24 de marzo de 2026

SOPAS DE LECHE

 


Sopas de leche envueltas en recuerdos de la niñez.

Con sabor a manos amorosas de abuela y a pueblo.

Raíces ancladas en mi memoria. 

Rincones amados donde aprendí a amar la vida.

Callejas con olor a fantasía.

Juegos y risas cómplices a los pies de las montañas, altivas, pero también protectoras.

Primeros amores prendidos en los dedos.

Susurros de te quieros al oído.

Camaderia para compartir secretos y sueños.

Bailes en la era estrenando adolesecencia.

Primer encuentro con la muerte, el dolor, el placer, la traición...

Una leve nostalgia se acurruca en mi regazo en esta tarde primaveral.

Ya peino canas, y me miro al espejo tratando de reconocerme en esta etapa que será la última de mi vida.

La belleza de los árboles en flor me atrapa.

Si, ya sé que su belleza es efímera, pero mientras dura me deleito en ella.

Y me pierdo por calles, plazas, avenidas, caminos... con la sola intención de atraparla.

Tarea difícil en los tiempos que corren. La maldad humana se extiende en el horizonte llenándolo de negros nubarrones.

Un hilillo de esperanza se me ha pegado en un rinconcito de mi corazón y en él me refugio.

Las palabras brotan de mi corazón a raudales sin poder detenerlas.

Quieren hacerse oír a través de mi.

Palabras que calman, que sanan, que aquietan, que denuncian, que gritan, que prometen, que salvan, que irritan...

Mientras yo me tomo mis sopas de leche con sabor a nostalgias y recuerdos.