10 de septiembre de 2010

LA PUERTA Y LA FLOR

Acarició la mañana por última vez y se alejó despacio con la respiración contenida. La oscuridad todavía acechaba las callejuelas y mientras caminaba solo escuchaba el ruido sordo de sus botas.

Al doblar la esquina miró por ultima vez la puerta con nostalgia. Detrás de ella quedaba todo lo que amaba y todo lo que tenia. Sus anhelos, sus sueños, sus recuerdos quedaban presos entre aquellos muros esperando su vuelta.

Cuando ya había caminado unos minutos, observó que la luna le miraba escrutadora deseando preguntarle por su huida. Temía que sus ojos le arrancasen aunque fuera suavemente su secreto
 Huía, arropado por las sombras tratando de calmar los latidos de su alocado corazón.
Muchas veces a la caída de la tarde, una enorme tristeza le invadía. Notaba en su pecho una angustia que le oprimía hasta hacerle llorar con desconsuelo.

Aligeró el paso, cuando el ladrido de un perro que dormitaba en un rincón, por un momento pareció que iba a despertar los secretos escondidos que pueblan la noche.

En cada paso su alma se poblaba de inseguridades, pero podía más el afán aventurero que guardaba en su interior y que le había llevado a caminar sin destino desertando de la monotonía de los días iguales.

Su desasosiego se iba haciendo mayor al observar a lo lejos una luz que le perseguía con insistencia, como invitándole a volver de nuevo a su relajada vida sin preocupaciones.

Pero su decisión estaba tomada. Viviría como siempre había deseado hacerlo, corriendo el riesgo de lo desconocido, navegando en nuevos mares lejanos y altivos.

Junto la puerta, una sencilla flor, llora en silencio. Quizá las manos primorosas de una niña le ofrezcan un poco de agua para aliviar su pena.
 Cuando el sol haga su aparición de nuevo, acurrucadas las dos, esperaran a que vuelva el hombre que aman.
Posted by Picasa

14 comentarios:

Curiyú dijo...

Me parece una imagen tan bíblica! Como ese "dejar todo".
Un abrazo.

Isabel Martínez Barquero dijo...

Precioso relato, Maripaz. La casa abandonada y esa maceta en la puerta, custodiándola. Soledad, desolación y ternura mezcladas.
Un abrazo.

Eurice dijo...

Cuando uno toma decisiones, se va dejando una estela detrás, otros llegaran de nuevo a ese lugar y quizá comiencen su vida sin preguntarse que fue de los que allí moraron antes...
Abrazos

Susana Terrados Sánchez dijo...

¡Qué relato tan hermoso, tan emotivo!
¡Cuántas personas habrán dejado atrás de sí esa soledad y esa espera!
¿Qué es lo que nos hace andar caminos buscando algo que nos haga sentir mucho mejor con nosotros mismos?
La foto es una belleza.
Besotes.

Arantza G. dijo...

La imagen ya es poesía. la de la vida apagada, la de la vida solitaria, la que sueña con volverle a ver.
Muchos besos Maripaz, cuídate.

Calvarian dijo...

Hay que tener valor para romper con el pasado y lanzarse a la aventura.
Bésix

Alfonso dijo...

Qué miedo, yo sería incapaz de hacer eso.. me parece que a la flor le va a pasar como a Penélope, se quedará esperando.. nunca vuelven :(

josefina dijo...

precioso.
un abrazo

Eastriver dijo...

No sé si sabes que cada día escribes mejor... Me ha gustado mucho. Muchas veces escribes sobre cosas tristes, sobre momentos duros, sobre partidas, abandonos... aunque siempre también con la esperanza del regreso latiendo al fondo. Es la esperanza lo único que muchas veces nos reconcilia con el mundo. ¿De quién es esa foto tan bonita? La puerta antigua, cayéndose de puro vieja, y la flor sirviendo de contraste. Frente a la muerte, frente al olvido, frente al abandono, la esperanza de la vida. Un abrazo.

La sonrisa de Hiperión dijo...

Llorar no es malo... Sobre todo ante los imposibles...

Saludos y un abrazo.

geminis dijo...

Que bello relato,y esa imagen es hermosa
besos

MAMÉ VALDÉS dijo...

Cuando una historia termina seguidamente da comienzo otra sin poderse evitar, pero casi todas las partidas son dolorosas y más si alguien se queda esperando, un gran saludo ya estoy de vuelta y para quedarme.

Bicefalepena dijo...

La mayoría de los cambios pasan sin querer el protagonista que sea así.
Los que se eligen, dan miedo, pero al menos tomas parte de ellos de forma activa...

Bonito relato

Aldabra dijo...

Vivir como siempre había deseado, tener el arrojo de perseguir su sueño ¿se puede pedir más?

la instantánea es preciosa, me ha encantado.

biquiños,