19 de octubre de 2026

DÍA DE FIESTA

 


Era un día de fiesta y se puso su vestido de colores y una flor en el pelo. Se calzó los zapatos de tacón para ver el mundo desde un poquito más arriba y salió de casa.

Contoneándose camina dispuesta a saborear la mañana recién estrenada. 

A lo lejos, las notas de un pasacalle pone alas a su corazón mientras aligera el paso.

Va en busca de esas notas musicales mientras saluda a un lado y otro con la mano.

Por las ventanas algunos ojos curiosos la van siguiendo.

Después, al llegar a la plaza, Manuel, la toma de la cintura y ambos emprenden un baile loco con el frenesí propio de enamorados.

Los viejos del lugar sonríen con sus desdentadas bocas haciéndose un guiño de complicidad.

Los niños acompañan con palmas y se marcan algún paso con sus pequeños y torpes pies.

Un perro callejero aparece por una calleja y observa la escena curioso.

Adolescentes de belleza recién estrenada bajan por la calle mayor dándose empujoncitos llenos de complicidad.

Una mujer asomada al balcón llama a su hijo a voces.

Suena y suena la música cada vez más fuerte.

Los pasos de los bailarines se enlazan entre si llevando el son de la música.

El bullicio inunda la plaza y la alegría es contagiosa.

Entre risas, bailes y besos se ilumina aquel rincón.

Es mediodía y la fiesta no ha hecho más que comenzar.

7 de octubre de 2026

PENSAMIENTOS

 


Prefiero la postura vertical a la horizontal.

Tener a mi alcance la mirada curiosa, los afanes a flor de piel, las ilusiones frescas y lozanas, los pasos en la dirección correcta, la alegría y el buen humor como compañeros de viaje.

Sin embargo, la postura horizontal me limita la mirada, mis ojos se cierran a la curiosidad, los afanes dormitan remolones, las ilusiones se relajan y pierden interés, los pies se rinden al cansancio, las risas y el buen humor se pierden.

Pero mi limitación como ser humano me lleva a tener en cuenta ambas posturas.

Todo ello viene a cuento de que no me gusta nada dormir. Incluso tengo problemas de vez en cuando para completar las horas de sueño establecidas por los entendidos en esta materia.

Durante el sueño, ese proceso biológico, me siento vulnerable de manera especial. Ese estado de inconsciencia me produce inseguridad y miedo.

Durante las distintas fases del sueño, el cerebro atraviesa ciclos de distintas fases que a mi se me antojan como algo misterioso.   Aunque el cerebro y el cuerpo continúan trabajando para mantener la salud, la función cerebral, y la salud física.

Por lo tanto, dormir es muy necesario.

Creo, que amo tanto la vida, que el sueño me recuerda a la muerte. De ahí mi rechazo.

¿Pero, bueno, cómo no te gusta dormir?

Me preguntan familiares y amigos.

Pues no...

No me gusta nada de nada...

Por supuesto no duermo siesta jamás.

Por la noche, si me vence el sueño viendo una película, me voy a la cama a trancas y barrancas. Y cuando llego, me desaparece el sueño como arte de magia, y entonces las letras bailan a mi alrededor.

Así me ha ocurrido ahora mismo.

Comienzo a darles vida hasta caer rendida.

Entonces si.

Me sumerjo en ese mundo inquietante donde no soy dueña de mi, esperando amanecer un nuevo día.

Yo, y mis neuras...