Mi amigo, Sema, me envió un mensaje por WhatsApp preguntándome si podíamos quedar en Pamplona, pues llegaban dispuestos a hacer de nuevo el Camino de Santiago.
Digo de nuevo, porque hace cuatro años pasaron por aquí y pudimos vernos también.
A Mamé, le conocí en el mundo bloguero, cuando los blogs estaban en su esplendor y teníamos una comunidad de amigos con unos lazos afectivos enormes.
Tuve la oportunidad de visitar la Feria de Sevilla y allí estaba él. Nos pusimos de acuerdo para conocernos en una mañana radiante de Primavera.
La emoción nos embargaba a ambos, pues teníamos muchas ganas de conocernos personalmente.
Desde entonces, nuestra amistad se ha ido afianzando, al igual que la de Sema, otro bloguero amigo.
Pero además he podido ver a Susi y Tomás, que les conocía de la otra vez que pasaron por aquí. Y amigos nuevos, como, Marta, Manuel, y Juan Pedro.
Me acerqué a la Plaza el Castillo, lugar de encuentro, y les puse un mensaje para que supieran que había llegado y estaba sentada en un banco. Mamé y Sema, se acercaron por detrás con mucho sigilo para darme una sorpresa, con tan mala suerte que justo cuando estaban ya muy cerca miré para atrás y les vi.
Abrazos emocionados y alborozo por el encuentro con los amigos.
Estaban comiendo en un restaurante cercano. Me presentaron a los nuevos y a Javier, un amigo que habían conocido también en el camino y le habían citado como a mi. Allí nos hicimos la primera fotografía.
Y aquí está la segunda con Mamé a mi izquierda y Sema a mi derecha. Mamé, con su magnífica melena al viento y sus originales pantalones vaqueros, y Sema, ejerciendo de secretario y guía turístico.
Después, nos dirigimos a la Asociación de Amigos del Camino de Santiago para sellar la credencial en la Calle Mayor 6, donde fuimos atendidos con enorme afecto.
Tomás, Mamé y yo nos hicimos la foto típica delante del Ayuntamiento.
Y otra en el vallado del Encierro.
Mamé, me traía de regalo un libro recientemente editado, una joya gráfica del testimonio de una época. Un fanzine, "Espacio Vacío" hecho con mucho sentido del humor y pocos medios, que abarca cuarenta años de la vida de Chipiona.
Con una preciosa dedicatoria, para dejar constancia una vez más de nuestra bonita amistad nacida la calor de la Red, hace ya muchos años.
Una gran amiga, mejor título, imposible.
En el Café Iruña, pudimos disfrutar de Rafael, otro amigo común, con unos vinos y la exquisita chistorra.
Como el Camino de Santiago pasa por Zizur, quedamos en vernos a la mañana siguiente para desayunar en la tahona cercana a mi casa.
Y les regalé una caja de pastas de la zona que se tomaron en Puente la Reina.
Y no paré de hacerles fotos y vídeos, como buena reportera...jejeje.
Conocieron en el albergue a un coreano que hacía también el camino y se unió a ellos al encontrarse de nuevo.
Con su gracejo andaluz le bautizaron con el nombre de "Pepe" sonriente y cariñoso se unió al grupo.
Y con él que yo me hice una fotografía para el recuerdo.
Susi, Marta, Manuel, Tomás, Juan Pedro, Mamé y Sema, posaron para mi sin ningún problema. Incluso, "Pepe" estaba feliz con nosotros.
Y llegó el momento de la despedida.
El tiempo les sonreía.
La otra vez llovía torrencialmente.
Mamé, tomó la palabra para dejar constancia de que volverán a visitarme cuando cumpla cien años.
Ya que me quedan menos...jejeje.
Ha sido un placer acompañar a estos buenos amigos caminando en son de paz, y contrastando con el caos que asola nuestro viejo y cansado mundo.









