlo con esa intensidad y entrega...no vino tan sola!!!!!. ...lo que no sé,es si canta por el recuerdo vivido o como Juana la Loca. ...herida por el gran AMOR....

Moni Revuelta dijo...

No hay nada que merezca la pena más que la búsqueda de uno mismo y nuestra libertad, curiosa y tristemente tan amordazada por los prejuicios sociales (y frecuentemente, también, por desgracia).
Un beso grande Maripaz

Mari-Pi-R dijo...

No encontró lo que realmente le hacia sentirse feliz.
Me ha gustado como lo has narrado.
Un abrazo.

RECOMENZAR dijo...

hermoso bella mujer hermoso lo que escribis y como sos

Alfred dijo...

Al menos, ni que fuera sólo por un tiempo, fue feliz.
Un saludo.

TORO SALVAJE dijo...

Bien por ella y que el futuro la mime mucho.

Besos.

Ambar dijo...

El amor siempre es una buena apuesta. Iré pasando por tus páginas, tengo mucho que leer.
Un beso

miniaturista dijo...

El amor mueve el mundo y todos somos merecedores de el.
Hay que buscar el camino que nos acerque a ser felices lo antes posible, la vida pasa....
Un abrazo
Maite

diego dijo...

No hay que despreciar ninguna posibilidad. La vida es corta y tiene muchos atractivos. Bonita historia para guardarla íntimamente dentro del corazón. Beso, Maripaz.

Tesa Medina dijo...

La señorita Luisa, por fin había conocido la pasión y el deseo, lo vivió con intensidad, duró lo que duró, pero iba a ser inolvidable.

Ahora no le afecta estar sola, se ríe de los que la miran con lástima, que sabran ellos de los que es volar de verdad.

Preciosa historia, Maripaz, narrada con ritmo y talento.

Que nadie dude que la señorita Luisa ahora es feliz y que
resucitó cuando dejó de importarle el "qué dirán" y tomo la riendas de sus pasiones y anhelos.

Muchos besos,


MuCha dijo...

Yo creo que este es uno de tus mejores escritos

Holden dijo...

Y para mí que la señorita Luisa hizo lo que tenía que hacer: ser feliz. El resto ya vendrá luego, que como tengamos que estar haciendo o deshaciendo por la opinión de los vecinos al final todos amargados, te lo digo yo :)

Alfonso Saborido dijo...

Guau!!! Me ha encantado!!!

Ana Mª Ferrin dijo...

Querida Maripaz.

De la señorita Luisa no supieron quienes no tenían que saber.
Bastante habían hablado y la habían hecho sufrir aquellos que no tenían idea de quien era la señorita Luisa, ni de lo que sentía.
Así que deseo que la señorita Luisa se esté poniendo las botas con todo merecimiento, después de tantos años de soledad.

Chapó por la señorita Luisa, esté donde esté.

Ernesto. dijo...

La señorita Luisa, de principio a fin, dio sus propios pasos en la vida.

Un abrazo, Maripaz.